El último en llegar a la carrera por la silla del Hofburg

cantante de óperaEl FPÖ, tras larga dilación y no pocos accidentes, ha presentado hoy al que será su candidato a sustituir a Heinz Fischer. No ha sido tarea fácil.

28 de Enero.- Un principio fundamental del marketing es el de crear expectación lo cual es lo mismo que crear conversación, un runrún público, sobre un determinado tema.

Vale para todo. Desde para lanzar una pinícula de joyibú en la que haya una estrella de la muerte, una alianza rebelde, un malo con asma y un par de espadas láser, hasta para anunciar quién será uno de los candidatos a la presidencia de EPR.

La ultraderecha sabe esto porque en el ADN de las ideologías extremas está el instinto para el marketing y por eso, entre otras cosas, los del lado más salvaje de la política austriaca han sido los últimos que han anunciado quién va a ser su candidato a sustituir a Heinz Fischer. Una elección que, por cierto y como ahora contaré, ha sido bastante más accidentada de lo que suele ser en un partido que, aparte del instinto para el marketing también lleva en los genitales la obediencia al líder en forma de macho alfa.

En todos los medios austriacos se hacían muchas cábalas a propósito de quién sería el candidato a la presidencia de EPR por el FPÖ. Cosa nada fácil al ser el FPÖ, casi en todo momento, un „one man show“.

Siguiendo esta lógica, incluso se aventuró que el propio Strache podría presentar su candidatura. Yo, personalmente, creo que este rumor fue un juego al despiste para que empezara a fomentarse un cierto debate, un cierto misterio ¿Se presentará? ¿No se presentará? ¿Será él? Se discutieron las bondades estratégicas de esta improbable candidatura pero estaba claro que Strache no podía presentarse.

Y esto por dos razones con mucho peso: por un lado, porque el cargo de Presidente del Gobierno de EPR no es como la alcaldía de Viena. O sea, un cargo al que tú te presentas y, si pillas cacho, luego lo cedes al segundo en la lista (Gudenus). Es la más alta magistratura de la nación, la cúspide del edificio gubernamental austriaco. O sea, es el máximo honor que puede alcanzar un ciudadano de Esta Pequeña República. Conseguirlo, le hubiera atado las manos a Strache para hacer lo que de verdad quiere: o sea, ser canciller. Y (aquí viene la segunda razón) tener poder de verdad. Porque el cargo de Presidente tiene, en realidad, muy poco poder real.

Así pues, se abrió el casting. Sonó el nombre de Johann Gudenus, vicealcalde de Viena al cual le pagamos todos los contribuyentes, básicamente, para que rumie el tener que estar cuatro años sin hacer nada. Pero claro, Gudenus, aparte de hacer excursiones a Rusia para abominar de toda la progresía ¿Qué ha hecho? Poquita cosa ¿Cómo compite Gudenus con un Van der Bellen, con una Griss? Luego se pensó en quien, a la postre, ha sido el elegido, Norbert Hofer, uno de los pesos pesados en el aparato del FPÖ. Sin embargo, Hofer no estaba demasiado convencido y, preguntado por los periodistas de la tele pública austriaca, confesó que no se veía de candidato porque era demasiado joven (debe andar por los cuarenta, como la Rosa de Peñaflor, señora de escudo y renta que estaba soltera y sin un amor).

Piensa que te pensarás, Strache dio con Ursula Stenzel. Y digo que fue el propio Strache porque yo estoy convencido de que, entre Strache y Stenzel fluye una corriente de simpatía que brota de la consideración que Strache, niño de clase media al fin y al cabo, protésico dental, no muy culto, tiene de Stenzel. Cuando Strache ve a Stenzel ve a „una señora“ lo cual, en el caso de Strache quiere decir que ve a una persona que sabe utilizar la paleta del pescado. Si yo no estoy equivocado (y cuadraría mucho con la psicología del personaje) Strache ve en Stenzel la confirmación de que ha ascendido en la escala social.

La candidatura de Stenzel se daba por segura. Tan por segura que hasta, de una manera muy poco habitual para lo que es la comedida tele pública austriaca, en el telediario de máxima audiencia, se levantó acta del rumor.

Sin embargo, la noticia del posible nombramiento de Ursula Stenzel levantó una auténtica polvareda dentro de las bases del FPÖ las cuales se rebelaron cual gato panza arriba contra el posible nombramiento de Ursula Stenzel. Un hecho insólito porque, como decía más arriba, el Fpö suele reaccionar de manera „manolítica“ (por Manolito el de Mafalda) a lo que dice Strache. Tan fuerte viento en contra deshizo la candidatura de Stenzel y hoy, en rueda de prensa, un día antes del baile anual que reúne en el Hofburg a lo más granado de la ultraderecha austriaca (y de la europea) se ha presentado por fin el candidato. Será, ya lo dije más arriba, Norbert Hofer. Y sospecho que, de aquí a mayo, tendremos muchísimas ocasiones de glosar su verbo florido y su biografía, así que, por ahora, hoy, lo dejaremos aquí.

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Un comentario a El último en llegar a la carrera por la silla del Hofburg

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