Wiener Mädeln: valses, bombas y propaganda nazi

Rosa en SchönbrunnHasta prácticamente el final de la guerra, en Viena se estuvieron produciendo películas. La última fue la superproducción Wiener Mädeln (Chicas vienesas). Hoy, contamos su historia.

25 de Diciembre (fum,fum,fum).- espero que mis lectores hayan pasado una Nochebuena grata  en compañía de sus familias y que, tanto si son usuarios del servicio de reparto de regalos Christkind como de su sucursal Papá Noel, hayan recibido cosas que les hayan compensado de tener que aguantar a aquellos miembros de su parentela con los que, el resto del año, no van ni a la vuelta de la esquina.

Asimismo, es mi deseo que el alcohol no haya hecho muchos estragos en sus hígados y que hayan consumido licores de una calidad suficiente como para que puedan disfrutar de la entrada de hoy de Viena Directo la cual, como siempre, es interesantísima.

Valses, bombas y propaganda nazi

Hoy, día de Navidad, vamos a retroceder a principios del año 1945. Un periodo de la historia de este país que los aborígenes no recuerdan con gusto (bueno, nadie, porque la segunda guerra mundial fue una catástrofe para todo el planeta). A finales de aquel crudo invierno final, las tropas aliadas se acercaban a Viena desde el este (soviéticos) y desde el sur (los aliados). La liberación/caída –dependiendo de la perspectiva desde donde se mirase- era inminente. Sin embargo, eso no significó que la vida se detuviera en esta bonita y malherida (entonces) urbe, sino que, salvando las lógicas carencias que imponía la guerra, todo siguiese hasta el final como si no pasara nada.

Una de esas cosas que continuaron siendo igual fue la producción cinematrográfica.  Viena era, después de Baviera (Bavaria Film) y de Berlín (la UFA, con sus estudios situados en Babelsberg) el principal núcleo de producción cinematográfica del Reich. Esto tenía su lógica, porque Viena y su región contaban (y cuentan) con una versatilidad natural que permite clonar casi cualquier decorado natural, por no hablar de más horas de sol que ciudades situadas más al norte.

Wiener Mäddeln: una superproducción en Agfacolor

Con la ciudad cercada, la movilidad de los equipos cinematográficos estaba muy mermada, claro. Aún así, los nazis se las arreglaron para rodar en Viena una última y fastuosa superproducción. Se trató de la película Wiener Mädeln (Chicas Vienesas).

En los principales papeles estaban Dora Komar y Willi Forst (antiguo amante, por cierto, de Marlene Dietrich, aunque si hay que creer a sus biógrafos, Marlene se pasó por la Puerta de Brandenburgo a media Centroeuropa). También actuaban en el film Udo Jürgens y el incansable Hans Moser.

La película es un filme de evasión pura y dura , y cuenta la historia de la rivalidad entre Carl Michael Ziehrer (austriaco) y el compositor americano John Philip Sousa durante la exposición universal de Chicago. Los decorados, a falta de otro sitio mejor, se levantaron en los aparcamientos del Palacio de Schönbrunn y, entre la Palmenhaus y el Zoo se levantó un paisaje de rascacielos que recordaba la ciudad americana. Desde Berlín, Goebbels le dio a la cinta prioridad máxima y, para el rodaje, se detrajeron soldados del frente para que actuasen como extras (entre ellos, dos bandas de la Wehrmacht que, en el film, figuran ser las agrupaciones conducidas por Ziehrer y Sousa) y varias compañías de soldados –era imprescindible que supieran bailar. Asimismo, se le dieron a la película valiosas cantidades de materiales que entonces estaban racionados, como la seda. El diseñador de vestuario, Fred Adlmüller, creó 1750 trajes tanto para los protagonistas como para la figuración.

Kafka vuelve a Viena

El rodaje fue un infierno, como era lógico que fuese, por otra parte, en una ciudad asediada pero dio lugar a anécdotas kafkianas que, si no hubiera sido por las circunstancias, hubieran dado para una buena comedia. En primer lugar, los guionistas tuvieron que apañar la historia para que Carl Michael Ziehrer fuese alemán (fue en realidad un compositor vienés muy popular durante la monarquía) para así poder hacerle rivalizar con un americano y que su rivalidad se convirtiese en propaganda útil para la guerra. Por otra parte, estaba la paradoja de tener a un grupo de soldados alemanes vestidos de soldados americanos tocando famosas marchas americanas (como Barras y Estrellas –The stars and stripes forever-, una de las piezas más conocidas de John Philip Sousa). Los vieneses que paseaban por Schönbrunn preguntaban “Sind die Amis schon da?” (¿Han llegado ya los americanos?).

Wiener Mädeln, a pesar de haberse rodado entre el final de 1944 y el principio de 1945 no se estrenó hasta 1949 y se convirtió en lo que, en la jerga, se llama un überläufer (o sea, una obra creada durante el nazismo pero que se explotó después).

Aquellos que quieran disfrutarla (u hojearla) pueden hacerlo pinchando en este link.

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