Si recibes correo de Jeannée, ni se te ocurra abrirlo

MarionetaUno de los personajes públicos más turbios del panorama austriaco es Michael Jeannée, azote de todo lo que se mueve desde su columna del Kronen Zeitung.

27 de Noviembre.- Cuando un general romano obtenía una victoria sobresaliente, se le organizaba un triunfo. El triunfo consistía en un desfile durante el cual el pueblo de Roma le vitoreaba. Al objeto de que no se le subieran los laureles a la cabeza, detrás del general siempre había un señor (uno se lo imagina esmirriado y feúcho, no sé por qué) que le iba susurrando „memento mori“ (recuerda que eres mortal).

Cuando uno escribe una columna periodística (o un blog diario, tanto da) uno no tiene que perder nunca de vista una humildad sana. Deber de todo el que escribe para un público es no ceder nunca a la tentación de las respuestas fáciles (porque la mayoría de las veces son falsas) y procurar, bajo cualquier circunstancia, que los lectores no caigan jamás en la tentación de pensar que uno es una especie de Dios infalible que cada vez que abre la boca produce perlas cargadas de razón.

Desgraciadamente, hay un cierto tipo de lector que busca en el columnista las opiniones que él no puede elaborar por sí mismo (por falta de conocimientos, inteligencia, gracejo literario o, simplemente, por pereza). Y lo mismo que uno no se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para hacer su chusco de pan, sino que va a la panadería más próxima para que se lo venda una panadera frescota o un panadero con cara de anunciar la Central Lechera Asturiana; hay una cierta cantidad de personas que, sin darse cuenta de los monstruos que crean, se compran el periódico todos los días (o abren la web)para poder absorber una serie de opiniones que luego soltarles a sus sufridos compañeros de trabajo en los intermedios de las comidas o a su señora, tras el coito sabatino (porque hay hombres que, después de echar un coito, también echan una disertación).

Personalmente, no hay figura que me irrite más que la del gurú subido a la torre de su supuesta sabiduría; desde Jose María García, hasta Federico Jiménez Losantos, pasando por la difunta Encarna Sánchez, o Luis del Olmo (a quien alguien llamó „la voz de Dios“) o, en la tele, Ana Rosa Quintana (o lo que el bótox ha dejado de ella). Porque el gurú siempre termina convirtiéndose, como Golum, en esclavo del anillo de su posición como líder de opinión y, por mantener ese estatus (eso de que la gente le pare por la calle y le diga „siga usted así, que usted es el único que dice la verdad“) hace lo que sea y termina entregándose a los intereses más turbios y diciendo lo que sea con tal de contentar a esa masa invisible y ávida que le sigue.

En Austria no es la figura del columnista de éxito algo frecuente (a Dios gracias) salvo en la prensa sensacionalista. Y ahí reina, como rey del periódico más repulsivo que se publica por estas tierras (el Kronen Zeitung el cual, para más INRI, es el de más circulación) Michael Jeannée, el cual desde su columna „Post von Jeanée“ es el azote de cualquier cosa que sea un poco popular. El truco de Jeannée es el mismo que el de la ultraderecha (de hecho, su panoplia ideológica es muy afín al ideario de los del lado oscuro de la fuerza) y consiste principalmente en escribir a la contra, apelar a los más bajos instintos del lector (la ira, la envidia, el miedo, la autocompasión) y en decir „de que no“ a lo que sea. Particularmente si ese lo que sea tiene el mínimo atisbo de relacionarse con el progresismo o cualquier causa más o menos humanitaria.

Jeannée, a través de su larga carrera en la prensa, solo tiene y ha tenido un objetivo: que hablen de él y no le ha importado, por ejemplo, escribir (estoy seguro que a sabiendas) cosas que eran mentira solo porque quedaban bien. El rosario de querellas que le han puesto los afectados ha sido interminable y las rectificaciones que ha tenido que publicar el medio que le da de comer (en Austria, estas decisiones judiciales suelen ser rapidísimas y los medios se las toman muy en serio) también ha sido incontables.

Desde su columna, Jeannée ha sido uno de los que más han azuzado la imagen de los refugiados venidos a Austria en los últimos meses como criminales y ha hecho calar la imagen (tan cara a ese tipo de austriaco ideológicamente cejijunto, viejuno y un poco retorcido) de que el mundo se estaba aprovechando de Esta Pequeña República y que ya era hora de que alguien hiciera algo. Lo último que ha hecho en esta dirección ha sido vituperar a los inspectores de Amnistía Internacional que han venido a examinar las condiciones de vida de los refugiados en Traiskirchen. Los ha pintado como unos señores que cogieron un avión desde Londres, se hicieron trasladar en limusina a Traiskirchen, lo miraron todo y se marcharon. Dando a entender que los refugiados no tienen de qué quejarse que aquí, por lo menos, no los matan (eso faltara).Naturalmente, el lenguaje despreciativo y la inexactitud (por llamarlo suavemente) de lo que Jeannée escribió, han motivado una querella de Amnistía Internacional y que el Kronen haya sido condenado a publicar una rectificación.

No ha sido la primera, ni probablemente sea la última. Cuando en 2009 la policía mató a un adolescente en un supermercado pensando que era un ladrón (ahora han hecho una peli basada en esto, que se llama „einer von uns“, parece que fue ayer cuando Viena Directo informó de ello) Jeannée dijo que „Si uno es lo bastante mayor para robar también es bastante mayor para que le maten“. También fue famosa su polémica con Sido, el rapero alemán, del que dijo que „merecía que le eliminasen“ (utilizó el verbo „vernichten“ que no deja lugar a ninguna duda) y así sucesivamente.

Las figuras como Jeannée plantean, bajo mi punto de vista, el enigma de si está en la naturaleza humana, en ese dinosaurio que todos llevamos escondido en las profundidades del cerebro, que figuras como el gurú consigan el milagro de que no nos importe que un día digan una cosa y al día siguiente la contraria.

Para escapar a su peligroso hechizo solo hay, me parece, una posibilidad: tratar de pensar por nosotros mismos.

Articulo publicado en Austria. Guarda el enlace permanente.

Un comentario a Si recibes correo de Jeannée, ni se te ocurra abrirlo

  1. Luis dice:

    Por desgracia, gente como ese señor aquí en España encuentra puesto de tertuliano con enorme facilidad

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