Desde el Instituto Cervantes de Viena

Biblioteca Juan GelmanHoy, los lectores de Viena Directo podrán verme en movimiento y escucharme también, dando la charla (bueno, la tertulia). Espero que sea entretenida.

27 de Septiembre.- Hace unos días, di una especie de charla (en realidad una tertulia) en el Instituto Cervantes de Viena, a petición de Rafael de la Dueña, el amabilísimo bibliotecario de esa institución que tanto y tanto hace por difundir la cultura en español por esta capital de habla extraña.

Cuando Rafael me propuso la idea, me dejó libertad para elegir el tema y yo me incliné por uno que siempre me ha gustado. Desde pequeño, he tenido un gran cariño por la canción española. Primero, podría decir casi que instintivo. La primera canción que me aprendí –tengo muy buena memoria y, si la canción me llega, me basta con oirla un par de veces para aprenderme la letra– la primera canción que me aprendí, digo, fue La Falsa Moneda, cantada por Imperio Argentina en Morena Clara. Sigue emocionándome el ritmo hipnótico de los sistros que se oyen tras la bonita voz de Imperio y, de esa película, sigo cantando mucho (mientras limpio, en la ducha) otra de las canciones, El día que nací yo.

Ambas son, si bien se mira, poemas apócrifos de Lorca y es que El Romancero Gitano fue, tras su publicación en 1928, no solo un gran éxito editorial, sino también un bombazo estilístico.

Lorca, que es el James Dean de la poesía española –murió joven, no le conocimos decadencia- .No es el mejor poeta de la generación del 27, pero sin duda sí que fue el que mejor interpretó lo que , en alemán, se llama el Zeitgeist de su época (si es que añadirle esta coletilla a Zeitgeist no es algo redundante). Y su Romancero fue el manantial que creó las formas de lo que luego cristalizaría en la llamada Copla, una forma de lírica popular que aprovechó mucho el lenguaje creado por Federico García Lorca y que, con las modificaciones imprescindibles, fluyó los cuartos centrales del siglo XX.

La intérprete máxima de este género fue Concha Piquer, y su letrista “de cabecera” fue Rafael de León, amigo de García Lorca, homosexual como él y sin duda una persona que, con su arte, fue el responsable de la educación sentimiental de muchos españoles durante los años cuarenta y cincuenta.

A los tres, va dedicada la charla cuya primera parte dejo colgada aquí. En total fueron casi dos horas, que iré colgando por partes en cuotas de media hora, durante esta semana, para que quede constancia y, sobre todo, para que me vea mi madre.

En fin, aquí va la primera. Si algún lector, al final, quiere disponer del audio y no le apetece extraerlo por sus propios medios, que me escriba y lo colgaré en forma de podcast de la manera habitual.

Muchas gracias a todos por vuestra atención.

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2 Responses to Desde el Instituto Cervantes de Viena

  1. Octavio dice:

    Chacho Paco…. esto no se hace….. nosotros habiamos incluso abierto un paquete de millos (kikos) para ver la peli y nos dejas a mitad … no, peor … a un cuarto como en el basket!… Bueno, habrá que esperar .. Por cierto de momento vas muy bien.

  2. Ana dice:

    Vaya con nuestro Paco, ahí triunfando. Nos quedamos con ganas de la segunda parte.

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