Madres, niños y puestos de trabajo

Familia¿Qué hacemos con los niños? El gesto de la diputada española ha tenido también aquí un eco (se diría que a veces Austria y España se sincronizan)

14 de Enero.- A veces, la actualidad de Austria y la española se sincronizan de una manera que uno pensaría que alguien se ha puesto de acuerdo para que pasen cosas parecidas en los dos países, al objeto de que puedan servir de punto de comparación.

Si ayer fue noticia en mi país de origen que una diputada, su señoría doña Carolina Bescansa, se llevó a su bebé al Parlamento y le dio el pecho y todo el rifirrafe consiguiente (que sí tuvo que hacerlo, que no tuvo que hacerlo, que era de verdad, que era de „postureo“ (horrible, poligonera y suburbial forma de llamar a la hipocresía de los sepulcros blanqueados); hoy es noticia -menos noticia- que el Ministerio de la Familia austriaco, dirigido por una señora (más bien sosa, las cosas como son) perteneciente al Partido Popular austriaco, Frau Karmasin, ha gastado dinero en una campaña que, en mi opinión, la ve Cristina Almeida y quema su sujetador delante de las verjas de dicho ministerio.

Veamos:

La campaña del Ministerio de la Familia austriaco muestra a una mujer joven que está jugando con un niño ya mayorcito y su eslogan dice: „Gracias a ti, he pasado de ser la portavoz de la junta directiva de mi empresa a ser madre, y eso ya es un ascenso“.

Se conoce que la Ministra, que para eso es, si no me equivoco, socióloga, ha pensado sobre el tema de la maternidad en Austria y su crisis –la natalidad, en Austria, anda con unas tasas modestas, como en el resto de los países occidentales, incluida España- y ha concluido que las mujeres, sobre todo las que ocupan altos cargos en sus empresas, no se lanzan a tener hijos porque la maternidad no es una cosa tan prestigiosa como un alto cargo en una empresa.

La sociedad europea se enfrenta a un problema grave, el envejecimiento (España está en tasa de crecimiento negativa desde el año pasado, lo cual significa que se mueren más cristianos de los que nacen) pero, al mismo tiempo, como sucede con la muerte y otras cosas relacionadas con el cuerpo, hemos arrinconado la maternidad a un limbo abstracto, como si los niños fueran tomates que crecieran en su mata y bastara solo regar la mata y ya.

Es cierto que la Frau Karmasin tiene su parte de razón con que la maternidad ha perdido para las mujeres ese halo prestigioso que hacía que, antiguamente, encontrasen su sitio en el mundo mediante la maternidad. Sin embargo ¿No sería mejor que el Ministerio de la Familia, el Gobierno austriaco -no hablemos del español- se gastara dinero en cosas que DE VERDAD fomentasen la maternidad? Por ejemplo, aumentando el número de guarderías -yo conozco parejas que tienen reservado el jardín de infancia del retoño desde que el Predictor, en inmortal frase de Sergio Dalma, „se tiñe de rosa“).

¿No sería mejor que, en vez de vender el asunto como „nena, o eres portavoz de la junta directiva de tu empresa o madre“, como si fueran dos términos que no pudieran coexistir, el Ministerio de la Familia austriaco -no digamos el español- se dedicara a fomentar que las mujeres estén ocupadas de manera que les permitan conciliar una carrera profesional con la maternidad? (por ejemplo, haciendo que los padres estén también ocupados de manera que les permitan conciliar su paternidad con su vida profesional y no vendiendo, como hace el Ministerio de la Familia austriaco, que el niño es cosa de su madre y que papá tiene que estar fuera, en la sabana cazando leones para darle de cenar a su camada).

La diputada Bescansa, seguramente sin quererlo, vamos: con seguridad sin quererlo, ha transmitido también (y subrayo lo de también) ese mensaje. El de „no, yo me tengo que llevar a mi niño al trabajo porque los niños tienen que estar con sus madres“ . O sea un mensaje, también, profundamente reaccionario ¿Y el padre? No, es que su padre trabaja (o, bueno, es que a lo mejor la señora Bescansa tiene novia -no lo sé- o ha decidido ser madre soltera -que también está en su perfecto derecho-; pero es que entonces la problemática es otra.

Tan otra que seguramente, pondría mi mano en el fuego, a la ministra austriaca Karmasin no se le ha podido pasar por la cabeza.

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2 Responses to Madres, niños y puestos de trabajo

  1. Thais dice:

    Los niños y niñas tienen que estar con sus madres hasta los 6 meses al menos para que puedan hacer sus tomas de leche materna. Una criatura de 4 meses es preferible que esté en el trabajo con su madre que no con su padre, por algo puramente fisiológico y práctico. Después es otra cosa.

  2. Empanadilla dice:

    Estoy de acuerdo con casi todo, pero como bien dice Thais, durante la lactancia la madre no puede andar muy lejos. Y debería ser una opción más factible para una madre trabajadora la de poder amamantar a su hijo de forma exclusiva durante al menos 6 meses o más. En otros países no es tan raro y no se monta semejante revuelo porque una diputada se lleve a su bebé al hemiciclo. La virulencia del debate da fe de lo poco normalizado que está en España… En fin, en este caso concreto además Carolina Bescansa es madre soltera.
    Por otro lado ahora circula también por la red la foto de una diputada de IU que hizo lo mismo hace 20 años o así, y la cosa entonces no levantó tantas ampollas. Debe ser que hemos andado para atrás en estos años en algunas cuestiones de género (en otras claramente hemos avanzado), o bien es que hay una inquina personal hacia lo que hace cualquier miembro de Podemos…
    Feliz año!!

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