Los austriacos se mueren por aprender español

BarcelonaSegún se informa en este artículo del diario austriaco Der Standard, la demanda de aprendizaje de español sube. Descubre por qué.

6 de Febrero.- Yo lo digo siempre: a los españoles, el “factor país” nos favorece. O sea, que los españoles le molamos a la población aborígen.

El español: un idioma erótico

Esto se manifiesta muy especialmente en lo que les gusta nuestro idioma y yo conozco austriacos que lo hablan que ya quisieran muchos españoles, por cierto. Incluso, aquellos miembros de la población indígena que no tienen ni repajolera idea de la lengua de Belén Esteban, a la que pueden un poco, se lanzan a hacer sus pinitos y, sonrientes, impregnados de un sano deseo de comunicarse y de hacerte una fiesta, te sueltan:

-¡Quiero tres cojones grandes!

Porque algún salado compatriota nuestro, en algún momento, durante unas vacaciones en Ibiza, les convenció de que es la manera idónea de pedir unas cervezas.

Por no hablar de que, los austriacos, encuentran nuetro idioma sumamente erótico. Y no solo les pone burretes el modo en que nosotros, los que venimos de allende los Alpes, destrozamos sus declinaciones y nos pasamos la pronunciación y la gramática por la Puerta de Alcalá (chicos: cuanto peor habla uno, más les pone a ellas el salvaje que llevamos dentro) sino el propio vocabulario en sí. Conozco yo a una familia que han adoptado el modo andaluz de llamarse cariñosa e íntimamente, y los chicos llaman a sus novias “chichi” (bueno, algo así como “tschischi”) y las chicas llaman a sus compañeros sentimentales “pitscha” y unas y otros se descachurran de risa y yo, qué queréis que os diga, hasta estoy convencido de que esta manera de llamarse tomando la parte por el todo hasta ha añadido un puntito a unas historias de amor que ya funcionaban fenomenal.

En fin: que el español, en Austria, mola. Y se demuestra también en la demanda que nuestro idioma tiene en las escuelas austriacas.

La demanda de cursos de español sube en Austria

El número de mocitas y mocitos que estudian español se ha doblado en la última década. Si en el curso 2001/02 eran, según informa el Instituto de Estadística Austriaco, 17000 los chavalillos que se adentraban en la peligrosa selva del Pretérito Perfecto, hoy son 37000 los que aprenden a decir “la caña de España”, de manera que los institutos de este bonito país andan un poco colapsados porque la demanda supera en mucho a la oferta de enseñantes con un mínimo de nivel.

¿Quiénese han perdido? Naturalmente, los profesores de francés que notan cabizbajos y contritos cómo, en las nuevas generaciones, nadie quiere saber nada de Juliette Greco, de Voltaire ni de Edith Piaf.

La antaño prestigiosa lengua de Carla Bruni cuenta cada vez con menos adeptos. En primer lugar, porque los aborígenes opinan que es un tanto coñazo por el tema de la pronunciación (es una pena, pero hace mucho que el francés dejó de ser misterioso, felino y sexy) y después porque, naturalmente, España y Latinoamérica representan para los austriacos un mundo de sol, de color, de diversión, chile, ándale-ándale y fiestas sin cuento en donde quieren adentrarse sin pérdida de tiempo.

En fin: al principio, yo lo decía de coña, pero creo que, al paso que vamos, mi predicción se va a cumplir: algún día toda Austria hablará español y podremos (¡Por fin!) Comunicarnos con la población aborígen en una lengua auténticamente civilizada.

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Un comentario a Los austriacos se mueren por aprender español

  1. dr.marder dice:

    Querido Paco, el español mola, y mucho. Haber leído mucha literarura en su versión original ( castellana ) me llena de felicidad ( y vaya currículo: desde el Lazarillo de Tormes hasta Roberto Bolaño ), haber conocido gente interesantísima ( puedes considerarte mencionado ) y haber vivido muchísimos días muy felizes en la piel de toro, todo esto lo estoy considerando como superávit en el cuadro de mi biografía. Y si tengo suerte,me quedarán algunos años para aumentarlo. Pero refiriéndome a las decisiones escolares de nuestros»chères tetes blondes», no tengo otra que ponerme muy, pero muy escéptico. Sol, fiesta, y mucha marcha en general constituyen la «marca España» por estos lares, pero la otra cara de la moneda es que el
    castellano aquí tiene fama (inmerecida) de ser la lengua más fácil del orbe entero. Para ilustrarlo, una anécdota: en los tardosetenta me colé en una fiesta del Instituto de linguística general de la Universidad de Viena. Mi único propósito era pasarlo bien, tirando a bomba, cuando de repente me veía confrontado con
    el entonces profesor de la especialidad, el mundialmente reconocido y por cierto amabilísimo profesor
    Dressler. Dressler:»¿ Y Vd., qué hace por la vida ?» – Yo: «Estoy estudiando hispánistcas..» – Dressler:
    «Pero ?Que hace con el resto del día?»
    Un abrazo y a ver y si nos vemos
    para una copa, o dos
    peter

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