Kathrin Nachbaur, el orgullo de las rubias

rubiaLa portavoz del Team Stronach en el parlamento austriaco está teniendo muchos problemas con sus jefes. Y sus jefes con ella, nos tememos.

NOTA: Lamentablemente, en el archivo fotográfico de Vienda Directo no existe ninguna foto de Kathrin Nachbaur (la pobre). Por lo cual hemos utilizado una que está muy a la altura del personaje (Kathrin, nena, no te enfades: no dirás que no te hemos sacado favorecida).

25 de Noviembre.- Ayer hablábamos de una batalla –seria- que se estaba librando en Viena. Todos mis lectores estarán, supongo, al corriente de los frustrantes resultados de las conversaciones con Irán, que es una especie de Paco Martínez Soria mundial (ver Don Errequeerre). En fin ¡Qué paciencia!

Al mismo tiempo, sin embargo, se estaba librando una batalla mucho más esperpéntica entre Kathrin Nachbaur, portavoz del partido (ejem) político (ejem) Team Stronach en el Parlamento Austriaco, y el propio partido al que Nachbaur pertenece.

La semana pasada, se supo que Frank Stronach (alias “Frenk” Stronach, para la mayoría de los medios austriacos), ese hombre que, a pesar de ser austriaco, habla alemán como cuando Aznar salía de tomarse un café con Bush, había despedido a Kathrin Nachbaur de su puesto de portavoz del partido en el parlamento austriaco, porque la señora Nachbaur había tenido la ocurrencia –que él debía de encontrar altamente inusual en una mujer de 35 años- de quedarse embarazada –expected delivery time, marzo de 2015-.

Muchas gracias, Kathrin, bonita, que sea una horita corta y ya nos vemos (si eso).

(Aunque también parece que Kathrin llevaba en los últimos tiempos teniendo demasiadas ideas propias que no coincidían necesariamente con el ideario –bastante caliginoso, por cierto- del partido del cual ejercía la portavocía)

Krampus
Imagen de un diputado del Team Stronach, el cual ha querido permanecer en el anonimato, justo en el momento de decirle a su correligionaria, Kathrin Nachbaur, lo que piensa de sus pretensiones (Fuente: archivo Viena Directo)

Kathrin dice «de que no»

A esta pretensión de sus jefes de enseñarle la puerta de salida, respondió Kathrin que nanai (del peluquín) y se rebeló.

Sucedieron durante los días pasados todo tipo de declaraciones, que parecían una carrera por ver quién decía la barbaridad más gorda. Tormentas en un vaso de agua, porque el Team Stronach, en la política austriaca, tiene un papel menos relevante que la pichulina del Ken, el marido de la Barbie.

Particularmente, Kathrin Nachbaur quería (y lo quería en serio) seguir siendo la portavoz del Team Stronach pero sin ser “miembra” oficial del partido. O sea, “yo soy diputada electa y con mi acta hago lo que me sale de la peineta” y si quiero seguir siendo portavoz, pues lo soy. Y si no me dejan, no respiro.

El Team Stronach, sus once diputados, se negó en redondo, y Kathrin Nachbaur hizo los platós (en España hubiera ido, como el pequeño Nicolás, a contar sus fantasías las cuales, al igual que las del pequeño Nicolás, hacen dudar seriamente de que el mundo en el que vive Kathrin Nachbaur sea el mismo mundo que pisamos a diario usted y yo).

Por ejemplo, en la emisión In Zentrum, conducida por la siempre correcta Ingrid Turnher, Nachbaur apareció visiblemente trastornada (hoy ha pedido disculpas por haber ofrecido una versión bastante mediocre de sí misma) y no fue capaz de contestar a muchas de las preguntas que le hicieron. Entre ellas, por ejemplo, si era verdad que le habían ofrecido, a cambio de irse, 300.000 Euros–al fin y al cabo, el Team Stronach es un partido que siempre ha funcionado a golpe de talonario-.

Kathrin Nachbaur la cual, reconozcámoslo, debe de estar hasta el gorro también de dar la cara por Frank Stronach para que se la partan (desde la espantá del millonario ha sido ella la que ha comparecido ante los medios austriacos para intentar explicar la cuadratura del círculo, esto es: que el partido llevase el nombre de un señor que vive a varias decenas de miles de kilómetros de Austria y que, incluso, no ponía un euro para que la organización funcionara) Kathrin Nachbaur, decía, no quiso ni oir hablar de los 300.000 machacantes. No por dignidad, sospecho, sino porque Kathrin Nachbauer, como parece demostrar su currículum profesional, siempre ha sido una de esas personas ambiciosas que decía como en el anuncio aquel de los petisuís, o sea: que a ella siempre le daban dos.

Sky is the limit
En exclusiva, Viena Directo ha podido acceder a una foto del tatuaje que el asesor fiscal de Kathrin Nachbaur lleva en la espalda, el cual resume su credo político (del contable) y las previsiones de crecimiento que desea para su cuenta bancaria

Una salida digna

Los once diputados del Team Stronach decidieron sentarse e intentar que Kathrin Nachbaur entrase en razón. Nachbaur, desde su experiencia como ejecutiva de primera línea de la empresa de Stronach, Magna, parece que acudió a la mesa de las negociaciones con dos pretensiones (aparte de la original de poder seguir haciendo con su acta de diputada lo que le saliera del ventrículo). Primera pretensión, que se olvidasen todas sus manifestaciones, a cual más descabellada, de la semana anterior y, si esto no era posible, que le ofrecieran una salida digna.

Se la han ofrecido y ella, de momento, la ha aceptado. Kathrin Nachbauer seguirá siendo, hasta que se dé de baja por maternidad –enero del año que viene- la portavoz del Team Stronach. Después, parirá y, cuando vuelva de su baja, dirá “ja soc aquí” solo para cederle el testigo a su segunda, señora Waltraud Dietrich, la cual continuará con la tarea de conducir al Team Stronach a la irrelevancia en la que terminan todos los romances entre el dinero y la política (por lo menos en Austria). Después de su marcha, Kathrin Nachbaur, como política, será historia.

Por lo menos, eso creen en el Team Stronach.

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