El Rey se ha jubilado ¡Viva el Rey!

Los Reyes Felipe y Leticia en el palacio de orienteLos españoles tenemos un nuevo rey, Don Felipe VI. Viena Directo te cuenta qué han opinado los austriacos de los actos de proclamación del nuevo monarca.

19 de Junio.- En primer lugar, lo primero es lo primero: felicidades al nuevo Rey de España, Don Felipe VI. Desde aquí y, sobre todo, por la cuenta que nos tiene, los mejores deseos para la nueva etapa que hoy empieza.

Los austriacos y la monarquía

Naturalmente, como todos mis lectores ya sabrán, hoy ha sido en Madrid la proclamación del nuevo Rey de España. Naturalmente, este que escribe se ha sentado delante de la televisión para ver la retransmisión del acontecimiento. La he visto por la cadena pública austriaca, ORF que, como suele suceder en estos casos, ha montado un dispositivo con un plató, las “monarcólogas” de guardia y diversos invitados de probada solvencia –historiadores, expertos en asuntos militares y hasta el señor embajador del Reino de España – al objeto de informar a los habitantes de Esta Pequeña República en la que vive menos gente que en Madrid y su provincia, de un acto, el de la sucesión, que a las personas que viven en este país les causa tanta extrañeza como atracción.

He dicho muchas veces que, en el inconsciente colectivo austriaco, aún está muy presente la monarquía. Pero una monarquía como la que ellos conocieron, con su corte, con sus carrozas, con sus nobles. Una monarquía en la que el emperador era ese señor intocable que estaba por encima de todas las cabezas. Para los austriacos, es como si el tiempo se hubiera detenido en esos tiempos de pesados gobelinos y oro cansado de los Habsburgo. Y, desde esa perspectiva, juzgan y ven a los reyes nuestros (o, mejor, a los reyes de nuestros días).

La relación de los austriacos con la idea monárquica se parece mucho a una cosa que yo le oí decir una vez a un abuelo feliz. Decía esta persona que la diferencia entre los hijos y los nietos es que cuando un nieto se pone plasta, el abuelo está autorizado a decir “anda, rey moro, vete con tu padre (o con tu madre) y que te aguante él (o ella)”. Así, a los austriacos les mola esto del glamour, de la intocabilidad, del ceremonial pero, en cuanto la cosa se pone fea, ellos se enrocan y dicen: “nosotros somos una República y qué felicidad”.

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El presidente de la Generalitat, Sr. Artur Mas, se acerca a cumplimentar al nuevo Rey (foto de la retransmisión de la ORF)

 

La retransmisión de la ORF

La retransmisión de la ORF ha sido, como cabia esperar, solvente, si bien ha pecado en ciertos momentos de un interés un poco raro de acercar nuestra monarquía a la de los Habsburgo (quizá porque la princesa de Asturias, Doña Leonor, no responde nada al tipo normal de una niña española al uso, y parece más que nada a una princesita de la época de los Austrias, a la infanta Margarita que murió en Viena y a la que Velázquez retrató repetidas veces). Naturalmente, ha salido de lo del “Ceremonial de Corte Español” (¡Ay, esas pelis de Sissi, qué daño han hecho en las cabezas!) y se ha hablado de lo católicos y lo estrictos que han sido y son los monarcas españoles.

Han abundado también, porque lo cortés no quita lo cabal, marujeos varios a propósito de la vida sexual del rey saliente (¿Cómo le llamamos ahora? ¿Rey emérito? En fin, qué pitote). Se han mencionado también los supuestos hijos ilegítimos del monarca jubilata, su ardor infatigable que le ha llevado a poner en posición horizontal, supuestamente, a más de 1500 señoras, su amor por la caza de los proboscidios, etcétera. Su excelencia, el Sr. Embajador, ha tenido que salir al paso y echarle el alto a la, por lo demás, circunspecta presentadora de la ORF, la cual le ha preguntado si es verdad que los Don Juan Carlos y Doña Sofía van a anunciar que se separan de más o menos común acuerdo.

-Pues mire usted…

-Es que en el “Holá” –sic- dicen estos rumores…

-Yo no comento rumores, como es natural.

Impecable ha sido la descripción de los diferentes grupos militares que han integrado el desfile, aunque la traducción simultánea del discurso del Rey Felipe ha sido un poquito accidentada –no es de extrañar: este que escribe, en semejante situación, hubiera sudado tinta china- y, varias veces, las sufridas señoras de la ORF, con el meñique enhiesto, han mencionado la deplorable (para ellas) manía española de la improvisación. En frases de la forma:

-Para ver cuánto iba a durar este tramo, hemos llamado “a palacio” –encantadora fórmula que hace pensar en Los Tres Mosqueperros– y nos han dicho que no tenían ni idea.

O bien:

-Hasta ayer por la tarde estuvieron mandándonos nuevos planes con el protocolo de los actos que se iban a seguir, así que disculpennos que andemos un poquito descolocados.

Salvo estos incidentes de muy pequeña importancia, todo ha salido muy requetebién como era esperable. Las picas de los guardias reales han fulgurado bajo el sol madrileño, la reina Letizia ha lucido guapísima –y más guapa que saldrá en la portada del Hola-; el Rey Felipe ha estado gallardo, noble y cercano y a mí, al escucharle por debajo de la traducción simultánea decir todas las cosas sencillas, graves y verdaderas que ha dicho, se me han empañado los ojos –yo es que soy muy marujón y en las bodas y en las coronaciones siempre tengo un paquete de clínex cerca-. Hasta el simpático señor Manola, corresponsal de la tele austriaca en los madriles, ha puesto la nota de juicioso color, explicando las quisicosas de los españoles que piensan que mola mogollón tener reyes y las quisicosas de los españoles que piensan que ni hablar del peluquín, que una república sería mucho más chula.

Dejamos para el final pormenores algo más frívolos pero no menos importantes. Por ejemplo: la IMPAGABLE publicidad para España y la ciudad de Madrid que constituye el tener a 1200 periodistas de todo el mundo acreditados, a varias televisiones europeas retransmitiendo los actos de la proclamación y sirviendo la señal institucional que ha demostrado que, cuando los españoles nos ponemos, sabemos hacer las cosas muy bien (¿Hubiera pasado esto con un relevo republicano? Yo creo que no).

Esas pobres niñas, la princesa y la infantita, ahí aguantando a pie firme el desfile de señores enchaquetados (por lo del chaqué lo digo). Angelitos. Yo me acordaba de mi sobrina Ainara que solo se lleva un año con la mayor.

En fin, cerrada la renovación, como ha dicho el rey, solo queda ponerse a currar y a poner a rentar ese nuevo estilo de hacer las cosas por el que todos llevamos tanto tiempo suspirando.

El rey se ha jubilado ¡Viva el Rey!

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2 Responses to El Rey se ha jubilado ¡Viva el Rey!

  1. Africa Ruiz Gomez dice:

    Por una vez, Paco, no estoy de acuerdo contigo. A mi toda esa parafernalia me sabe rancia, y lo digo desde la simpatia a los nuevos reyes, de los que no pongo en duda que vayan a cumplir su papel. La republica no es la solucion a todos nuestros problemas, pero ir superando los antiguos y anacronicos privilegios de unos sobre otros seria un signo de madurez social, mas alla de dejarnos llevar por sentimentalismos que podemos cubrir con telenovelas o pelis de Sissi.

  2. Pingback: El primer ministro turco la lía en Viena | Viena Directo

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