Pegada de carteles en Viena

Artistas callejerosHoy, toca un tema ligerito y divertido. Vamos a analizar los carteles electorales del FPÖ y de Los Verdes !Verás qué de cosas averiguamos!

19 de Abril.- Como ayer tocó artículo sesudo, hoy vamos a hacer una cosa más ligerita. En primer lugar, felices pascuas. En España, la pascua –florida- no es una fiesta muy señalada pero en Austria son casi unas segundas navidades y, de hecho, cunde cada vez más la costumbre de regalarse cosas.

Hoy vamos a echar un vistazo a los carteles de dos partidos políticos austriacos para las elecciones europeas que se nos avecinan.

Empezaremos con uno de los minoritarios: el partido verde. Los verdes se han mantenido fieles a un estilo gráfico muy característico. Fondo verde, en el tono que identifica al partido y mensaje en fuxia, color que también está presente en su marca. El cartel representa a una señora que tiene unos tomates en la mano y el eslógan es: “mis tomates no pueden convertirse en ilegales”, en referencia a la pretensión –en parte lograda- de las grandes corporaciones alimentarias, como Monsanto, de patentar las semillas de sus productos. La señora tiene uno sesenta años y lleva puesta una bata de tergal, de flores, que normalmente llevan las mujeres de esa edad que se dedican a labores agrícolas. En Austria, casi cualquiera que tenga entre los treinta y cinco y los cincuenta y cinco tiene una madre, una tía o una abuela que tenga más o menos el mismo aspecto. El cartel llama la atención por dos cosas: en primer lugar, porque parece un intento de los verdes de alejarse de su imagen de partido elitista y cuyos componentes se dirigen a una población urbana y, en segundo lugar porque no hay candidato.

En un cartel electoral,todo lo que sale cuenta y lo que NO SALE también. Si no hay candidato, significa que los responsables de marketing de los verdes han pensado, evidentemente, que el candidato en este caso no tiene ningún tirón electoral y que, por lo tanto, no hace falta sacarlo. Veamos también cómo está hecha la foto de la señora. La mujer tiene en las manos los tomates (unos tomates muy rojos que, al primer golpe de vista, atraen la mirada del espectador). Los tiene en las manos, pero no mira la hortaliza, sino que mira, con cara de estar enfadada, a una persona o personas que no están en cuadro. Esta ausencia está pensada para operar en el inconsciente del espectador: los que faltan en el cuadro son los burócratas de la Unión Europea a los que esta señora se dirige y, el hecho de que no estén en la imagen (sería difícil, por otra parte, representarlos) también da a la mujer (y al espectador, que se identifica con ella) una victoria porque subraya su importancia.

Viajemos ahora al otro lado del espectro político austriaco. Cartel del FPÖ, la ultraderecha austriaca.

Sabemos que es un cartel que ha tenido que componerse deprisa y corriendo. El candidato original, Mölzer (ese hombre que parece tener la boca más grande que el cerebro) ha sido sustituido a última hora por uno de los portavoces y mano derecha de Strache, Harald Vilimsky.

El FPÖ también ha permanecido fiel a su estilo gráfico habitual. Tres colores: rojo, blanco y azul. Rojo y blanco por la bandera austriaca, el azul, por la credibilidad. En este caso, el candidato está claro. Como no es una figura conocida para el austriaco medio (y menos para el votante medio del FPÖ) la figura sonriente de Vilimsky está superpuesta a la figura sonriente de Strache (es una foto de librería de la misma sesión que utilizan siempre y que, por lo menos, tiene cinco años de antigüedad: en la actualidad, Strache está mucho más mayor.

Los dos políticos que aparecen en el cartel están en una posición forzada y poco natural (tres cuartos y mirando a cámara) que, sin embargo, es muy fotogénica. Los dos llevan un traje gris plomo de color parecido (neutro). Strache no lleva corbata pero Vilimsky sí, para indicar que el que está en la foto por motivos de trabajo es él. La corbata es un símbolo fálico y, como tal, de control y autoridad, pero también es un claro marcador profesional. La corbata de Vilimsky armoniza con los tonos del cartel. Es de rayas rojas, blancas y azules. Algunas de las rayas rojas han sido aclaradas artificialmente, para que formen la bandera de Austria. El cartel es límpio, visualmente muy fácil de leer. Antes de pasar al texto, habría que señalar el guiño que Strache le hace a los jóvenes –está claro que el protagonista del cartel es él, porque Strache es hoy la marca del FPÖ- al poner la dirección de su página de Facebook en el cartel. Strache es, hoy por hoy, el político austriaco con más followers.

Pasemos al texto. En rojo: WIR verstehen EURE Wut (NOSOTROS entendemos VUESTRA cólera, nótese cómo las mayúsculas le dan importancia y unen a ese Nosotros con ese Vosotros que son los votantes). Seguimos: Zu viel EU tut niemand gut (Demasiada UE no le hace bien a nadie). El texto está rimado para que sea fácil de recordar –hay un libro de un humorista alemán que dice que el FPÖ tiene un grupo de niños racistas haciéndole los eslóganes-. Naturalmente, la Unión Europea le pilla lejísimos a los votantes del FPÖ y este partido no se ahorra ningún recurso para tratar de provocar una reacción emocional, refiriendo las elecciones europeas a la política interior y, por lo tanto, a la bestia negra del FPÖ: la coalición social-conservadora que, se diría que hace siglos, gobierna el país. Por eso, en amarillo se pide a los votantes explícitamente que, votando al FPÖ, voten en contra de la coalición rojinegra.

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Un comentario a Pegada de carteles en Viena

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