Joseph Haydn y el himno nacional austriaco (1/2)

Joseph HaydnEn respuesta a la curiosidad de una lectora, hoy Viena Directo tiene un invitado de excepción. El mismo Joseph Haydn va a contarnos la historia del himno nacional de EPR.

8 de Junio.- Hoy tenemos en Viena Directo un invitado de excepción. En este caso, se cumple completamente el tópico, ya que la persona que nos acompaña no necesita presentación. Se trata del compositor austriaco Joseph Haydn.

-Buenos días, señor Haydn.

Guten Tag, señor Bernal.

-Según mis notas, nació usted en la localidad Rohrau, en Burgenland. En un hogar bastante humilde. Sin embargo, es indiscutible que, gracias a su talento, se convirtió usted en lo que podríamos llamar el Elton John del siglo XVIII.

(Sonríe el Sr. Haydn, que es un caballero menudo, de aspecto tan humilde como inteligente).

-La gente exagera mucho…

-Hoy, quisiera hablar con usted de la que, quizá, fue su obra más popular y no exactamente relacionada con lo que fue su trabajo principal de compositor de cámara de la familia Esterhazy. Me estoy refiriendo a la melodía del que, durante mucho tiempo, fue el himno nacional de Austria (primero de la monarquía y luego de la primera república) y, hoy en día, por diferentes avatares, es el himno nacional alemán. Me estoy refiriendo a la Kaiserslied (la “Canción del Emperador”, para aquellos de mis lectores que no hablen alemán) ¿Cómo surge la idea?

-Pues verá usted, yo vivía entonces en Viena, concretamente en el Neuen Markt número 1. En octubre de 1796, estuvo a verme en casa un amigo, el conde de Saurau, y me propuso componer la melodía de una canción que exaltase la Monarquía. Eran tiempos revueltos en Europa, ¿Sabe? Las fuerzas disolventes de la Revolución Francesa se habían desatado y todo estaba…Wie heisst das auf spanisch? –piensa un poco- todo estaba…¿”Que pa qué las prrrisas” dicen ustedes?

(Ahora me río yo con el arranque castizo de don José).

-Sí, sí. Que pa qué las prisas, decimos. La Kaiserslied no estuvo exenta de polémica ¿Verdad? Parece que se inspiró usted en una melodía croata.

-Bueno, lo llamaron plagio-dice pensativo-pero la verdad es que yo había utilizado la melodía en otras ocasiones, como por ejemplo en el Benedictus de la Missa Cellensis in honorem beatissimae Virginis Mariae. Era una cancioncilla croata que mi padre canturreaba por las mañanas mientras se afeitaba y que a mi hermano y a mí nos fascinaba cuando éramos pequeños. Se llamaba, efectivamente, “Stal Se Jesem”

-¿Que significa?

-Estoy de pie, o ya estoy levantado…Puede interpretarse de las dos maneras.

-Usted manifestó en repetidas ocasiones que la Kaiserslied era una de sus obras favoritas.

-Claro, porque yo soy un patriota. Y además, aunque esté mal que yo lo diga-dice travieso-, me quedó fenomenal. Le gustó a todo el mundo desde el principio.

-Incluso, tocar el himno nacional llegó a convertirse para usted en una especie de ritual diario. Dejó usted escrito que, después de recuperarse de una penosa enfermedad, se levantaba usted todos los días y pimpán pimpán, se tocaba un par de veces el himno y quedaba, leo textualmente “reconfortado en su corazón”.

-Es que es una melodía chulísima, repito. Aunque esté mal que yo lo diga.

-Lo cierto es que fue un éxito por toda Europa. Le cambiaron el texto y la cantaron con otras letras. Por ejemplo, en Inglaterra la cantaron con el título “Glorious Things of Thee are Spoken” de John Newton, el autor de Amazing Grace. Pero la letra alemana, que luego sería el texto del himno es de Lorenz Leopold Haschka.

-Un gran poeta y una gran persona, sí.

-Más curiosidades. Otros compositores utilizaron la misma melodía para usos completamente diferentes. Por ejemplo, Antonio Salieri

-¡Ay, il signore Antonio! Qué tipo tan salado. Dicen las malas lenguas que él fue el causante de la muerte de Mozart, pero no lo crea, ¿Eh? Mozart y yo éramos muy amigos y sé de buena tinta que el pobre murió porque sufría del riñón.Y claro, como era un golferas y no se cuidaba…En fin, que murió de eso.

-…Lo que decía. Salieri utilizó su melodía en 1799 para una cantata. Beethoven también, para una obra de carácter patriótico. Clara Schuman, para unas “Impresiones de Viena”, Smetana, Paganini, Tcheikovski…La lista es interminable. Sin embargo, coincidiendo con el fin de la primera guerra mundial, la Kaiserslied dejó de ser popular.

-Se veía venir.

-¿Podría usted contarnos un poco la historia?

(Continuará)

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Un comentario a Joseph Haydn y el himno nacional austriaco (1/2)

  1. Suko dice:

    ¿Alguien conoce algún libro o bibliografía sobre esto?

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