Contamínate

La ballenaHoy, más que nunca, Viena Directo te propone contaminarte de un par de «viruses».

8 de Octubre.- Querida Ainara (*) : si yo fuera presidente de mi comunidad de vecinos o funcionario de Correos o rey de mi casa o, en resumen, una persona con poder, lo primero que haría sería utilizar mis potestades para imponer a todos mis conciudadanos la obligación de pasar un año (por lo menos) fuera de su casa, sin más medios de comunicarse con su entorno normal que los que permiten actualmente la teconología (correo digital, llamadas con imagen.., en fin: eso).

No me entiendas mal: imponer cosas no forma parte de mi carácter y, para hacerlo, tendría que hacerme alguna fuerza, pero sin duda creo que mi sacrificio valdría la pena. No solo para mí, que así ensancharía mis límites como persona sino, además, para mi país que saldría ganando, creo yo. Y mucho.

Naturalmente, la obligación de vivir fuera del país habría de realizarse de acuerdo con determinadas condiciones. En primer lugar, no valdrían los países de habla hispana (se abaratarían también los costes de la medida, porque cruzar el océano sale por un pico) . En segundo lugar, los españoles no podrían pasar su año en ninguna parte en donde vivieran más de dos compatriotas (así se evitaría que estuvieran todo el rato juntos y se pasaran la vida contándose cosas de Trancas y Barrancas, las dos hormigas de Pablo Motos) y, como tercera y última condición, los otros dos paisanos y el español en cuestión no podrían conocerse entre sí previamente y tendrían que proceder obligatoriamente de distintos lugares de España.

Al principio, costaría, no lo dudo, y no faltarían reaccionarios que criticasen la medida –siempre pasa, que se lo pregunten al pobre de Esquilache– pero yo creo que a la larga se ganaría muchísimo.

Por lo pronto, cualquier “tontá” nacionalista se desvanecería en el aire al tercer día. El nacionalista es aquella persona que piensa que la esquina del planeta en donde él nació es superior a todas las demás esquinas (particularmente porque él tuvo la suerte de nacer en ella). Estos emigrantes con billete de vuelta, en el caso de ser nacionalistas de algo, no tardarían en darse cuenta de que, en el país de acogida, habría también tontos como ellos, solo que, misteriosa e incomprensiblemente, tendrían su amor insensato por un territorio, un idioma o unas tradiciones orientado hacia otro trozo del planeta.

Por otro lado, ganarían los españoles tremendamente en paciencia, virtud de la que me parece que no andamos muy sobrados. Hoy se está viendo.

En un hospital de Madrid hay una señora contagiada de ébola (por cierto, cuando se cure, cosa que le deseo ardientemente yo, en el lugar de esta señora, demandaría a todos los periódicos que la han sacado en su portada despatarrada en el salón de su casa, con unos calcetines rosas y, por decirlo brevemente, hecha una mamarracha). Pues bien: en contra de lo que dicta el sentido común, no cesan los periódicos de dar noticias nuevas que en realidad no son noticias, sino reelaboraciones de cosas que ya se sabían. A ver: medios: por lo menos en unos días no habrá cambios en el estado de esta señora ni en el estado de los que han estado en contacto con ella y están encerrados en observación. No los habrá. Por muchas conexiones en directo que haya, por mucho que Mariló Montero se desgañite. No-los-ha-brá. Lo único que los medios están consiguiendo, al fomentar la avidez y la impaciencia por noticias nuevas que no se van a producir, es que las urgencias se colapsen porque todo el que tenga anginas y fiebre alta va a pensar que tiene el virus traidor.

En nuestro año fuera, en un entorno hostil, también nos daríamos cuenta de todas las veces en que nos topamos con un prójimo en apuros y le exigimos una rapidez que no nos puede dar, en las explicaciones, en el médico, en la compra. Ganarían las relaciones entre los ciudadanos en cortesía y en amabilidad (esos dos sí que serían virus que convendría extender), porque todos ganaríamos en capacidad de ponernos en el lugar del otro, en tolerancia a la frustración que supone el que la persona que tenemos delante no se explique o no reaccione al ritmo que marcan nuestros deseos.

Aprenderíamos idiomas, qué duda cabe. Unos más y otros menos, pero hablar otros idiomas también es aprender otras maneras de pensar (en sentido estricto, además, porque todos los idiomas tienen tras de sí una cierta estructura psicológica) y aprenderíamos a relativizar muchísimo la importancia y el peso de nuestras opiniones.

Sería una revolución copernicana, un salto espiritual sin precedentes en la Historia de nuestro país.

El partido que tuviese en su programa la implantación de esta medida valiente y en verdad progresista, contaría con mi voto. Me comprometo.

Besos de tu tío.

 

(*) Ainara es la sobrina del autor

 

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4 Responses to Contamínate

  1. Charles dice:

    Mejor aún: una medida que prohibiera estar vivir en el extranjero. Así, creo yo, se lograría más rápido el efecto inverso -como aquello de que salen más ateos de los centros de enseñanza religiosos-.

  2. Sandra dice:

    ¡Ay Paco!,has robado los pensamientos de mi mente…..En un momento como éste sólo pienso en la gente que sin otro remedio,tiene que quedarse en un país, que pudiendo ser un paraíso, se ha convertido en una ratonera.Yo fumigaría a todos aquellos que han llevado a mi alma a avergonzarme,no ante los otros,sino ante mí misma,de mi propio país.

  3. Uno que comparte vocación dice:

    Pero…¡¿qué le hemos hecho, Herr Bernal, para desearnos tantos males?!: ¡un mundo repleto de españoles! Ellos ya están bien en esa reserva india donde moran, déjeles tranquilos y que disfruten de su teatrillo; ya sabes, estimado colega: «Como en España no se vive en ningún sitio». Además, también conoces cuál sería la reacción de un español, ¡de un auténtico español!, ante una epidemia de ébola: «¡Ébolas a mí!, le pego cuatro hostias que lo visto de torero, y se las doy con la mano de mear». Sea prudente en sus propuestas, Herr Bernal; recuerde el proverbio: “Vorsicht ist die Mutter der Porzellankiste”.
    España es un país que…cómo expresarlo…brenna tuat’s guat. Jajajajaja.
    Machts gut und…ALLES GUTE ZUM GEBURTSTAG!
    Baba!

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