Austria mira hacia España (y lo hace con los ojos de Josef Hader)

MezquitaJosef Hader, actor austriaco, camina por España y lo hace con un objetivo muy ambicioso ¿Lo conseguirá?

5 de Abril.- El otro día hablaba yo de que Austria, como España, está construida sobre la tensión entre un conservadurismo que va de noble a lo trasnochado y un progresismo que oscila entre la inteligencia y el folklore.

Entre los representantes más nobles y más inteligentes de la progresía austriaca está el actor-cabaretista-autor Josef Hader del que, no lo ignora nadie, soy muy fan. Hader es un decidido luchador contra los prejuicios y contra los estereotipos que vende la parte más mastuerza de la ultraderecha austriaca y lo hace utilizando el arma que mejor domina: un humor cáustico que no carece sin embargo de ternura y que está impregnado de una gran humanidad.

De un tiempo a esta parte, una vez al año Josef Hader hace un documental divulgativo para la cadena pública austriaca. Y, aunque solo fuera por eso, merecería la pena pagar la cuota que todos los que tenemos tele pagamos al famoso GIS. Los documentales de Hader tienen una vocación popular, pero de ningún modo son vulgares. Digamos que Josef Hader es, en esos programas, una especie de Jordie Évole pero sin el ramalazo sensacionalista (porque Évole ha vendido muy bien su personaje de “la voz del pueblo” que pregunta, pero no deja de ser una Encarna Sánchez de izquierdas).

Traemos a Josef Hader hoy a Viena Directo porque su próximo documental, que se estrenará este martes día siete en el espacio “Kreuz und Quer” de la ORF tiene como protagonista a España.

Se llama “Oriente en Occidente” y trata de demostrar que, lo que los bestias de la ultraderecha tienen por imposible, esto es, la convivencia pacífica de todas las personas independientemente de la religión que profesen, no solamente es posible, sino que ya se ha dado una vez en el mundo y, es más, durante un periodo de tiempo muy prolongado: concretamente, entre 711 y 1492.

Para ello, Hader ha viajado por Andalucía y ha visitado los vestigios que los árabes dejaron en España y que demuestran que el Islam es una religión tan occidental como el cristianismo (por lo menos para nosotros, los de más allá de los Pirineos), porque una estancia tan prolongada no tuvo más remedio que marcar de manera definitiva todas las áreas de nuestra vida: desde el vocabulario, hasta la gastronomía, pasando por la arquitectura. Y no solo eso: la España islámica fue un corazón que, mediante sus latidos poderosos, extendió por Europa, de nuevo, la cultura clásica. Fueron los árabes los que enseñaron a los europeos todo lo que habían olvidado en el caos (digno de un Mad Max) que siguió a la caida del imperio romano y a la destrucción total de las infraestructuras de la civilización. Y junto con ello, también mejoraron las matemáticas, la medición del tiempo, la agricultura y tantas otras cosas.

Naturalmente, en un periodo de casi ochocientos años, no todo fue, como mi dice mi amigo L., de acuerdo con esa “leyenda rosa” que también ha extendido cierto progresismo indocumentado que ve en los andaluces de hoy los descendientes de los árabes de ayer.

Hubo paréntesis durante los cuales cristianos y judíos se las tuvieron tiesas con los árabes, lo mismo que, al revés, los cristianos también cometieron tropelías con los árabes que quedaron tras la frontera.

Por ejemplo, la reina Isabel (una pájara de cuenta, lo mismo que su marido) en las capitulaciones de Santa Fe les prometió a los árabes poder seguir profesando su religión y continuar con sus usos. Y luego, todos sabemos lo que pasó.

Pero también es verdad que Alfonso X se coronó “emperador de las tres religiones” o que el Cid campeador tuvo entre sus jefes a un reyezuelo árabe (Rodrigo Díaz era un mercenario y combatía en el bando de quien le pagase).

Josef Hader tiene, con su documental, un objetivo muy ambicioso: conseguir que la España medieval ocupe en los manuales de Historia de los escolares el lugar que merece. A ver si es verdad que lo consigue.

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Un comentario a Austria mira hacia España (y lo hace con los ojos de Josef Hader)

  1. victoria dice:

    Paco, algunas puntualizaciones.
    No estoy de acuerdo con que los musulmanes nos enseñaron «todo» lo anterior a la Caída del Imperio Romano, ocurrida, como todo el mundo sabe, en 476. La Cultura Clásica pervivió en el Imperio Romano de Oriente, es decir, Bizancio. Cuando cayó Constantinopla, su capital, en manos musulmanas, por cierto, en 1453 y emigraron muchos de sus habitantes a Europa Occidental, comenzó el Renacimiento. Por otra parte los monasterios medievales guardaron también mucho de la cultura clásica, el latín sobre todo, y fueron un oasis de cultura en general en todos los ámbitos.
    Las conocidas como Capitulaciones de Santa Fe fueron las que firmaron los RRCC con Colón en abril de 1492 en el campamento cristiano que éstos convirtieron en ciudad.. Las Capitulaciones firmadas con Boabdil, rey nazarí, a pesar de que se firmaron en el mismo lugar se conocen como Capitulaciones de Granada (se firmaron en diciembre de 1491).
    Los habitantes de ese reino eran musulmanes, no árabes. Los árabes eran una etnia minoritaria.
    Y decir que aquí hubo una «convivencia pacífica» entre 711 y 1492, en fin, es faltar un poquito a la verdad. Más bien los períodos de convivencia pacífica eran los paréntesis de largos períodos de conflicto bélico. El propio Alfonso X estuvo en guerra con diversos grupos musulmanes durante la mayor parte de su reinado: intentó organizar una Cruzada sobre Marruecos entre 1255 y 1261, sus vasallos mudéjares se rebelaron en Andalucía y Murcia entre 1264 y 1268, y estuvo en guerra con los benimerines de Marruecos desde esa fecha casi hasta su muerte.
    En fin, que me parece fantástico que se estudie la Historia y que se divulgue, pero desde el rigor, la formación y la objetividad. Un saludo, Paco.

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