Historias sobre el centro de Viena para quedar fenomenal con las visitas

MichaelerplatzLa navidad es época de visitas en Viena. Si te aprendes este post quedarás como un señor (o como una señora) ante tus visitantes.

26 de Noviembre.- Las navidades están en puertas y, en esta época, Viena se pone especialmente bonita para recibir a los turistas y para recibir también, por qué no, a aquellos familiares que nos visitan a los españoles que vivimos aquí. Naturalmente, es cortesía de anfitriones llevar a los visitantes a conocer nuestra ciudad de adopción, sus monumentos, sus lugares más interesantes. Y como Viena Directo tiene su parte de servicio público, hoy te trae una selección de historias poco conocidas sobre el distrito 1 de Viena para poder fardar delante de tus amigos/familiares/churri.
Ópera
  Yo empezaría en la Ópera de Viena, coliseo construido en la segunda mitad del siglo XIX, edificio de aspecto macizo. Allí, junto a una de las fuentes, según se pone uno a esperar el tranvía 62 que se aleja del centro de la ciudad, la de la izquierda, les contaría a mis amistades que la Ópera de Viena la construyeron los señores Sicard Von Sicardsburg y Felix van der Null, novios (en una época en que no estaba bien visto) y residentes en Viena. Y que, a los pobres, recibir el encargo de construir la Ópera les costó la vida (literal). Sufrieron tanto con el estrés de levantarla, con la polémica que levantó el edificio (los enemigos de SVS y de FVN ya se encargaron de azuzar la polémica). Van der Null, incapaz de soportar el acoso público se suicidó y Sicard von Sicardsburg se murió de muerte natural, al poco tiempo, de la misma pena de haber perdido a su pareja. No semos náiden. También podréis decir que justo enfrente de la ópera vivió hasta su muerte, en un edificio que ya no existe, Katharina Schratt, la amante oficial del emperador Paco Pepe. Mujer tan sosa y tan religiosa como el mismo káiser. Los presentó la misma Sissi, deseosa de quitarse de encima al plomo de su marido y poder dedicarse a componer versos (horribles) y a viajar por el mundo. Museo Albertina

La segunda historia: párese el anfitrión en el centro de la plaza del Albertina, haga una pequeña pausa dramática y, cuando sus visitantes empiecen a mirar los fiakers preocupados por su salud mental, cuénteles que se encuentran paraditos encima de una fosa común. Efectivamente, el 12 de Marzo de 1945, casi terminada la guerra, los americanos bombardearon Viena y una bomba cayó sobre el Philiphof, edificio que ocupaba lo que hoy es la plaza. Con tan mala suerte que el edificio enterró a las trescientas personas que se habían refugiado en su sótano. El rescate de los cadáveres resultó tan dificultoso que se decidió dejarlos allí y convertir el espacio en un monumento contra la guerra y en recuerdo de las víctimas del franquismo fascismo.

KapuzinergruftSiguiente historia: sigues por la calle que pasa por delante del café Tirolerhof, llegarás al Neue Markt o mercado nuevo. Y allí te podrás explayar. Verás una iglesia pintada de color vino (no excesivamente bonita, la verdad). Es la Kapuzinerkirche o iglesia de los capuchinos. En la cripta están enterrados todos los emperadores de Austria hasta llegar a D.Otón de Habsburgo, el hijo del último emperador. Podrás explicarles a tus atónitos visitantes que, en la cripta, también yacen los restos de la niña rubia de las Meninas, la emperatriz Margarita Teresa, que murió la pobre en Viena sin llegar a cumplir los treinta (era normal entonces) y podrá explicarles también que, sin tener ella ninguna culpa, los vieneses no podían soportar a su séquito, que eran unos prepotentes y unos orgullosos medio gilipuertas (como todos los españoles de la época que venían a Viena, tanto que los visitantes estaban deseando, según testimonios de la época, que la pobre Margarita palmase, a fin de librarse de aquella roña).   El centro de la plaza lo ocupa una fuente que nos dará la siguiente historia: las figuras que la adornan son copias. Las originales pueden verse en el Belvedere (en el bajo, en el alto Belvedere están los cuadros de Klimt junto con otros muchos que, en opinión de este que escribe, estarían a la altura de lo que uno podría esperarse de un anticuario un poco bueno de la calle Serrano de Madrid, pero eso es otra historia). Nave central del Stephansdom

Torcerá el cicerone hacia la derecha, más o menos, si no me falla la memoria, llegará frente a la Iglesia de los Caballeros de Malta y caminará hacia la catedral. Cuando llegue frente al Aida que hay en la plaza, el cicerone señalará a su izquierda y le explicará a sus visitantes que aquella calle se llama el Graben, o sea, el foso, porque, en la edad media, efectivamente había un foso defensivo, luego, les mostará la catedral y les indicará que también se quemó a finales de la última guerra mundial y que se hizo una colecta para reconstruirla que tuvo ocupados a los austriacos diez años de su posguerra. Les explicará también que, bajo sus pies, está la Virgilkapelle, edificio religioso de utilidad ignota, resto de una iglesia que se quemó en 1781 y que estuvo olvidada casi doscientos años, hasta que, a primeros de los setenta del siglo pasado, los obreros que hacían el metro de Viena dieron con ella. Si los visitantes son de natural morboso, también les explicará que en la catedral de Viena está el gran osario de las víctimas de la peste (se puede visitar, qué alegría más grande, ole con ole y olá) y también les contará que, en la catedral, se guardan las entrañas de los emperadores cuyas tumbas están en la Kapuzinerkirche. Porque, al objeto de que hubiera un cacho de emperador en cada iglesia importante, se despiezaban los cadáveres y se llevaban las entrañas a la catedral y los corazones se guardan en la Augustinerkirche, lugar en donde se casaron Francisco José y Sissi (en la peli se casan en la Michaelerkirche, pero era una trola porque el altar de la MiKi es más barroco y da mejor en cámara).

Y aquí, ya se habrá hecho de noche, y podrá el cicerone y sus invitados a tomarse un ponche en un mercado navideño, que es la época.

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3 Responses to Historias sobre el centro de Viena para quedar fenomenal con las visitas

  1. MKB dice:

    Iba a comentar lo mismo del franquismo… por cierto, no conocía esa historia (la de Albertina).

    Muchos detalles pequeños se pueden explicar paseando por el centro de Viena. Como el número 5 marcado en la pared a la derecha de la Catedral de San Estéban que hizo uno de los movimientos contra el fascismo en la II Guerra Mundial.

    https://es.wikipedia.org/wiki/O5

  2. David dice:

    Me encantó este artículo. Es de los más interesantes de la última temporada. Siempre mola aprender nuevas cosas de tu ciudad y aún mola más tener este tipo de datos para soltarles a las visitas 😉

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