El Madrid de Josef Manola

La buena venturaJosef Manola, corresponsal de la televisión pública austriaca para la Península Ibérica y el magreb, presentó ayer un amplio reportaje titulado “Mein Madrid” (para verlo no hay más que pinchar aquí) en el que diseccionaba el alma hispánica. Veremos qué tal le quedó.

27 de Marzo.- Todos los que hemos pintado alguna vez (o hecho fotos), hemos pasado por la experiencia. Alguien te encarga que le pintes, tú te sientas y pimpán pimpán, le haces un retrato y cuando, ufano, se lo enseñas, el modelo va y se pone:

-Ese no soy yo.

Reconozco que ayer me enfrenté con muchos prejuicios al reportaje que, a eso de las diez, emitió la ORF.

 El Madrid de Manola

 El corresponsal en España de esa Santa Casa, señor Josef Manola, residente en la capital, mostraba “sus rincones preferidos” de la ciudad en donde vive desde hace 26 años.

Salvo algunas pequeñeces (que se explican porque los jefes del señor Manola sin duda le dijeron que un retrato de Madrid, sin flamenco y sin siesta, no era un retrato de Madrid) tengo que reconocer que el reportaje fue muy ecuánime y que Manola no cargó demasiado las tintas con los topicazos.

El programa de Manola me gustó además porque ningún periodista español lo hubiera hecho así.

A ver, entre nosotros:  ¿A qué plumillas español se le hubiera ocurrido sacar, en un programa serio, a la “baronesa” Thyssen? (las comillas, por cierto, se las ponen al título de Tita en todas las publicaciones alemanas que, de cerca o de lejos, se ocupan de los avatares urológicos y ginecológicos de los famosos). Pues Manola lo hizo (con un par) y entrevistó a la señora junto a un retrato –horroroso, por cierto- de Rafael Nadal, que la coleccionista de arte había comprado en ARCO –la feria de arte de Madrid-.

Tita Cervera no es Rosa Díez (la silicona y la toxina botulínica la tienen hecha un ninot, a la pobre, y apenas puede articular) pero la verdad es que su intervención resultó la mar de refrescante.

Manola también entrevistó a Irene Villa y consiguió de ella un retrato menos crispado de ella de lo que nos tienen acostumbrados los medios españoles. Quizá fuera por el entorno en el que se desarrolló la conversación –un bonito jardín matritense, que creo que era el bosque que se plantó para recordar a las víctimas del 11-M-

Entrañable, eso sí, la realización, tan típica de la ORF tan ¿Cómo diría yo? Tan 1991. El típico montaje que resulta de grabar toda la entrevista de un tirón y luego lo que se llaman “recursos” (recursos de montaje, o sea). Son esos típicos planos que se graban de un tirón una vez terminada la entrevista para ir intercalando trozos en la edición. Las manos moviéndose, por ejemplo; o planos lejanos del entrevistador y el entrevistado mientras van andando relajadamente y haciendo como que conversan (en la ORF suelen hacerlos de espaldas, para que no cante que los labios no se mueven de acuerdo con las palabras que el espectador está oyendo).

Centroeuropa a pesar de todo

La siesta. Llegamos a la espinosa cuestión de la siesta y de los horarios de trabajo. Como centroeuropeo, al corresponsal de la ORF le costó acostumbrarse a los horarios españoles (¡Años! Dice textualmente en el reportaje; Manola hijo, lo tuyo es puro teatro…). Vale. Bien. Pero hacer una “encuesta” sobre horas de trabajo, sueño y siesta, en una terraza de la Castellana, me parece un pelín…¿Cómo diría yo? ¿Todos los españoles tienen los horarios de la gente que vive en el Barrio de Salamanca? Manola entrevista a un tío obviamente pijo que se está tomando una cañita al solete. El indivíduo se pone a explicar una jornada de trabajo prototípica que, incluso para un español medio, es utópica. Se empieza a trabajar a las diez, dice y luego se interrumpe con varias pausas para un segundo desayuno y para otras cosas (¡!). En fin. Que no todos somos funcionarios, señora.

Otra cosa sorprendente ¡La cantidad de madrileños que hablan la lengua de Hansi Hinterseer! Me parece recordar que incluso gente por la calle. De verdad que uno nunca hubiera podido pensar que el alemán estuviera tan extendido.

Para terminar quisiera hacer una petición a los periodistas que se ocupan de las quisicosas de España –Manola incluido- : señoras, señores ¡Busquen temas nuevos! Lo del jovencito emigrante que abandona su país “en busca de un futuro” ya canta más que el queso de Cabrales.

Uno entiende que interesa dar una determinada visión de los países del sur pero de verdad, la originalidad le conviene a todo el mundo. Incluso a los periodistas. Hay que pensar un poquito más, pero chico…Hay que demostrar que uno es centroeuropeo y ganarse el sueldo ¿Verdad?


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Comentarios

2 respuestas a «El Madrid de Josef Manola»

  1. Avatar de María
    María

    No sé. A mí me ha encantado. Las imágenes son muy buenas. De todos modos… el docu se llama “El Madrid DE JOSEF MANOLA”. No e”El Madrid del del Blog de Viena” o “El Madrid del pescadero de Chueca”. La idea de esta serie de documentales es que los corresponsales de la ORF hagan un retrato DESDE SU PERSPECTIVA de la ciudad donde viven.

    Un saludo.

  2. […] de las ocho de la tele austriaca -o sea, hace una hora, en el momento de escribir estas líneas- el simpar Josef Manola, nuestro hombre en la capital de España, llevaba puesto un abrigo muy correcto -quizá demasiado serio- y una corbata oscura. Nada más (de […]

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