Borgen

frescosPorque la televisión, si la dejan, puede ser una de las mejores cosas que le han pasado a la Humanidad.

18 de Julio.- El ser humano es caprichoso y, por lo tanto, dado a manías, a filias y a fobias. Una de las mías (y soy consciente de que, al declararla, salgo del armario de los frikis) es la de las citas. Hay personas de las que ya, personalmente, estoy hasta el mismísimo gorro de leer citas. Una, es Paulo Coelho el cual, entre las cursiladas que dice él y las tonterías que la gente dice que ha dicho, tiene copada internet. El otro es Chesterton.

No es de extrañar que determinada gente le cite tanto porque Chesterton tiene por lo menos tres méritos: uno, que era inglés (siempre da mucho caché citar a escritores ingleses), dos, era más o menos ingenioso en la línea en que Oscar Wilde era ingenioso (una verdad siempre se queda más agarrada al alma si se la combina con un gag graciosillo) y tres, era católico. Es más: como en los últimos dos siglos el pensamiento católico se ha quedado tan “encanijao”, se puede decir sin temor a equivocarse que Chesterton es el único escritor moderno católico,pasablemente bueno y razonablemente pop (por lo tanto, capaz de producir citas-meme), que ha dado la alta cultura por lo menos en los últimos dos siglos.

Rompiendo sin embargo esta regla, voy a citar yo a Chesterton. La frase es de un libro que se llama Good Bad Books (Buenos libros malos, gran título que todo buen lector podría suscribir) y viene a decir –cito de memoria- que “la literatura es un lujo, la fabulación, una necesidad”.  Muy probablemente La Regenta, Hamlet y hasta las memorias de Belén Esteban (¿Se llamaban “¿Me entiendes?” o me lo estoy inventando) son un lujo sin el que la Humanidad podría vivir. Pero la invención de historias es consustancial con nuestra alma desde que somos niños. Porque las historias que inventamos nos sirven de banco de pruebas para entender el mundo, para prever las reacciones de nuestros semejantes, para inventar mitos para explicarnos a nosotros mismos. En otras palabras: nuestro cerebro funciona de la siguiente manera: si funciona en la ficción, funcionará en la realidad.

Hace algún tiempo, hablaba de House of Cards, una serie que ayuda a entender cómo funciona el mundo. Es una serie buenísima pero americana a todos los efectos. Hoy traigo aquí una serie europea que, contando con un presupuesto que a los de House of Cards les serviría para comprar papel higiénico, es tan buena como la americana y a ratos incluso mejor porque la panoplia de personajes es más amplia. Se trata de Borgen, una serie danesa que, me temo, solo se puede conseguir en los países de habla alemana.

Como House of Cards, Borgen permite entender, a través de una simulación que parece real cómo funciona una democracia moderna.

Para que se entienda mejor, voy a contar el arranque de la serie. El primer episodio se llama Campaña Electoral. Borgen sucede en una Dinamarca semificticia en la que hay cinco partidos homologables con, por ejemplo (y ahí está el interés) con los austriacos. Están los socialistas y los populares (grandes antaño, venidos a menos en la actualidad) los verdes, la ultraderecha y, en quinto lugar, los “moderados”. Al frente de los moderados está una mujer, Brigitte Neuborg (creo que he escrito bien el apellido). Pues bien, durante la campaña electoral, nos damos cuenta de que Brigitte es una persona normal (familia, niños, marido) y una persona que, si bien es inteligente es la excepción entre los políticos de esta Dinamarca semificticia, porque es honrada. Durante la campaña electoral sucede algo (no digo qué) y, de pronto, la que era una político de las de la mitad de la tabla tiene una subida espectacular y, en minoría (pero todo muy verosímil) queda convertida en primera ministra.

Borgen demuestra, a través de un guión atractivo, construido a ritmo de thriller lo que la televisión puede hacer si se la deja: ser un instrumento poderosísimo para convertirnos en ciudadanos mejores, más conscientes. La ficción como banco de pruebas para comprender cómo funciona el mundo. Ningún lujo. En los tiempos que corren, una necesidad.

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2 Responses to Borgen

  1. primo N. dice:

    Primo!!

    Hemos visto el primer episodio de Borgen poco despues de leer el post. Gracias por la recomendacion!!

    Se agradece ver una serie que muestre los entresijos de la politica, su verdadero funcionamiento, de una manera tan descarnada, sin aditivos ideologicos o patriotismo de agitar bandera. Como bien dices, creo que si se hace un uso inteligente de la ficcion, se puede educar a la audiencia, formar ciudadania. Si uno ve lo que la politica es (y lo que no es), descubrira lo que esta permite y sus limites, se hara mas exigente.

    Voy a ver el segundo episodio!

    Un abrazo!

    Tu primo N.

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