¿Se va a volver a dividir la ultraderecha austriaca?

FPoeLa ultraderecha austriaca se encuentra en su momento más interesante desde que, en Diciembre de 2009, se produjo la reunificación de las fuerzas ultraderechistas austriacas. Hoy, Strache ha dado un paso al frente.

8 de Abril.- En Viena el transporte público funciona divinamente –menos  la U-4 en donde, ya sea por la intervención de los “precipitados” que eligen abandonar esta vida antes de tiempo, o por la decrepitud de las instalaciones, se interrumpe el servicio con cierta frecuencia-.

Para mí, que soy usuario feliz y convencido del ferrocarril suburbano vienés, el metro constituye un agradable paréntesis en mi estrés cotidiano y, por lo tanto, una impagable oportunidad para la lectura de la prensa diaria.

Por ejemplo: esta mañana eran la comidilla las noticias de la reunión entre Herr Mölzer, europarlamentario ultraderechista del FPÖ y su jefe, Heinz Christian Strache. Esta reunión ha tenido como consecuencia la retirada –forzada- del primero.

Me explico: Mölzer no va a ser el cabeza de cartel para las elecciones europeas pero no por su propia voluntad. De hecho, en la reunión entre los dos políticos, celebrada a solas, y presumiblemente en medio de un clima crispadísimo, Strache conminó a Mölzer a retirar su candidatura para las elecciones europeas y le dio un ultimátum: la retirada se debía anunciar hoy a más tardar. Por la mañana, siguiendo su estilo chulesco habitual, Mölzer ha emitido un comunicado en el que decía que no sería cabeza de cartel, pero que permanecería en la lista en un lugar prominente ; poco después, el secretario general del FPÖ precisaba que no habría ni segundo ni tercer puesto, ni ninguno: Mölzer no concurrirá en la lista del FPÖ a las elecciones europeas.

El precio del pan y la “Barbie Humana”

Hace unas semanas, hablaba yo del revuelo causado por las afirmaciones de Herr Mölzer, en las cuales comparaba la Unión Europea con la dictadura hitleriana; pero es que parece que, cada vez que Herr Mölzer abre la boca (o se pone delante del teclado de un ordenador) como suele decirse, sube el pan.

Sus declaraciones incendiarias no se limitan a las ocasiones en que, mecido por el rugido de la masa tabernaria de los seguidores del FPÖ, se agarra al atril y emite soflamas diciendo, por ejemplo, que la llegada masiva (¡!) de inmigrantes a Austria está cambiando la naturaleza étnica del honrado pueblo de EPR, produciendo una “etnomorfósis” (Ethnomorphose). En esto, por cierto, Mölzer se adhiere a la línea de pensadores tan prestigiosos como la llamada Barbie Humana, una pobre rusa que está loca de la mente y se ha gastado una fortuna en ponerse ojos vacunos y tetas para parecerse a la muñeca de Mattel.

También, cuando Herr Mölzer le da al “periodismo” de opinión les crecen las piernas a los mudos.

Todo indica que, bajo el seudónimo F.X. Seltsam, el político escribió un artículo, publicado en Zur Zeit el pasquín que sirve de organo de expresión –es un decir- al FPÖ, en el que criticaba que se considerase a David Alaba –futbolista de la selección nacional austriaca- como un “auténtico austriaco” (las comillas son de Herr Mölzer, no mías)

¿Y por qué no puede ser Alaba, con lo majete que es, un austriaco como el que más? Pues, según Herr Mölzer/Seltsam, porque la piel de Herr Alaba es de color Colacao, circunstancia que, según él y otros hotentotes como él, es incompatible con la “austrianidad”, a pesar de que Herr Alaba sea más vienés que las cafeterías Aida.

Tótem y tabú

Durante todos estos días, Herr Mölzer ha tenido oportunidades de sobra para defenderse, naturalmente pero, de manera ciertamente curiosa, la autodefensa que Herr Mölzer se ha parecido mucho a la que hacía mi abuela cuando le preguntábamos por qué escuchaba a “La Encanna” (Encarna Sánchez, famosa locutora española del tipo bruja malvada, ya fallecida, comparable a otras arpías del micro y la pluma como Hedda Hopper y Louella Parsons).

Pues bien: cuando nosotros le preguntábamos a mi abuela, una señora de lo más plácido, cómo podía soportar el cóctel de bilis, sensacionalismo, soberbia, frustración sexual y protofascismo pseudorreligioso que Encarna supuraba todos los días frente a los micrófonos, mi abuela decía: “porque esta es la única que dice la verdad”.

Y pensaba yo que esa es la carta con la que juega Mölzer: la del conocimiento del tabú y luego su ruptura consciente. 

Una prueba de fuego para Heinz Christian Strache

Fuera de estas disquisiciones, la estrategia, por parte de Strache, está clara: después de muchos años siendo una princesa del pop, el político ultraderechista aspira a convertirse, por fin, en Gran Dama de la Canción. Esto es: a tocar poder y presupuesto (no hay que olvidar que, hasta ahora, en su larga trayectoria política, el otrora protésico dental no ha ostentado ninguna responsabilidad pública. Ideológicamente, la línea no va a variar: ultranacionalismo, proteccionismo económico, rechazo del islam y división de los extranjeros en dos grupos: los buenos –cristianos- que se integran, y los malos –de religión mahometana- que son “un cuerpo extraño” en el seno de la sociedad austriaca todo, naturalmente, según la teoría del FPÖ.

Sin embargo, la ruptura de Strache y Mölzer y, sobre todo, la manera en que se ha producido, representa una clarísima señal de puertas para afuera: Strache quiere desprenderse de la que, hasta ahora, ha sido la seña de identidad más clara del FPÖ: el sector duro, el que coquetea constantemente con el negacionismo y la xenofobia, el que tiene –como Mölzer, como Barbara Rosenkrantz– vínculos con la escema de la extrema derecha dura la cual, debido a la legislación vigente en Austria, se encuentra, o bien en las catacumbas del sistema o que vive pendiente de que la policía haga la vista gorda.

Strache sabe que la única oportunidad que el FPÖ tiene de ganar elecciones es atraer el voto de esa ancha clase media austriaca que huye de unos partidos tradicionales –socialistas y populares- que se encuentran bajo mínimos. Y sabe que esa clase media, por decirlo de una manera gráfica, se muere por los huesos de David Alaba. Aunque David Alaba no sea de raza blanca.

La expulsión de Mölzer de las listas del FPÖ es, asimismo, una prueba de fuego para el carisma de Strache –todos sabemos cómo funcionan las formaciones de ultraderecha- porque Mölzer es una persona muy importante en el seno del partido. Aunque ya no es el jefe de redacción de Zur Zeit, el órgano oficial de propaganda del partido, ahora lo dirige uno de sus hijos el cual, a su vez, es diputado por el FPÖ en el parlamento austriaco.

Detrás de Mölzer está todo el ala dura del partido que se considera guardiana de las esencias del FPÖ y ahora, muchos de ellos están muy, pero muy cabreados.

¿Qué nos dice la Historia? La jugada de Strache recuerda muchísimo a lo que tuvo que hacer Haider en los noventa del siglo pasado para llegar a convertirse en socio del Partido Popular Austriaco. También en un primer momento, el líder carintio pareció salir victorioso y reforzado de la prueba, pero pronto las tensiones en la organización del FPÖ provocaron una fractura entre duros y más duros todavía (no se me ocurre otra manera de decirlo) que llevó a Haider a tener que abandonar el FPÖ y fundar el ahora boqueante BZÖ

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