Las dificultades de los austriacos con el alemán

letrero¿Han probado a poner a un austriaco delante de un texto escrito en su propio idioma? Pues se dan situaciones que, para un español, resultan muy sorprendentes.

16 de Enero.- Normalmente, la vida del español residente en Austria se desarrolla tranquila, es fácil y cómoda y, de verdad, no la cambiaría por nada del mundo. Sin embargo, a veces, tiene uno la sensación de que, en realidad, lo que sucede es que uno es como esas vacas que pastan apaciblemente en los prados austriacos. Todo va bien hasta que sucede el caso (infrecuente, pero no improbable) de que la vaca, atraida por cualquier elemento del paisaje, decide explorar el mundo por su cuenta. Es en ese momento cuando, dolorosamente, el animalito se da cuenta de que no es libre, porque entre ella y el objeto de su curiosidad se interpone un cercado electrificado, a una altura suficiente como para que el animal vacuno, en su marcha, haya de encontrárselo y dicho cercado le propine una descarga que desanime su curiosidad.

Así me pasa a mí algunas veces, cuando me topo con algún límite de la realidad que, en España, no hubiera supuesto ningún problema pero que, en Austria, es un mundo. Una roca en medio de mi camino para cuya remoción necesito, sin que yo pueda evitarlo, ayuda de terceros.

Hoy ha sido una de esas veces en que el animal vacuno Paco se ha topado con la cerca electrificada.

Di que, por necesidades del guión, tenía yo que escribir un documento en alemán (mejor dicho, modificar uno existente). Naturalmente, yo escribo “con acento” porque para eso soy extranjero. Pero hay situaciones en la vida (esta ha sido una de ellas) en las que conviene sonar lo más “austriaco” posible.

Dicho y hecho, he escrito el papel y, como no tenía nadie a mano, he llamado a un amigo. Le he leido el texto y lo único que me ha sabido decir ha sido “la frase tal no es alemán” y yo:

-No te jiba, ya lo sé. Por eso te necesito a ti, para que me digas cómo se dice en tu idioma.

Pero, y aquí viene la cerca electrificada, tengo comprobado después de muchos años de vivir aquí, que los austriacos sienten un temor supersticioso por la letra escrita. Es ponerles delante un texto y que se te queden paralizados de terror, incapaces de avanzar ni de salir del “eso no es alemán” que mencionaba yo más arriba. Es un miedo que yo creo que no asalta a los españoles que estamos alfabetizados (televidentes de Gran Hermano VIP y Quién Quiere Casarse con Mi Mastuerzo excluidos, naturalmente). Nosotros, si vemos que algo no se adapta a las normas que consideramos estándar, pues lo decimos orientándonos por el significado y ya.

Este terror que acomete a los austriacos tiene otra ramificación, no menos incómoda para el extranjero dependiente e idiomáticamente minusválido y es que, dada la tremendísima complejidad de la gramática alemana, no basta, como sucede con el español, con estar un poco “en el genio del idioma” para poder escribir un texto correctamente. No basta. Y así sucede que sucede la situación, demencial para un hispanohablante nativo, de que pones a dos austriacos delante del mismo texto para que lo corrijan y no solo te lo corrigen de dos maneras diferentes, sino que además, ellos mismos, tras larga deliberación, no se ponen de acuerdo en cuál es la forma correcta de decir las cosas. No hablemos de la ortografía porque entonces goodbye to the light, que dijo el clásico.

Los hispanoparlantes nativos, enfrentados a esta situación a todas luces absurda, nos impacientamos, nos comemos los codos y terminamos pronunciando denuestos. Los austriacos nos miran, nos escuchan y, si no se enfadan por nuestro enfado, terminan admitiendo que lo han hecho lo mejor que han podido y que esperan que no haya errores o que, los que haya, no sean garrafales.

Humildes sí que son, los angelicos. Eso hay que reconocérselo.

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4 Responses to Las dificultades de los austriacos con el alemán

  1. Jose Maria dice:

    Totalmente en el clavo. Me ha pasado dos veces con la misma persona. Fíjate si es difícil este idioma que ni ellos mismos se aclaran…

    Enhorabuena por el blog que sigo desde que llegamos a este país, y que seguiré visitando cuando nos vayamos de vuelta.

  2. Virginia Herraiz dice:

    Hola Paco! Me siento muy identificada, recuerdo cuando el padre de los niños con los que estaba de au-pair (empresario y poseedor de un MBA) me corregía las redacciones para el examen de alemán, tardaba más que yo en escribirlas, para luego encima quitarme palabras! Haha. Y con la carta de motivación y el cv ni te cuento! Un saludo

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