Los extranjeros hablamos mal (y, aunque sea sexy, no tiene arreglo)

SalzkammergutLos inmigrantes siempre estamos pidiendo que se pongan en nuestro lugar pero hoy, vamos a hacer el ejercicio contrario. Cuando nosotros hablamos ¿Qué pasa en la cabeza de un austriaco?

24 de Julio.- Una de las tareas a las que, más frecuentemente, tiene que enfrentarse una persona extranjera que tenga una pareja aborígen es la de hacerle entender que, a pesar de que teóricamente, los inmigrantes tenemos las mismas oportunidades de hacer carrera profesionalmente hablando que los austriacos, es cierto que nos enfrentamos a un “techo de cristal” y que, tenemos más difícil ascender a posiciones, por ejemplo, de dirección que los ciudadanos aborígenes con la misma formación.

A mí me ha pasado, alguna vez que, siendo yo mismo responsable de un área determinada, un aborígen, hablando conmigo por teléfono, ha pedido, sin saber quién era yo, hablar “con el jefe”. Es un caso claro de prejuicio consciente, pero no siempre es así.

Yo tengo la teoría de que , con nosotros, los guiris (y aquí lo somos) funciona muchas veces un mecanismo inconsciente que no tiene nada que ver con el racismo o con la xenofobia (aunque al mismo tiempo es la raiz profunda del racismo y de la xenofobia), pero que es algo que está instalado en nuestro cerebro prácticamente desde que, con dos o tres años, le cogemos el truquillo a esto del lenguaje.

El lenguaje que nos define

La manera de hablar de una persona nos dice muchísimo de nuestro interlocutor.

A lo largo de los milenios, ese área de nuestro cerebro se ha perfeccionado y, “de oido” podemos saber muchísimas cosas y hacernos una idea de cómo es la persona que tenemos enfrente.

Esto era y es aún de gran utilidad, por ejemplo, para encontrar pareja. Por la voz, podemos saber si una persona está sana o enferma –la robustez física es una de las cosas que más le ponen a nuestros genes para perpetuarse-. Si pronuncia bien, podemos saber si esa persona tiene daños cerebrales o no; por la melodía de las palabras podemos hacernos una idea de la sensibilidad de la otra persona, de lo afectiva que es, podemos hacernos un mapa de su capacidad de empatía –por la manera en que adecúa su discurso a la situación-; por el discurso de otro podemos calibrar la variedad del vocabulario que utiliza, lo adecuadas que son las palabras al contexto del que se trate (en el médico decimos que “no hemos ido al servicio en tres días” pero ningún niño se dirigirá así a su madre). Podremos saber el vuelo que tienen sus ideas, los matices que puede expresar; por el habla podemos saber la procedencia de una persona, podemos saber si es rico o pobre e, incluso, sin verla, podemos hacernos una idea de su apariencia física. La cara es el espejo del alma, pero la voz es el espejo del cuerpo y de la psique.

Tantas y tantas cosas.

Sin embargo, cuando uno llega aquí, todo eso que se da por supuesto en la lengua materna se pierde. Es un tópico decir que, cuando uno llega a Austria, en cuanto abra la boca, será siempre un minusválido porque, por mucho que se esfuerce (lo mismo que a nosotros nos pasa en nuestra lengua materna) un leve deje, la elección quizá de una palabra, hará que salte en un momento por los aires la ficción.

Naturalmente, dependiendo de los grados, ¿Qué es lo que, inconscientemente, percibe de un español el cerebro de un austriaco en cuanto le oye hablar? Dejando aparte lo sexy que, a la postre, consideren los aborígenes el acento nuestro –que lo consideran muy sexy-, el cerebro de un austriaco percibe que los españoles, los extranjeros, hablamos mal. Y empieza a ponerse en marcha el mecanismo, pero esta vez en nuestra contra.

¿Qué escuchan ellos en nosotros?

La melodía con la que nosotros hablamos alemán es característica, el vocabulario que utilizamos –dependiendo siempre, de los grados- es de emergencia y muchas veces no usamos la palabra que se ajusta a la situación, sino que armamos el cesto de nuestro discurso con los mimbres que tenemos, o sea que hay muchas palabras que “hacen las veces” de las que tendríamos que haber dicho; por lo mismo, a veces, metemos la pata sin darnos cuenta, porque utilizamos metáforas calcadas de nuestra lengua, que no se encuentran en la lengua de llegada y que a ellos les chocan y, en casos extremos, pueden llegar a molestarles. Naturalmente, el fondo psicológico, la “imago mundi” que se esconde detrás del español es muy distinta de la que está detrás del alemán y, por lo tanto, hay un tope de falta de comunicación básica, a un nivel profundo que, por mucho que uno se empeñe, no se puede superar.

Por último, hay otro factor que también explica esta xenofobia inconsciente contra la que el extranjero lucha sin esperanzas de victoria y es que todos, en nuestro cerebro, consideramos que nuestra lengua materna es facilísima y que no hace falta ser especialmente inteligente para aprenderla. Solo quien se ha tomado alguna vez el trabajo de intentar explicarle a un extranjero cuando se utiliza “ser” y cuándo “estar” está en condiciones de reprimir esa molestia que todos sentimos (y que tiene un origen, repito, inconsciente, casi fisiológico) cuando escuchamos cómo un extranjero se cepilla el orden gramatical y, sin querer (como hacemos nosotros todos los días cincuenta veces) se pasa la corrección por el arco del triunfo.

Depende mucho del umbral de resistencia a la frustración de cada persona el efecto que un extranjero hablando en nuestra lengua materna produzca en nosotros. Los racistas, los xenófobos son, vistos así, personas que sufren una insuficiencia grave. De paciencia, particularmente (y de inteligencia para darse cuenta, claro).

Por ejemplo, ayer, un amigo, sufrió una reconvención de una ciudadana aborígen cuando le escuchó hablar por teléfono mientras iba por la calle. Más allá de que esta señora fuese como el veintegenario del que hablábamos antes de ayer, muchas veces yo pienso que, lo que le pasa a esta gente, es una reacción virulenta a algo que les sucede en las capas más profundas de nuestro cerebro.

Y vosotros ¿Qué pensáis?

 

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6 Responses to Los extranjeros hablamos mal (y, aunque sea sexy, no tiene arreglo)

  1. Bad Vöslauer dice:

    Al menos nosotros no tenemos las diferentes Deklinationen, y mira que es dificil diferenciar una n de una m con la bufanda puesta en la boca y nos da un poco igual el orden de los complementos, pero es que eso del TEKAMEL (tempo-akkusativ-modus) es un poco desquiciante por no hablar de Hilfesverben y su posición dentro de la proposición sea ésta subordinada o no, claro que nuestras formas verbales e irregularidades son para estudiar también, y luego está lo academicamente correcto y lo que se dice por la calle.

    Ser/Estar se reduce a la cualidad/estado del sujeto, claro que en muchos idiomas es lo mismo pero todo se resume con el adjetivo/adverbio TONTO. Siempre queda el recurso de esto es así y punto de la otra hora escuela nacional ultracatólica que decía con saña entraba la letra, con los resultados conocidos.

    Casos puntuales aparte sucede lo mismo entre quienes tienen una misma lengua materna y no se han esforzado en aprenderla, de todos conocido el verbo coger/tomar en Sudámerica, o entre orígenes diferentes no creo que un aborigen de EPR diga Tomatten o Kartoffeln en su vida, los Suizos son pragmáticos para ello hablan inglés y punto, eso del Hochdeutsch de los Pfiecke les supera, por no hablar del Wiener Schanuzer o del Vorarlbergerisch/Tyroler y ya se sabe el amor que se tienen los unos a los otros. Al menos el acento de un extranjero es algo más impersonal, puesto que se esfuerza más en hablar lo más neutro posible, y sin prejuicios aunque siempre se tiende a imitar a los de su entorno más próximo, y viene con los condicionantes de su lengua materna, que en este caso no nos favorecen, el inglés de los Giannitos gibraltareños es un ejemplo.

  2. Ruben Jesus Munoz MaRQUEZ dice:

    YO CREO , VIVIENDO EN BERLIN , ALEMANIA, YA HACE MAS DE 1 ANO , QUE MAS ALLA DE LA ESTRUCTURA GRAMATICAL QUE VALLAS APRENDIENDO , IMPORTANTE LOGICO, DEBES UTILIZAR AL MAXIMO TU CONCIENTE E INCONCIENTE DE TU CABEZA, DEJARSE LLEVAR POR EL APRENDIZAJE … EN TODO…DESDE EL IDIOMA HASTA LAS PERSONAS, Y LOGICO NO SUBESTIMAR POR QUE SOY LOCAL O NO, DESDE MI PUNTO DE VISTA . SINCERO. POR SUPUESTO LA PRONUNCIACION EN UN IDIOMA ES ELEMENTAL.
    GRACIAS SALUDOS CORDIALES.

  3. Vivo en Australia y experimenté cuál es la diferencia entre decir que tienes un nivel medio-alto de inglés en el curriculum a la realidad de vivir en un país anglófono. Hablo del inglés, que prácticamente casi todos lo hemos estudiado con diferente éxito a lo largo de nuestras vidas. Aun así, a mí me costó lo mío y, por supuesto, sigo en ello. Para mí lo más duro es lidiar con la frustración de no expresar en inglés todos los matices que llegan a mi mente en mi lengua materna. Después de dos años y medio creo que todavía me queda mucho camino. No sé cómo sería lidiar una nueva vida en alemán, pero en inglés todavía no he conseguido el nivel profesional pleno que tenía en España (soy periodista) y todavía me queda un poco. Australia, en ese sentido, está acostumbrada a recibir muchas personas extranjeras, y existen menos prejuicios. Pero hay que trabajar mucho. Y la responsabilidad, estemos donde estemos, es nuestra. Lo que pasa es que es muy difícil olvidarse un poco de practicar español y vivir todos los aspectos de la nueva vida en la nueva lengua, que sería lo ideal para aprender mucho y de calidad.

  4. Clara dice:

    Querido Paco,

    Pese a que me encanta leerte y la mayor parte de las cosas que publicas me parecen divertidas y didácticas, tengo que confesarte que hay algunas otras, como este artículo en concreto, que me ponen un poco triste. Yo llevo ya casi anyo y medio viviendo en este pais, aprendiendo alemán casi sin pausa, he empezado una relación con un aboríjen y hace muy poco he encontrado por fin trabajo de lo mio, así que se podría considerar que me va «bien». Pero lo cierto es que el alemán sigue aun siendo un obstáculo casi insalvable para mi, y que me dificulta bastante mi relación de pareja (puesto que él no habla espanyol), me pone barreras a la hora de hacer amigos de aqui, y me mantiene siempre en esa sensación de estrés continuo, de que nunca llego a enterarme del todo bien de lo que pasa a mi alrededor, de que la gente cree que soy un poco tonta porque no me sé expresar bien, etc. Pero yo quiero pensar que todo tiene sentido, que las cosas siempre va a mejorar, que siempre hablaré un poquito mejor que el dia anterior, y que, a pesar de mis limitaciones, puedo aportar cosas muy valiosas a la pareja que una persona de aqui no podria aportar, como mi alegria, mis ganas de vivir, mi poder de autosuperación, mis habilidades sociales, mi risa incontrolable…y que eso vale mil veces más que una frase perfecta en alemán.
    Por favor, intenta ser un poco más positivo en la medida de lo posible, para que todos los que estamos en esta lucha, no desfallezcamos. Un fuerte abrazo!

  5. Sandra dice:

    ¡Con la Iglesia hemos topado¡,una que con toda la ilusión y esperanza del mundo se metió a estudiar alemán (que decir tengo,que si el corazón se hubiese estado quietito,y no hubiese perdido la razón por un tirolés, yo hubiese cerrado las puertas al idioma alemán de por vida) resulta ahora que tengo una mezcla uno o extraña y no hablo bien en ninguna parte.Cuando estoy en Viena y digo «a bisserl» me corrigen enseguida y tengo que excusarme y con una palmadita en mi frente respondo que es acento tirolés.Todavía recuerdo cuando se me ocurrió pedir un Zwetschkenmiasl en Alemania pensaron que era ruso……

    • Paco Bernal dice:

      Hola Sandra! Los vieneses dicen también «a bisserl» no te preocupes jajaja. Lo de las diferencias entre Alemania y Austria…Son ellos los que hablan mal, no nosotros jajaja

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