Claudia Bandion-Ortner mete la pata hasta el corvejón

mujer arabeSobre esas líneas, una mujer ataviada con lo que la ex ministra de justicia austriaca considera un atuendo «muy práctico y muy cómodo».

23 de Octubre.- La noticia de la que hablaremos hoy, si bien por un lado, es una jodienda, porque demuestra hasta qué punto cierto tipo de personas y de políticos son como la mala hierba, también es verdad que demuestra que el dinero no puede comprarlo todo.

La Fundación Rey Abdalá

Vamos a ver si recapitulamos. En Viena, hay un palacio, el Palais Sturany, que está situado en el Schottenring (cerca, por cierto, del Palais Ephrussi del que hablábamos hace unos días). En este palacio tiene su sede, a efectos legales, la Fundación Rey Abdalá (por Abdalá ben Abdelaziz, monarca saudita), un organismo de finalidad y funcionamiento bastante caliginoso, cuya misión, oficialmente también, es “fomentar el diálogo interreligioso”. La Fundación Rey Abdalá se creó siguiendo la estela de la famosa Alianza de Civilizaciones (¿Se acuerdan mis lectores? Cuando jugábamos todavía en la “champiñóns lig”) .Por cierto, al ser la Fundación Rey Abdalá un organismo internacional está, siguiendo un aspecto de la ley austriaca que puede llegar a ser muy conveniente, exenta del pago de impuestos.

Parece ser que, en sus orígenes, la Fundación Rey Abdalá fue un empeño personal de Michael Spindelegger, cuando era Ministro de Asuntos Exteriores en el año 2010. Sin embargo, la Fundación Rey Abdalá no se instituyó efectivamente hasta el año 2012. Fue mediante un acuerdo suscrito entre la República Austriaca y la Monarquía Saudita cuyos efectos no tienen duración determinada y que puede ser roto por cualquiera de las partes dando seis meses de preaviso.

Dadas las características del invento y lo que conlleva (por ejemplo, que el secretario general tenga status diplomático y goce de inmunidad) la República Austriaca tuvo que dar su permiso, cosa que se hizo siguiendo el correspondiente trámite parlamentario. Votaron a favor de crear este centro de diálogo interreligioso Socialistas, Populares y el entonces aún significativo BZÖ. En contra, por diferentes razones, votó la ultraderecha (FPÖ) y votaron los verdes. Los primeros, porque están en contra de todo lo que, de cerca o de lejos, recuerde que existe lo árabe. Los segundos porque, con mucha razón, pensaban que la Fundación Rey Abdalá iba a ser solamente una operación de lavado de imagen de la monarquía saudita, la cual es desgraciadamente famosa por pasarse los derechos humanos por el forro de la cimitarra.

La parte más divertida de nuestra historia viene ahora.

Una suculenta mamandurria

Parece ser que, según el derecho austriaco, si una fundación tiene sede en Austria, la cabeza de esa fundación tiene que tener un representante austriaco. Naturalmente, los sueldos asociados a estos cargos tienen poco que ver con el suyo o con el mío. Para una de estas suculentas “mamandurrias” se elige generalmente a algún paisano que venga del mundo de la política o de las finanzas. Por ejemplo (undostrés, responda otra vez) a un excanciller. El socialista Gussembauer, sin ir más lejos, es el secretario general de la fundación Beneco, entidad (con clarísimo ánimo de lucro) creada por la millonaria rusa Elena Baturina, al objeto de gestionar el siempre complicado aspecto tributario de las abundantes propiedades inmobiliarias que posee en zonas turísticas de Austria (véase )

Para la representación de la secretaría general de la Fundación Abdalá, puesto al que con mucha razón hubieramos podido optar cualquiera de los ciudadanos españoles que vivimos aquí, porque para algo aportamos de nuestro bolsillo dineros para que se fomente el diálogo entre las religiones (la fundación Rey Abdalá está financiada también, pásmense, por España y esto sí que es “la herencia recibida”) para esto, digo, se eligió sin embargo a la ex Ministra de Justicia austriaca Claudia Bandion-Ortner. La elección fue plenamente digital. La ex Ministra (que entonces se encontraba, ironías de la vida, trabajando en un organismo interministerial contra la corrupción) no tuvo que pasar por ningún proceso público –y por lo tanto transparente- de elección.

Spindelegger, preguntado en el parlamento austriaco por esta cuestión, tuvo a bien aclarar que, al no ser el puesto de la secretaria general de una fundación ningún cargo público, no hacía falta publicar el anuncio y que Bandion-Ortner, como usted y como yo, mandase un currículum con la consabida cartita (Im Anhang finden Sie den Lebenslauf, Bewerbungsschreiben, Studium- und Dienstzeugnisse…).

Todas estas cosas hubieran permanecido, como dirían los chicos de Gomaespuma, en el economato, si Claudia Bandion-Ortner no hubiera demostrado que, con una grabadora delante, pierde el pesquis.

Claudia habla de más

En el número de Profil de esta semana, aparece una entrevista en la que la señora Bandion-Ortner, influenciada sin duda por quien le ayuda a pagar las facturas de la peluquería, hace declaraciones, si no elogiosas hacia la forma de vida en Arabia Saudita, sí por lo menos peculiares.

Por ejemplo, le quita importancia al tema de que, en ese país, esté en vigor la pena de muerte (60 ejecuciones en lo que llevamos de año,79 el pasado) y dice que el tema se ha exagerado mucho, que no hay “ejecuciones todos los viernes” (esto lo dice con una risa cascabelera, y se sabe porque, respondiendo a sus objeciones, la revista Profil ha publicado extractos de la grabación de la entrevista). Asimismo, dice que el traje que deben llevar en Arabia Saudita las mujeres árabes es “muy cómodo y práctico” (¿Lo habrá probado?) no dice que las mujeres están obligadas por ley a llevar semejantes atuendos, y que las rebeldes pueden ser castigadas con severas penas.

Fue publicarse la entrevista y montarse la marimorena. Los socialistas (Bandion-Ortner, siguiendo la tradición, fue ministra de justicia por el ÖVP) se le echaron encima, utilizando un lenguaje durísimo –y desusado en la política austriaca- calificaron de “tonterías” (“gilipolleces”) las afirmaciones de la ex jueza y representante de la secretaría general de la Fundación Rey Abdalá. En el ÖVP ha cundido un espeso (e ilustrativo) silencio.

Se pide por todas partes la ruptura del acuerdo y la disolución de la Fundación Rey Abdalá (a la que, por cierto, y siguiendo el estilo autocrático de la monarquía saudita, ningún medio de comunicación ha tenido acceso) pero no es tan fácil, porque los sauditas pueden ser muy malotes, pero tienen en la mano el grifo del petróleo (y del gas). Cosas ambas muy importantes en los tiempos que corren.

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2 Responses to Claudia Bandion-Ortner mete la pata hasta el corvejón

  1. En todas partes cuecen habas, y poderoso caballero es Don Dinero, pero dónde vamos a parar si en países donde se supone que no hay tanta corrupción política y los gobernantes son razonables, pasan estas cosas 🙁

  2. Pingback: Un post sobre Viena que termina en Albacete | Viena Directo

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