Desde Viena, con dolor

Dos turistas en el parque de la ciudadela
Dos turistas en el parque de la ciudadela

El artículo de hoy ha sido muy difícil de escribir. Espero que mis lectores aprecien el esfuerzo en su justo valor.

6 de Septiembre.- Antes de empezar, tengo que hacer una confesión a mis lectores, que son unos cuantos y que, además, pro suerte, son fieles. Por lo cual saben que una de mis preocupaciones principales es la de ser, en lo posible, justo. Mantenerme en un medio que es muy difícil de lograr. Por ese motivo, le he dado más vueltas al artículo de hoy que a otros.

Aunque sé que estas cosas al lector le chupan un pie, diré que, en mi afán por ejercer de manera responsable mi derecho a la opinión, he hablado por teléfono con tres personas a las que respeto mucho y les he preguntado tres cosas

a) Si creían prudente que escribiese este artículo

b) Si lo veían pertinente, puesto que, al fin y al cabo, desde Austria, la independencia o no de Cataluña no deja de ser una cuestión de política internacional y, además, he añadido una tercera pregunta sobre en qué tono pensaban ellos que debería escribir un texto sobre tema tan delicado y sobre el que es tan fácil desbarrar. Después de mucho meditar mientras seguía revelando fotos del festival Buskers -¡Qué felicidad! De tanto estar al sol, hasta me he quemado la cara y la frente- bueno, pues despues de mucho meditar he decidido hacer lo que siempre hago, trátese de política austriaca o trátese de política española: dar mi honrada opinión. En un artículo que, ya lo advierto, será extenso.

La batalla de la comunicación

Pongámonos en antecedentes. Hoy, ha aparecido en el Kurier, uno de los periódicos más leidos de Austria pero no de los de más calidad, un artículo sobre el movimiento secesionista catalán firmado por una señora que se llama Leila Al Serori (léase pinchando aquí). Según el perfil que acompaña al artículo, Al Serori es Magistra y ha vivido en España.

Bien: existe también una organización, llamada algo pomposamente (pero muy intencionadamente) Asamblea Nacional Catalana, indirectamente pagada por los impuestos de todos los españoles, que está articulando el llamado “proceso” (si uno se fija “proceso” es la palabra ideal: proceso es una palabra neutra pero que, al mismo tiempo, implica también cambio y movimiento: un proceso es la putrefacción de un alimento, pero un proceso también es una reacción química cualquiera, como la que hace que el pan suba).

Esta organización no solo trabaja para convencer a los residentes de Cataluña de que la independencia tendrá efectos muy positivos en su vida, sino que también utiliza el dinero que, indirectamente, recibe de los impuestos de todos los españoles, para crear una red internacional al objeto de presionar (qué fea palabra, convencer sería mejor) a los gobiernos de los países europeos de que la secesión de Cataluña a) es un hecho inevitable que se producirá más tarde o más temprano de todas formas y b) a veces subliminalmente y a veces no tanto, que una potencia extranjera llamada España, en algún momento, ocupó un país que se llama Cataluña, el cual desde entonces ha vivido sojuzgado pero que, lo que son las cosas, justo ahora está despertando de su sueño, está cogiendo carrerilla y se va a convertir en “un nuevo estado de Europa”.

Naturalmente, el hecho de que Cataluña, como nación independiente, no haya existido nunca, se le echen todos los kilos de tippex a los libros de historia que se quiera, es tan solo un pequeño inconveniente para esta argumentación.

Para subsanar este pequeño problema con la Historia, la ANC tiene a una serie de señores que cobran por publicar textos en apariencia sesudos en diferentes medios extranjeros (a veces, malgre soi) y dar conferencias en las que (a veces subliminalmente y a veces no) se sugiere que Cataluña tuvo relación, en algún momento de la Historia, de igual a igual con esos países o sus antecesores. Por ejemplo, con Austria.

Si una princesa barcelonesa en la edad media,un poner, se casó con algún oscuro noble centroeuropeo, pues se monta rápidamente “le chiringuit” y se habla de las relaciones entre Austria y Cataluña. Orwell ya decía que una de las obsesiones del nacionalismo es controlar la Historia. Se está demostrando.

Haciendo la V

Sigo: hace dos semanas, la ANC convocó, como en todas las ciudades del mundo, a los catalanes residentes para que, en algú lugar prominente, formasen la V de la Victoria futura o de Votar, por el referendum de autodeterminación. Como dato, diré que la ANC, sección Austria, tiene en estos momentos unos doscientos cincuenta seguidores en Facebook. Este humilde blog que mis lectores tienen la paciencia de leer, un par de cientos más (aprovecho para indicar a mis lectores que, si no lo han hecho aún, pueden hacerse fanes y fanas, dándole a este link y luego clicando en Me Gusta. Aquí nos dará igual la lengua materna y el RH que, como dice una tía mía, lleven “en los genitales”. Gracias por anticipado).

Aún suponiendo que todos los fans de la ANC en Austria viviesen en Viena, estas doscientas cincuenta personas representarían aproximadamente un 0.013 por ciento de los habitantes de esta ciudad. Esto, por supuesto, no debe entenderse como un juicio a las reivindicaciones de la ANC. Como dicen en Cádiz, no es criticar, es referir.

En Viena, la convocatoria se concretó bajo la noria del Prater, lugar muy a propósito para reunir grandes multitudes. Bien porque los austriacos no están suficientemente concienciados o bien porque el chaparrón que cayó ese día sobre Viena apagó el ardor patriótico de algunos asistentes potenciales, a la convocatoria de la V se presentaron unas cincuenta personas. De nuevo, no es critcar. La ANC de cara, sin duda, a la futura emisión de los correspondientes carnés de patriota, tuvo la gentileza de publicar fotos del asunto. Fotos que, por cierto, reproduce el Kurier.

La señora Al –Serori, de la que hablaba más arriba, califica de “massen protest” esta y otras manifestaciones (tú que me ves con buenos ojos, carita de emperaora) y completa su artículo que ya, desde el título, es tendencioso (Cataluña “sueña” con la independencia) entrevistando a un señor llamado Daniel Teixidor el cual, tras tener el cuajo de afirmar (y presuntamente, de enorgullecerse) que aprendió español cuando llegó a la guardería y que antes no lo conocía dice que, por supuesto, también tiene amigos españoles, con los que puede hablar de todo menos de política.

La señora Al-Serori, en cambio, deja a Teixidor hablar de su libro . Así, a cada alusión al “unionismo” cenizo, Al-Serori opone inmediatamente la gozosa ristra de verdades que sale de la boca de Teixidor. Por último, para rematar y meter gol, hace Al-Serori un, cuando menos, remarcable resumen de la Historia reciente de Cataluña. Cito:

Die autonome Region im Nordosten Spaniens hat 7,5 Mio. Einwohner. Seit 1714 gehört das ehemalige Königreich zu Spanien. Es hat eine eigene Regionalregierung, Verwaltung und Polizei. Acht Prozent des BIP muss Katalonien an Madrid abgeben.

En cristiano: “La región autónoma en el noreste de España tiene 7.5 millones de habitantes. Desde 1714 (¡!) el antiguo reino –de Cataluña?- pertenece a España. Tiene un gobierno regional, administración y policía (propios, entiendo). El ocho por ciento del PIB catalán debe ser entregado a Madrid”.

Imaginemos por un momento que Vorarlberg quisiera declararse independiente o, caso más normal, integrarse en Suiza ¿Se expresaría Al-Serori en unos términos parecidos?

Desde Viena, con dolor

A mí, artículos como este me duelen. Mucho. Y me duelen porque, más allá de cualquier consideración adyacente, son frívolos e irresponsables.

Porque para Al-Serori, es muy fácil dejarse seducir por el argumento, por lo demás endeble, de que, al minuto uno después de que la teórica independencia se proclamase, en Cataluña todos los problemas dejarían de existir como por ensalmo. Y me duelen porque en un mundo que debería aspirar a unirse, en una Europa que debería ir hacia la integración, hacia la eliminación de las fronteras (objetivo por el que luchamos todos los que hemos salido de nuestro pueblo) planteamientos como el del independentismo catalán más cazurro deberían ser cosa de la edad media o, peor, de las películas de Paco Martínez Soria. A este señor, a Teixidor, no a Martínez Soria, cuando dijo que había aprendido castellano en la guardería, cualquier persona sensata le tenía que haber llamado a él o a sus progenitores, abrazafarolas (con todos los respetos) o, por lo menos, haberle hecho ver el inmenso error de sus padres.No porque el castellano sea la mejor lengua del mundo o el catalán peor o inferior a ella (son las dos bellas y útiles por igual) sino porque, pudiendo tener al alcance de la mano el lujazo de una educación bilíngüe, sus padres le condenaron a padecer de por vida una minusvalía (en el sentido más etimológico del término). Le vedaron un universo entero. Es como si pudiendo tener dos manos, sus padres hubieran decidido, por política, cortarle una de ellas. Para echarse a llorar.

La victoria del nacionalismo, por otro lado, es convencer a almas cándidas como la señora Al-Serori de que el Estado español es una especie de gobierno despótico en donde siguen reinando las mismas condiciones que en el franquismo, que España es una especie de zona de guerra en donde no se respetan las mínimas garantías elementales.

La victoria del nacionalismo es haber acallado las voces sensatas que pueda haber en Cataluña (porque yo estoy seguro de que las hay y muchas, más allá del estúpido cacareo de consignas de tirios y troyanos) y que seguramente dirán ¿A dónde vamos? ¡La independencia de Cataluña sería un desastre no solo para España sino para Cataluña también! En bien de un concepto pueblerino, chiquitico, cejijunto, de la vida… Un despilfarro, una gilipollez, una imbecilidad de proporciones bíblicas.

La victoria del nacionalismo ha sido convencer a personas como Al-Serori de que, si, como yo, se está en contra de la independencia catalana (y yo lo estoy, decidididamente, además) uno queda facturado inmediatamente a la caverna del nacionalismo “españolista”. Que solo puede haber dos bandos y que, de esos bandos, uno tiene que ganar.

Es tan triste…

Creo que lo voy a dejar. Se me está poniendo el cuerpo malo.

 

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21 Responses to Desde Viena, con dolor

  1. Sandra dice:

    Pasarán más de mil años…muchos más…(como decía aquella canción) y el ser humano seguirá siendo mezquino,¡ay ignorancia que peligrosa eres!.Un gran saludo,yo también me pongo enferma….

  2. Jose dice:

    Qué bonita es la libertad de expresión! Es un placer que la gente exprese su opinión desde el respeto.

    Sólo un apunte. En el artículo del Kurier, a estas horas (no sé si lo habrán editado) pone «Massenproteste», que hace referencia a todas las protestas que se hacen por Europa (nótese el plural ‘Proteste’). En ese párrafo hace también referencia a los 400.000 inscritos para la manifestación que tendrá lugar en Barcelona.

    Además, el adjetivo ‘massen-‘ deriva del substantivo Masse, por lo que creo que no significa ‘masivo’ sinó que hace referencia a cantidad, muchedumbre, …

    En mi humilde opinión, creo que es correcto… No soy un experto en alemán ni mucho menos!! 🙂

    Saludos y sigue así!

    P.S.: es una pena que tengas que meditar tanto publicar artículos así. Si aceptas un consejo, escribe lo que quieras y no te dejes influenciar por lo que los demás podamos pensar! 😉

  3. Jaime dice:

    Hasta ahora se ha vivido en Cataluña una invisibilidad tácita de cualquier voz disonante con lo que ellos denominan el derecho a decidir. Es singular y clarificador ese estado de «unipensamiento» (permítaseme el palabro) plasmado en la publicación por parte de todos los diarios más importantes de Cataluña de un editorial conjunto. Esa uniformidad de pensamiento es digna de regímenes tan democráticos como Corea del Norte. En los últimos tiempos ha surgido la voz de Ciudatans, la única realmente disonante, para oponerse a ese «Derecho a Decidir». Qué, quién y por qué…

    Eso sin pararse 5 minutos a pensar en las consecuencias prácticas que una acción como ésa tendría en el conjunto de Europa.

  4. Jaime García dice:

    Teniendo razón en muchas de las cosas que dices, y mucha, creo que el enfoque del artículo no es el correcto.

    Si quieres cuestionar los supuestos beneficios de una hipotética independencia de Cataluña, y su legitimidad histórica, me parece perfecto. Pero no lo mezcles con cuántos seguidores tienen en su cuenta de Facebook de Viena o cuántos fueron a la manifestación porque no tiene nada que ver.

    Sabes escribir, y por tanto no te tengo que explicar que entre todos los sinónimos de una palabra, cada uno transmite diferentes matices, y el autor elige sabiendo que se puede escudar en esta o aquella acepción del diccionario, pero con la intención de expresar algo más. Por supuesto que el independentismo usa eso. Pero tú también. Teniendo buenos argumentos (como los tienes) no caigas en eso. Y si lo quieres hacer, ahórrate calificar a otros de «tendenciosos».

    Además, ten cuidado, porque algunos argumentos que usas contra la independencia de Cataluña no se pueden aplicar a otros casos, como el País Vasco.

    Me gustaría invitarte a una buena jarra de agua caliente 😉 y hablar de esto tranquilamente. Cuidado, NO estoy a favor de esa independencia, pero creo que (al César lo que es del César) algún que otro argumento válido sí tienen.

    • Paco Bernal dice:

      Hola Jaime! Me alegraré mucho de tomarme contigo una jarra de agua caliente 🙂 he puesto los seguidores de Facebook y he explicado cómo fue la manifestación porque me parece que, dadas las proporciones de ambas cosas, creo que la periodista del Kurier se ha dejado llevar muchísimo más que yo por su entusiasmo. Aunque, todos, como dice Julieta, antes de periodistas somos personas 🙂

  5. Maria dice:

    Permiteme decirte que soy catalana, hablo español igual de bien que cualquier persona de España. Nos educan en ambas lenguas a la vez y estoy orgullosa de ello porque soy bilingüe 100%. Pero no puedo soportar que desde el govierno esten intentando cortarme una mano, como tu dices, porque nos quieren obligar a tener una educación única y exclusivamente en castellano. Una persona que ama su tierra quiere poder aprender su lengua, sus tradiciones y su historia, y desde el govierno estan intentando impedirlo. Por ello muchos catalanes nos mostramos cada vez más reticentes a formar parte de España. No porque tengamos nada en contra de formar parte de este país, sinó porque queremos seguir conservando también nuestras raíces.
    Si desde el govierno se diera más libertad a Cataluña en aspectos como la educación o la propia gestión económica, no habría todos estos movimientos que hay, porque lo único que queremos es conservar lo que es nuestro, nuestra lengua, nuestra cultura y algo más de dinero, ya que nuestros impuestos se reparten de forma injusta. Y dime tu, porqué por ejemplo, en andalucia, la seguridad social cubre que cuanquier persona se ponga unos braquets, y aquí en catalunya, mis padres han tenido que pagar 3000 euros para ponermelos a mi?
    Y así con muchas cosas, esto es solo un simple ejemplo. Los catalanes solo pedimos lo que comunidades como navarra y el país basco ya tienen, respeto por nuestra lengua, dejándonos estudiar en ambas lenguas, no solo en español e independencia económica. Por lo demás creo que yo y la mayoría de catalanes, no tenemos ningún problema con seguir siendo españoles.
    Esta es mi humilde opinión pero seguro muchos catalanes piensan como yo.
    (Disculpad las faltas ortográficas, escribo desde el movil)

    • Paco Bernal dice:

      Hola María! Muchas gracias por tu comentario (y por tu tiempo, porque escribirlo desde el móvil ha debido de ser un proceso largo). Creo que, efectivamene, el Gobierno central puede tener parte de culpa en este asunto. Pero también te digo que las competencias de sanidad están transferidas a la Generalitat, la cual, de acuerdo a su criterio, administra el dinero que tiene para eso. Si los catalanes pagan por algo que los andaluces reciben sin pagar es algo que no es culpa del Gobierno de Madrid, sino del de Barcelona. Lo guay de todo esto es que el Gobierno de Barcelona ha conseguido que se crea que es el Gobierno de Madrid el culpable de los recortes.
      Un fallo de comunicación, supongo.
      Un saludo muy cordial 🙂

      • Imma dice:

        Entre unos políticos del Gobierno que se jactaban de haberse cargado la medicina pública en Catalunya que actúan con el beneplácito de algunos «negociants» sin escrúpulos lo que queda de la medicina pública en Catalunya es casi anecdótico.

    • Laura dice:

      En Cataluña, la educación y la sanidad están transferidas, si no puedes estudiar en catalán o no estás satisfecha con tu sanidad, pídele cuentas a la Generalitat. Cien por cien bilingüe no eres: gobierno en español se escribe con «b». La excusa del móvil es bastante cutre ¿En tu móvil no hay «b»? Me parece estupendo que hables catalán o sólo catalán, conservar las raíces y la cultura es muy importante, pero no lo mezcles con política (no quiero decir que esté de acuerdo con el gobierno). Por mí, os podéis independizar ahora mismo y hacer con vuestro dinero lo que os dé la gana (que ya lo hacéis, no te creas todas las mentiras que oyes en Cataluña…). Dices que vuestros impuestos se reparten de manera injusta, yo te digo que vuestros votos también porque mi voto (desde Aragón y Andalucía) vale menos que el tuyo, eso sí que es injusticia y desigualdad… Te lo dice una ciudadana del mundo de nacionalidad española nacida en Barcelona y que ha vivido en Madrid, Cataluña, Andalucía, Francia y Austria. Estoy curada de nacionalismos y estupideces varias. Sólo sé que este tema de Cataluña y su independentismo es un peñazo, a ver si nos centramos en cosas más importantes como el paro, la crisis, atenuar las desigualdades… qué harta estoy del nacionalismo: el catalán, el español y todos los demás… son todos muy rancios.
      Al final, lo que queréis es sólo más y más dinero, nada más, y a los demás que nos den.

  6. Xavier dice:

    Hola,

    Me entristece a mi también, ver como el proceso catalán se juzga de esta manera. Primeramente, no sé por qué juzgas de una manera claramente peyorativa el papel de ANC. Es una asociación con una ideología independentista que cree que una Catalunya independiente podría gestionarse mejor y desde nuestro criterio, que muchas veces no coincide con los que nos inpone el Gobierno central. Es completamente democrático tener una idelogía determinada, reunirse con otra gente que piensa igual e intentar convencer con argumentos a otros ciudadanos de ideas opuestas. Esto es la democracia. Y se tienen que aceptar las reglas de juego. Si tanto os disgusta esto, convenced vosotros a los demás ciudadanos y cread una mayoría no independentista.

    Los catalanes no creemos que con la independencia todos los problemas se arreglarán. Pero sabemos que es una oportunidad única para crear un estado moderno, regenerar leyes y sacar a la casta de la política. También me gustaría recalcar que llevamos mucho tiempo intentado encontrar una manera de sentirnos a gusto en el estado español (El pacto del Estatut), ¿o es que no os acordais? pero es triste ver como nuestra voluntad es ignorada. Estas son las consecuencias. Sinceramente, ¿veis mal el referendum del 9 de Noviembre? ¿Qué persona democrática podría ver mal preguntarle al pueblo lo que quiere? Si se tiene miedo a los resultados eso es otra cosa. Y como he dicho antes, si tanto os interesa, convenced a la gente con los argumentos que creais oportunos (que leyendo tu blog, aún me ha reforzado más mis idelogías independentistas)

    Soy catalan, no nacionalista y creo que los estados pequeños son más eficientes y modernos (por no hablar del español) por eso (entre otras muchas cosas) votaré Sí y Sí el 9 de Noviembre. Solamente os pedimos que aceptéis nuestras decisiones y nos dejéis hacer a nuestra manera, que aunque repitáis hasta la saciedad: nosotros SOMOS una nación, y ahora también queremos ser un estado própio.

    PD: No engañéis diciendo que la independencia divide. Aunque no seamos el mismo país, estaremos todos bien juntitos en la unión europea que tanto queremos todos. Y… que ya se lo que me responderéis, aunque no estemos en ella podemos estar en el espacio de Schengen y en el Acuerdo Europeo de Libre Comercio.

    • Paco Bernal dice:

      Hola Xavier:
      Muchas gracias por tu comentario.
      Obviamente, que Cataluña se declarase independiente no significaría que hubiera una barrera geográfica con el resto de la península, pero sí, obviamente, significaría que habría una frontera donde antes no la había. Tal como están hoy las cosas, la independencia significaría que, como país, Cataluña tendría que negociar, prácticamente ex novo, lo que ahora tiene por ser parte de España. Una negociación así lleva tiempo, un tiempo que un estado que tuviera que conseguir financiación en los mercados internacionales (te recuerdo que Cataluña estaría en bancarrota si no fuera porque el resto de los españoles la han sostenido con financiación) un tiempo, decía, que un estado en esas condiciones no tendría. Los catalanes residentes en el resto de la Unión -no sé si es tu caso- dejarían de estar en Schengen, por o cual tendrían que solicitar y conseguir permisos de residencia como súbditos de un país tercero, etcétera, etcétera, etcétera. Una catástrofe perfectamente evitable.
      Yo no tengo nada en contra de que la gente vote (!Faltaría más!) siempre que a la gente se le expliquen todas estas cosas. No tengo nada en contra de que la gente vote, siempre que no se falsee la Historia. Como a otra lectora que me ha puesto las mismas objeciones, te pido por favor que pinches en el link que hay en el artículo. La historia de manipulación que se cuenta en él no es ningún invento del ABC. De hecho, la he sabido prácticamente por boca de su indignado protagonista. Si te parece que conseguir la independencia por esos medios es correcto, entonces ha terminado nuestra conversación. A mí, no.
      En fin. Espero que se imponga la sensatez. Aunque no me quedan pocas esperanzas.
      Un saludo:)

    • primo N. dice:

      Hola Xavier,

      Lo que a mí me entristece, y creo que es lo que a Paco le duele, es la generalización de la segunda persona del plural (veis, os pedimos, dejéis) a ambas orillas del Ebro del que tu comentario es buen exponente (vosotros los que no nos dejáis ser lo que queremos ser) y del que también se encuentran ejemplos todos los días en el Madrid del poder (vosotros los que siempre os quejáis y nunca estáis conformes con nada).

      Desconozco totalmente cómo se está viviendo todo este proceso del referéndum en Cataluña, en la calle y en el día a día, y la única guía que tengo sobre este asunto, para bien y para mal, es la prensa diaria donde el encono y la polarización han llegado a un grado que bordea lo delirante.

      Me duele que se diga que esa España vaga de las altisonantes declaraciones (contrapuesta a la virtuosa Cataluña y no veas en esto sarcasmo, pues no lo hay, me limito a describir el discurso de los medios) oprime a Cataluña, porque no es cierto, porque nunca Cataluña ha sido más libre para hablar y fomentar su lengua y su cultura que ahora, ni ha tenido más poder económico (algo que le envidian Quebec y Escocia). Oprimir es una palabra que no debería usarse tan a la ligera. Que Cataluña quiera independencia o mayor o pleno control sobre sus impuestos es legítimo, pero por qué ha de ser a costa de acusar a otras regiones de robar o al resto de España de oprimirla? Y es que acaso sin el argumento de la opresión, las simpatías que despertaría la causa a nivel internacional y la beligerancia entre las filas independentistas serían menores. Y es que, con la que está cayendo, tener a España como muñeco del pim pam pum conviene a muchos para ocultar errores propios (ERC, por ejemplo, se he convertido en uno de los mayores propagadores del ‘España nos roba’ cuando es uno de los principales responsables de la actual deuda catalana con su participación en el tripartito).

      Me duele que el gobierno no tenga mejor argumento para defender su querida unidad de España que el miedo, que decir que el apocalipsis se desatará si Cataluña se declara independiente, que negarse a todo: al referéndum, a reformar la Constitución, a la España federal, a reconocer que Cataluña es una nación, a ceder control, a dialogar. Yo, sinceramente, no encuentro mejor motivo para permanecer juntos que creer que la diferencia es mas enriquecedora que la homogeneidad, que el dialogo, con sus tiranteces y conflictos, es siempre preferible al monologo de los nacionalismos.

      Me duele la altivez con la que Mas, Junqueras y Homs asumen que sólo la opción que ellos defienden es democrática. Organizar un referéndum es democracia, pero también lo es, por ejemplo, el respeto al estado de derecho (y la consulta, por lo que parece y a día de hoy, es ilegal). Ademas, tender la mano al diálogo cuando ya has decidido todo de antemano, hasta las preguntas de la consulta, no es tender la mano al diálogo, sino invitar a que te digan que no, porque nada hay que negociar, algo no muy democratico.

      Me duele la condescendencia con la que Rajoy y Montoro abordan las demandas de Cataluña, como si todo pudiese arreglarse con un puñado más de euros, como si plantear la posibilidad de la independencia (o de la república) fuese un delito.

      Me duele no escuchar argumentos y sí el mucho ruido que genera la propaganda, porque nadie podrá tomar una decisión bien informada. Se debería informar de las consecuencias que tendría la independencia (salida de la UE y de la zona euro y, por tanto del mercado común y la libre circulación, para empezar para una Cataluña independiente y una significativa pérdida de nivel de vida para el resto de España).

      Referéndum? Sí, gracias. No temo el resultado, pero si las consecuencias, que creo seran tragicas para todos.

      Me entristece el hecho de que parece que se ha hecho tarde para todo, incluso para hablar.

      De hecho, me gustaria, Xavier, que me contases como ves tu (asumo que vives en Cataluna) el proceso de la independencia y que es lo que te haria sentirte a gusto en el estado espanol.

      Un saludo,

      Ignacio

  7. Creo que sintiéndose parte del conflicto, teniendo una opinión que tira mucho a un lado, ya sea a favor como en contra, es muy difícil informar con obejtividad sobre un tema que está causando tantas emociones a flor de piel …. -nada excepcional en asuntos de nacionalismos, identidades nacionales… Siempre suele ocurrir eso.

  8. Luis dice:

    Bueno Paco, yo me alegro en todo caso de que decidieras escribir y publicar el artículo, y de haberlo leído también. Un abrazo. Luis

  9. JJ dice:

    Lo primero, enhorabuena por tu artículo. El tuyo es un blog personal y meterse en estos jardines tiene mérito.
    Una reflexión al respecto:

    Decirle a un independentista/separatista que no lo sea, o que no está bien que lo sea sea, es como decirle a alguien que se quiere separar de su pareja, que no lo haga, o que está mal que se separe. No tiene sentido.

    Cada cual tiene derecho a tener sus ideas, estamos en democracia y por ello no sólo se pueden tener estas ideas, sino también decirlas/imprimirlas/ pregonarlas o gritarlas al vent si así se quiere o tratar de convencer a todo el que quiera.

    Ahora bien, sin cuestionar esto, sí se puede y debe poner en tela de juicio las razones de la separación;

    – Catalunya disfruta hoy en día de la mayor autonomía que haya tenido nunca, en todos los ámbitos; fiscal, educación, sanidad, etc…. luego esto no puede ser la causa, porque no va a tener más educación (o mejor) o sanidad por ser independiente. Ya recauda sus propios impuestos y los administra como a sus políticoslos votados democráticamente por los ciudadanos catalanes) mejor les parece, luego…. si no cambian a sus políticos, tampoco cambiará mucho… ni a mejor. (librarse de la «casta de Madrid» sería, sin duda, un logro, pero no cambia la de Caltalunya. Me permito recordar que son los mismos que hoy están en el poder los que llevan gobernando durante décadas al 3%) En cuanto a la lengua, el catalán tiene hoy en día el máximo desarrollo que haya tenido nunca, eso sí, la ONU todavía no admite el catalán como lengua oficial junto al francés, inglés, ruso, chino y espanyol, pero todo se andará….

    La razón primordial (racional) para querer la independencia es porque el día después seguro que no, pero a medio/largo plazo uno espera que Catalunya será mejor (que ahora) y a los catalanes les irá también mejor. Pues bien, entiendo la sensación y el espíritu de aventura, ciertamente excitante, de crear algo nuevo, (un nuevo estado) Pero me temo que esta sensación se verá frustrada para la gran mayoría de los catalanes, porque, oh! sorpresa! el estado catalán ya está montado, sólo falta gastarse un poco más de dinero en las fuerzas de seguridad, y en montar un par de embajadas más de las que ya existen (que como van a ser nuevas, van a funcionar mucho mejor que las espanyolas, que son un tanto casposas, y por supuesto serán fuente de riqueza para el país (catalán) y no de gasto, potenciando la «marca catalana» y no aumentarán la cifra de funcionarios chupópteros y vagos (porque serán catalanes «pata negra» aumentando aun más la riqueza de lo que lo han venido haciendo hasta ahora, ya no se harán V´s sino W´s Y´s y Z´s…
    O sea, que como nos sobra el dinero vamos a gastarnos un poco más…. tja! no sé, no me sale la ecuación… y quien dicen que va a pagar el sarao este? porque les recuerdo que el resto de los espanyoles ya les hemos ayudado a pagar a escote el puerto de Barcelona, las diferentes autovías, el aeropuerto del Prat, el AVE…. y Catalunya es hoy en día una de las CC.AA´s más endeudadas…

    Ah, sí se me olvidaba, entendiendo toda la euforia del momento, pero sintiéndolo mucho, los cauces democráticos no son imponer un referéndum que la constitución que sí que votamos todos, no contempla, y aunque el «derecho a decidir» suene tan bien, no lo legitima.

    Pero todo esto, claro, no le importa a quien se quiere separar. Al resto, agárrense que vienen curvas!

  10. Gonzalo dice:

    Enhorabuena por el artículo Paco y tenernos a todos informados. El nacionalismo es mentiroso. No tiene otra justificación, ni puede triunfar de otra manera. Es totalizador y totalizante. Es una ideología viscosa, que todo lo impregna, todo lo retuerce, todo lo arruina. El amigo Daniel Teixidor, al servicio del partido, no puede hablar de política con otros españoles. Normal, ese es el resultado esperado. El valor de la nación por encima del valor de la persona.

    Después de pedirle a la autora que revisara las fuentes, ha tenido la delicadeza de rectificar en parte y retirarle el titulo real al antiguo Principado. Aunque sólo fuera por aseo intelectual.

    Un abrazo

  11. EL HERPATO dice:

    Ja, ja, ja, ja … Por favor, escribe muchos articulos asi. Que bien me lo he pasado leyendo los comentarios.

  12. Pingback: Episodios de xenofobia en Viena | Viena Directo

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