Y tú qué eres ¿El volcán o la palmera?

PalmerasEn cosas como esta se manifiesta la decadencia de Occidente. Menos mal que existen los amigos, que si no…

8 de febrero.- Alguien dijo una vez que un amigo es esa persona que lo sabe todo de ti y, a pesar de eso, te quiere. Yo soy un gran fan de la amistad y, al valorarla como uno de los grandes tesoros que nos alivian de la dura carga que, a veces, supone la vida, coincido plenamente con Antonio Gala.

Al contrario que el amor, que es siempre interesado (uno siempre quiere que le amen o que le dejen amar al otro) la amistad es, quizá junto con la maternidad, el único sentimiento totalmente altruista. Uno se da y se regala sin pedir nada a cambio, sólo por el placer auténtico de compartir su tiempo con personas con las que es posible abrir el corazón sin mayores peligros.

Con los buenos amigos, además, también ocurre muchas veces que uno tiene una extraña sincronía mental.

La palmera y el volcán

O sea, que de pronto te cuentan que se han dado cuenta de algo que tú también habías observado. Hoy, por ejemplo, tomándome un gintonic muy medido con un amigo (por eso este post se publica a altas horas de la madrugada) ha parado la conversación en la propensión que tienen los hosteleros vieneses en confundir al personal a la hora de enterarte en donde te toca evacuar lo que te has tomado.

O sea, en el bar (agradabilísimo, por cierto) en donde mi amigo y yo estábamos empinando el codo, en el sótano al que se llegaba si uno seguía la flecha que ponía “toiletten” uno se encontraba delante de cuatro puertas. Una con un poster de Grace Jones (se suponía que el de chicas, aunque uno piensa que Grace Jones es una princesa de una civilización extraterrestre formada enteramente por amazonas) y las otras tres con sendas fotos que le hacían a uno pensar “!Coñe! Y yo qué soy ¿La palmera? ¿El volcán? ¿El concierto de grupos alternativos?”.

Y claro, ponte a abrir puertas y que no te pase nada.

Mi amigo, al abrir una (creo que el volcán) se ha encontrado con otro tío meando que, incluso,le ha hecho proposiciones “ven aquí, tontorrón, que aquí cabemos más de uno” (esa es la señal de la decadencia europea: no que otro te haga proposiciones, claro, que al fin y al cabo está en su derecho, que esto no es Sochi) sino que te tengas que estrujar la neurona para saber qué puerta es la correcta para poder cambiarle l´eau au oisseau con un poco de intimidad ¡Qué tiempos aquellos en que había iconos descifrables!. Por cierto, y por si a algún lector  o lectora le interesa, mi amigo ha declinado la invitación y ha buscado un pisódromo con más sosiego en el cual hacer una micción con calma y sin sobresaltos.

Bombas, bombas (qué pasa, que hubiera dicho Chimo Bayo)

Mi amigo y yo también hemos charlado con mucho fundamento (la quinina de la tónica, que ya se sabe que estimula) a propósito de la idiosincrasia aborígen y de la propensión que existe, más en Austria, nos parece, que en otros lugares de la tierra, a que haya personas que, detrás de una fachada tirando a sosainas, ocultan un secreto ominoso o un hobby perverso o ambas cosas a la vez.

Buscando un tema para este post que ya me está quedando demasiado largo, he encontrado la noticia siguiente: la policía austríaca ha encontrado un arsenal repletito de bombas de la segunda guerra mundial (en perfecto estado de funcionamiento) que un caballero había ido coleccionando y guardando en su casa. En el sótano, en el primer piso, en el ático. Se ha descubierto porque a otro señor igualmente fanático del armamento que él, le explotó hace días una bomba incendiaria y le dejó la casa como una pavesa. Ambos pasaban por ser personas completamente normales.

Mis lectores, de todas formas, pueden estar tranquilos: mi amigo y yo no nos dedicamos al coleccionismo bélico. A lo más que llegamos es a echarnos unas risas, agradabilísimas, delante de unos gintonics. Por cierto, a ese amigo que estará leyendo esto, muchas gracias por la noche tan agradable que hemos pasado arreglando el mundo. Un abrazo, campeón.

Articulo publicado en Austria con las etiquetas: , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 Responses to Y tú qué eres ¿El volcán o la palmera?

  1. Bad Vöslauer dice:

    Como dicen en Carmen Maura en «La comunidad»: » Hay que confesar algún vicio por que si no quiere decir que los que tengas son todos inconfesables.»

    A efectos prácticos da igual que seas tú el coleccionista o tu vecino porque el día que ocurra una deflagración las consecuencias serán sospechadas.

    Sigue así el mío pudiera ser leer a tan magnífico plumilla y además comentarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.