Hasta la última gota

Información¿Quién maneja los tiempos en la difusión de las noticias? Hoy, veremos algunos ejemplos prácticos. Austriacos y españoles.

16 de Octubre.- Hay veces en que parece que las noticias vienen como las cerezas, de dos en dos, o de tres en tres. Es como si ese gran ojo que selecciona los temas de los que nos ocupamos, dirigiendo nuestra atención a tales o cuales espacios de la realidad, insistiese en agrupar los contenidos. Esto se hace, en muchas ocasiones, por razones puramente comerciales. Verán mis lectores este ejemplo.

La gradación de la información como una de las bellas artes

Ruego a mis lectores que echen un poco la mirada atrás y vean cómo, de la misma manera que si se tratase de las Scherezades de las mil y una noches, los organizadores de las portadas de los periódicos han mantenido nuestra atención con el asunto de la auxiliar contagiada de ébola, graduando astutamente las noticias. Durante las primeras horas, la avidez del público por recibir novedades sobre el tema hacía que cualquier detalle (por estúpido que fuera) tuviese muchísimo eco. El trabajo de un redactor jefe o de un director de periódicos, es entonces muy fácil. Cualquier cosa que se sabe, es un titular. Y un titular muy gordo (por ejemplo, la cosa aquella de que la auxiliar se había contagiado al tocarse la cara con los guantes ¡Qué de ríos de tinta ha hecho correr!).

Sin embargo, desde que a la auxiliar le dio, primero, por quedarse estacionaria (y a los cargos públicos el ramo les dio por contenerse y dejar de decir atrocidades cuando no tonterías cosa que, por cierto, han demostrado que les cuesta) y luego por mejorar, los redactores jefes, como se dice aquí, empezaron a “pasar estrecheces”. Para apurar hasta la última gota el interés, llegó entonces el momento de las “noticias de interés humano”. Reportajes más amplios para intentar aprovechar el tirón de la cosa. Primero, los testimonios de misioneros africanos que conviven con el ébola todos los días; después, los casos de ébola que se han dado en otras partes de occidente –en Estados Unidos ha fallecido una mujer y, la verdad, si hubiera que ver el espacio concedido al hecho por la prensa española, podría parecer que la muerta lo que ha tenido es un catarro-; por último, la auxiliar hablando con su marido, etcétera.

A mí, este proceso me parece fascinante, y este ten con ten a la hora de graduar la información para tenernos enganchados me parece una de las bellas artes.

A vueltas con la comunidad musulmana

En Austria, el tema de moda es la población musulmana. Parece como si la sociedad entera estuviera pensándose su relación con la comunidad mahometana y las noticias sobre los que tienen obligación de peregrinar por lo menos una vez en su vida a La Meca, menudean. A veces porque la espectacularidad de los hechos merece un espacio destacado, a veces porque se insiste en que determinados hechos se vean como sintomáticos de una tendencia.

Al primer grupo, pertenece, por ejemplo, la noticia de un tiroteo entre dos familias de la comunidad chechena en Austria (los chechenos, la mayoría refugiados políticos, vienen a ser unos treintamil). El tiroteo, que se complementó con diferentes usos de arma blanca (esta gente es que es de lo más imaginativo a la hora de escabechar a su prójimo) fue descrito por la policía vienesa, en principio, como una reyerta de honor porque uno de los miembros de un clan había “deshonrado” presuntamente a una de las mujeres del otro. Hoy, según informan los periódicos austriacos, se ha sabido que el asunto se debió a una disputa por la aplicación de la sharia o ley islámica, combinada con el derecho consuetudinario checheno, también de raíz musulmana. Los dos clanes rivales, por cierto, parece ser que son los que cortan el bacalao entre los chechenos residentes en Austria y, si alguien se pasa de la raya y, por ejemplo, critica el régimen dictatorial que reina en esa república, pues se chiva o, presuntamente siempre, le da matarile.

Al segundo grupo de noticias pertenece la del despido de un profesor de música de una escuela privada islámica. El profesor aduce que algunos padres, imbuidos de ideología ultra e islamista, habían malmetido contra él y dicho a los niños que dijeran que la música era “haram” (prohibida) para la gente de religión islámica; también que había escuchado decir a los niños que los mahometanos debían matar a los infieles y que, en principio, había pensado denunciarlo a la policía, pero que la dirección del centro no le había dejado por no dañar la reputación de la escuela. El profesor denunció la situación ante la autoridad académica competente y esta está investigando al centro, el cual aduce que la cosa no se ha debido a ningún incidente religioso, sino a la incompetencia del maestro.

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