I am from Austria

GabalierEl cantautor austriaco Reinhardt Fendrich está dispuesto a llegar a acciones legales para que su canción I am from Austria deje de utilizarse.

 

22 de Agosto.- El otro día, en el concierto de Andreas Gabalier salió, como no podía ser de otra manera, la polémica del himno.

I am from Austria

El artista estirio se dirigió, micro en mano, a su público (algo remojados ambos por un fresco chispeo veraniego). El diálogo entre el hombre y la muchedumbre se desarrolló en los mismos términos que los que utilizaría un hombre adulto para dirigirse a alguien de cuya capacidad intelectual no estuviese demasiado seguro. Dijo Gabalier, muy despacito y utilizando un lenguaje deliberadamente infantil, que la polémica del himno le había parecido desproporcionada, que nadie podía acusarle a él de ser machista, porque todo el mundo sabía lo que él quería a sus “chiquis” (aquí, las chiquis entre catorce y ochenta años rugieron como leonas en celo) y terminó muy significativamente diciendo que no iba a cantar el himno nacional para quitarse de problemas pero que, de todas formas, todos los que estábamos allí teníamos un himno “oficioso” que era casi más importante que el oficial. Empezaron a sonar los primeros acordes de “I am from Austria” de Reinhardt Fendrich y el Krieau entero se vino arriba. Se encendieron los móviles (antiguamente, la gente encendía los mecheros, pero la tecnología led ha venido en ayuda de los fans) y el respetable empezó a corear la que sin duda es una de las canciones más bonitas de Fendrich pero sin duda con una intención que estaba muy ajena a las intenciones de Fendrich cuando la escribió.

Yo no soy austriaco de nación (aunque, a estas alturas, puede decirse que tengo el corazón partío) pero siento indudablemente que I am from Austria describe un sentimiento muy mío también: el del cariño entrañable y el apego que le tengo a esta tierra, a sus gentes y a sus paisajes. Un sentimiento que, de ninguna manera, tiene que ver con lo que, en ciertos entornos políticos, se está haciendo con la canción y que podría ser como cambiarle el título. O sea, de I am from Austria a secas a I am from Austria and you don´t (y te jodes, que diría el castizo).

Fendrich se enfada

Hoy, traían los periódicos en su portada que el compositor de I am From Austria, Reinhard Fendrich va a demandar al partido ultraderechista austriaco FPÖ por haber utilizado sin su permiso versos de la canción en su propaganda electoral en Baja Austria.

Obviamente, en el ADN de la ultraderecha está el apropiarse, por ejemplo, de un sentimiento tan legítimo y que debería estar tan fuera de las ideologías partidistas como es el patriotismo.

De hecho, a medio y largo plazo, es uno de los daños mayores que hacen estas ideologías: el de convertirse en guardianes de las esencias de las naciones extendiendo carnet de ciudadanía a quienes ellos consideran que comparten sus valores, y cargar los símbolos comunes de un significado negativo, por excluyente, pasando estos a representar no ya a la totalidad del país, sino a determinados sectores de él.

Los españoles sabemos mucho de esto, desgraciadamente.

El franquismo se apropió del himno, se apropió de la bandera –mucho más antigua, que el propio franquismo- y secuestró los símbolos que nos pertenecen a todos los españoles, de manera que nombrarlos a ellos y nombrarle a él fuera todo uno y aún hoy, en ciertas ocasiones, tienen los colores rojo y amarillo un no sé qué de non sancto o de sospechoso, una peste a facherío rancio, polvoriento y revenido, que décadas de democracia no han coseguido quitar del todo.

I am from Austria no es el himno nacional austriaco pero todo el mundo lo acepta como una especie de himno oficioso de este país y, a los que amamos de corazón Esta Pequeña República y nos sentimos ciudadanos suyos a pesar de haber nacido en otro sitio, el uso torcido de esta canción nos debería dar miedo. Supongo que Reinhard Fendrich no quiere pasar a la Historia por haber sido el autor de un himno de connotaciones siniestras lo mismo que, en tiempos, Joan Manuel Serrat demandó a una conocida marca de compresas y consiguió que se retirase un anuncio en el que se utilizaba, para anunciar apósitos, su canción “Hoy puede ser un gran día”.

Plantéatelo así.

 

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