30 años del affaire Waldheim (1)

la ONUHace exactamente treinta años, un escándalo de proporciones nunca vistas sacudió Austria y el mundo, y obligó a EPR a enfrentarse con su Historia.

3 de Marzo.- Al buscar documentación para preparar esta serie de artículos me doy cuenta de que cuando murió Kurt Waldheim, yo ya llevaba casi dos años viviendo en Viena, este blog en el que todos sus lectores tienen su casa ya había nacido y, es más, no recuerdo que el fallecimiento de Waldheim me produjese una impresión especial.

Pero el hecho es que una de las personalidades más controvertidas del siglo XX austriaco -a su pesar- dejó el mundo de los vivos el 14 de Junio de 2007.

Pero ¿Quién era Kurt Waldheim? En este año, en estas fechas, se cumplen treinta años desde que estalló el llamado Affaire Waldheim, que recorrió el mundo y que hizo que Austria tuviera que enfrentarse con su Historia.

Las raíces del escándalo se remontan al año 1971. En esas fechas, Kurt Waldheim, prestigiosísimo político y exministro de asuntos exteriores se presentó por primera vez a Presidente de Esta Pequeña República.

Waldheim llevaba, en aquel entonces, muchos años militando en las filas del Partido Popular Austriaco, ÖVP. En aquel entonces, el periódico cercano al FPÖ Salzburger Volksblatt publicó en sus páginas que el candidato del Partido Popular había sido un oficial de las SS y pidió -sin éxito- al Partido Popular austriaco que se distanciase de él. No lo hizo, tampoco hizo demasiada falta. Las elecciones a la presidencia las ganó Franz Jonas y Waldheim fue elegido, ese mismo año de 1971 para el cargo de Secretario de las Naciones Unidas.

Algo debió de trascender el runrún del pasado de Kurt Waldheim porque mientras el flamante secretario general de la ONU se dedicaba a su carrera internacional, el Jad Waschen, o sea, el insituto israelí que se encarga de perpetuar la memoria de los judíos muertos en el Holocausto, le encomendó a Simón Wiesenthal (que merecerá otra serie de artículos cuando tenga tiempo) el investigar el pasado de Kurt Waldheim.

Wiesenthal, „cazanazis“ de probada eficacia, accedió a la hoja de servicios de Kurt Waldheim en la Wehrmacht, depositada en Berlín. En ella, Simón Wiesenthal averiguó que Kurt Waldheim, entonces, repetimos, parte de la élite política mundial, había pertenecido, efectivamente, al ejército nazi, y que había servido en los Balcanes. Wiesenthal le pasó el informe a quien le había encargado la misión de investigar el pasado del Secretario General de la ONU y ahí quedó la cosa hasta que, en 1980, la escritora Shirley Hazzard desempolvó la pertenencia de Waldheim a las juventudes hitlerianas desde 1938 (probablemente él o su familia habían pertenecido a esa parte de austriacos que, o bien no se entristecieron por la anexión de Austria al Reich alemán o bien, viéndole las orejas al lobo de los nuevos tiempos, se habían apresurado a hacer contactos con los que entonces eran el sol que más calentaba).

Sea como fuera, Waldheim, confrotado con los rumores, tachó todo el asunto de tonterías. La CIA, a petición del Congreso de los Estados Unidos, dijo no tener constancia de ninguna actividad antijudía de Waldheim, y la cosa se quedó allí.

Años después, en 1985, Kurt Waldheim fue propuesto por su partido para ser candidato del ÖVP a las elecciones presidenciales. Quién mejor. Todo el mundo sabe que, para mejorar la reputación de un político, no hay más que ponerle de Ministro de Asuntos Exteriores. Fernández-Ordoñez, que había sido uno en España la bestia negra de la carcundia más absurda al ser el responsable de la aprobación de la ley del divorcio murió prácticamente en olor de santidad después de haber sido el jefe de la Diplomacia Española. No yendo tan lejos, Sebastian Kurz lleva años fajándose en la arena internacional y ahora es un poco como Mirjam Weichselbraun a las presentadoras, que empezó de pava y ahora es una muchacha solvente que, con un micro en la mano, lo mismo te entrevista a cantantes de ópera que te hace programas de entretenimiento (fisnos, eso sí, que trabaja en la ORF).

Waldheim era, en 1985, el mejor candidato disponible y las encuestas le daban como el primer ganador para el ÖVP desde las elecciones de 1945.

Esa misma primavera (la candidatura se anunció en Marzo), Kurt Waldheim publicó un libro sobre su etapa como secretario general de la ONU. En él se refería brevemente a su participación en la última guerra mundial.No decía ninguna mentira, pero tampoco decía toda la verdad.

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