Nociones prácticas de manipulación de masas (1)

Vienna City Marathon¿Cómo conseguir que una masa humana reaccione de una determinada manera? Si se sabe cómo, la verdad es que el mecanismo es muy simple. La rusia zarista fijó un estándar que funcionó en Viena y cuya efectividad se prolonga hasta hoy.

15 de Enero.- Querida Ainara (*) : cuando uno se sienta a contemplar la Historia de la Humanidad, una de las cosas que encuentra más fascinantes es lo consistentes que son las reacciones de las sociedades a lo largo del devenir de los siglos. Si uno sabe cómo, es muy fácil conseguir que una sociedad reaccione de tal o cual manera. No hay nada más maleable que la opinión pública.

Te voy a poner un ejemplo que, con el paso de las décadas, se ha convertido, desgraciadamente, en un estándar de la raza humana.

Cabezas de turco

A principios del siglo pasado, la Rusia zarista se encontraba sumida en una grave crisis económica. Para aplacar el descontento del pueblo, se buscó desde el Poder un chivo expiatorio. En ningún lugar había tantos judíos como en Rusia y, como ha sucedido a lo largo de la Historia, el cuidado que los judíos han puesto siempre en la educación de sus hijos (la religión hebrea es inseparable del hecho de saber leer y escribir) hacía que, como sucedía en la Viena del siglo XIX y principios del XX, existiera un grupo numeroso de judíos prominentes, ricos y poderosos.

El antisemitismo en Rusia estaba, pues, muy extendido, así que la Ochrana, la policía secreta zarista, no tuvo dificultades para encontrar un chivo expiatorio al que cargar los males del país.

El primer paso fue azuzar desde los medios de comunicación el antisemitismo ya de por sí reinante. Por dos vías: de un lado, utilizando la censura para ensordecer cualquier intento de defensa que pudieran intentar los judíos. En una segunda fase, deshumanizando a los hebreos en bloque a base de atribuirles todo tipo de prácticas aberrantes, al objeto de crear un clima de odio, una “tensión dramática” que solo podría relajarse mediante la eliminación física del enemigo (el pogromo) presentada, además, y esto es importante, como un acto justiciero nacido espontáneamente de las entrañas de un “pueblo” inocente y de intenciones puras.

Después, en 1902, o quizá en 1903 se puso en circulación el que, probablemente, sea uno de los libros más diabólicos de la Historia, el panfleto Los Protocolos de los Sabios de Sión.

En él, un supuesto “sabio de sión” (un anciano judío) se autoinculpaba de pertenecer a una organización hebrea en la sombra, supranacional, cuyo objetivo final era la corrupción total de la civilización occidental (presuntamente católica) y, tras este colapso, la dominación del mundo.

Historia de una falsificación perversa

El libro fue escrito por un agente de la Ochrana especializado en la falsificación de noticias de prensa (no se sabe a ciencia quién fue, pero se cree que cometió la fechoría el conocido antisemita y ultraderechista Pawel Krushewan).

Nuestro agente sabía que, para que una mentira resulte creíble, hay que añadir unas gotas de verdad en puntos estratégicos de la trama. Así, utilizó para sus fines diferentes ingredientes. En primer lugar, datos facilmente comprobables sacados de las actas del primer congreso sionista de Basilea, en agosto de 1897, en el que judíos de todo el mundo se reunieron para pedir la creación de un Estado propio en Palestina. La estructura, la fusiló de dos novelas satíricas, una primera de un francés llamado Joly, llamada Diálogo en los Infiernos y una segunda llamada Biarritz. Después, puso en el título la palabra “Protocolo” (que quiere decir “acta”) para darle a su invención un carácter más creible (son pocos los analfabetos que escapan del embrujo que provoca una palabra oficial). Por último, decidió que su pasquín debía narrarlo alguien en primera persona, un “arrepentido” que se “autoinculpase” (como sabía el falsificador, un narrador con mucha más credibilidad que cualquier presunto “descubridor” de los manejos de los sabios de Sión, al que siempre se le podría atribuir algún interés).

A partir de 1917, la policía zarista utilizó Los Protocolos de los Sabios de Sión para encubrir los desastrosos resultados en la primera guerra mundial y abonar la teoría de “la puñalada por la espalda” (en la guerra civil española se habló de “la quinta columna”). Cuando triunfó la revolución de octubre, Los Protocolos viajaron con los rusos llamados “blancos”. En la Alemania de la posguerra, con su inflación, su pérdida de fe en los políticos, su corrupción galopante azuzada por los especuladores financieros, los Protocolos vivieron un nuevo auge y suministraron combustible ideológico a otra aberración naciente que no era más que un destilado de otras más antiguas: el nazismo, que tanto arraigo tuvo en Viena, la ciudad en donde vivo, y en toda Centroeuropa, con las desastrosas consecuencias que todos conocemos.

Hoy en día, las organizaciones árabes radicales (Hamas, por ejemplo) siguen contando con Los Protocolos como metralla ideológica para enardecer a sus fanatizados miembros.

No son los únicos: el Poder sigue utilizando mecanismos parecidos para modelar la opinión pública.

Te contaré algunos ejemplos  en mi próxima carta.

Un beso de tu tío

¿Te ha gustado este artículo? !Esperamos que sí! Si quieres enterarte antes que nadie de todas las novedades que habrá en Viena Directo !Síguenos en Facebook! Puedes hacerlo, pinchando en este link.

Articulo publicado en Cartas a Ainara con las etiquetas: , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 Responses to Nociones prácticas de manipulación de masas (1)

  1. Alba De Martino dice:

    Muy interesante (como siempre!!), hoy precisamente hablabamos de ti y tus articulos sobre EPR 🙂 en el trabajo y les decia a algunos investigadores que es un blog muy interesante y que salvo un dia, tendran que aprender español para entenderlo! Jejejeje

  2. Luis dice:

    Otro gran post. Me gustaria saber si las fotos que cuelgas siempre son tuyas porque me gustan bastante.

    Gracias

    • Paco Bernal dice:

      Hola Luis! Muchas gracias 🙂 Sí: las fotos que cuelgo son siempre mías, salvo muy pocas excepciones. Y siempre que no son mías, lo digo, por ejemplo en el caso del viaje en metro sin pantalones 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow Me