Trabajar en Austria sin derecho a paro

CartelesEstamos a pocos días de la elección del Budespresi, y los indecisos son aún legión. El candidato ultraderechista lo sabe y actúa en consecuencia.

19 de Abril.- Estamos a escasos días de que Austria acuda a las urnas a elegir a su nuevo bundespresi. En estos momentos, la cosa está bastante reñida porque, aunque todo el mundo sabe que Lugner, definitivamente, no va a salir, en la cabeza la carrera está muy reñida y las últimas encuestas enseñan una imagen de la candidata Griss, que está siendo una auténtica sorpresa, del ultraderechista y del candidato que parece verde pero que en realidad es independiente, bailando el chotis de los porcentajes sobre un ladrillo que tiene un uno o un dos por ciento de lado.

La clave está en el millón de austriacos que, según calculan los encuestólogos, se acuestan todas las noches deshojando la margarita:

-Lisl, Lisl¿Estás dormida?

-Nooooo, Franzl ¿Qué tripa se te ha roto?

-¿A tí qué te parece, van der Bellen será un buen candidato o debo votar por Hofer?

-!Y yo qué sé, Franzl! Son las tres de la mañana.

-Ya, pero tú ¿Qué vas a votar?

-Pues no sé, todavía no lo tengo decidido.

-¿Ves? Pues yo estoy igual.

Para convencer a esos indecisos, cada candidato está tirando de la artillería pesada de acuerdo con sus posibilidades. Como siempre, la artillería más pesada la ha sacado la ultraderecha. El candidato Hofer, quizá porque no jugaba en casa y necesitaba sacar pechito (con pechito, y cachete con cachete) en una entrevista con el diario progresista Der Standard apuntó una idea que, si bien encaja mucho con su perfil ideológico (berroqueño) presentaría algunos inconvenientes de aplicarse en la práctica. Naturalmente, al candidato Hofer se la refanfinfla, porque él lo que quería era puntuar entre los suyos y decirles:

-No os dejéis engañar porque en la tele dije que Van Der Bellen, en persona, es majo. Lo que yo pienso de verdad es esto.

¿Y cuál es la idea? Pues que el AMS, el servicio público de empleo austriaco, sea „transformado“ y solo le busque trabajo a aquellas personas que hayan aportado al sistema. Eso, como primera medida, y después, como segunda, crear una seguridad social solo para trabajadores emigrantes que no dé derecho a subsidio de desempleo.

En el AMS han acogido la „idea“ como cuando tu santa o tu santo te proponen un plan para el sábado por la tarde que a ti no te apetece nada, pero como tú no quieres tenerla en fin de semana (porque total, para un rato que os veís) le dices:

-No, si como idea, está bien pero…

Porque claro, han dicho en el AMS, si hacemos esto así ¿Qué hacemos con los jóvenes que buscan su primer trabajo y se apuntan al AMS?

Naturalmente, esos jóvenes a Hofer le dan lo mismo, porque él está pensando en los trabajadores no austriacos (que no tienen, por cierto, derecho a voto y no pueden evitar la catástrofe). Extranjeros y demandantes de asilo. Subyace, naturalmente, esa idea de que el extranjero viene a Austria a trabajar lo mínimo imprescindible y luego a tirarse a la bartola, haciéndole a la mujer hijos para que cobre del Estado o, peor, mandando el dinero a su país de origen y no invirtiéndolo en Austria.

¿Cómo es la situación ahora?

Pues en Austria, como todo el mundo sabe, se puede ser extranjero de tres maneras en estos momentos.

Se puede ser extranjero extracomunitario. Estos trabajadores de fuera de la Unión necesitan un permiso de trabajo que se concede por seis meses y se prorroga o no se prorroga.

Se puede ser extranjero comunitario, como este que está escribiendo estas líneas. En ese caso, para tener derecho a cualquier tipo de prestación del Estado austriaco (incluyendo, claro, que el AMS le busque empleo) hay que trabajar (y cotizar) doce meses. A partir de ahí, como es lógico, uno tiene derecho a las mismas prestaciones sociales que cualquier austriaco. No es fácil pasar el filtro -quien lo probó, lo sabe- y generalmente, quienes lo pasan (pasamos) estamos trabajando (y cotizando) aquí como cualquier hijo de vecino.

Por último están los refugiados que, en cuanto a tales, tienen derecho a determinadas prestaciones (cursos de idiomas, por ejemplo) y, cuando se les reconoce el estatuto de refugiados, tienen derecho a que el AMS les busque trabajo (o lo intente) desde el primer día.

El subsidio de desempleo, en contra de lo que parece pensar el candidato de la ultraderecha, no es ningún regalo. Cuando uno cotiza, le apartan un poco del sueldo para pagar ese seguro, como todo el mundo sabe. También es una manera de invertir en la creación de riqueza y que, por ejemplo, si sube el paro en un determinado momento, no se resienta la economía al quitarle al mercado demanda (como pasó en España cuando estalló la burbuja inmobiliaria y el colapso de la construcción se llevó por delante otros negocios que no tenían directamente que ver con la rama inmobiliaria, pero claro, todos los trabajadores despedidos empezaron a dejar de llenar el carrito de la compra).

De cualquier manera, lo dicho: la „idea“ de Hofer era, más que un globo sonda, una manera de señalizar ante los suyos que el mensaje de siempre está ahí. Ahora tanto como antes (o más).

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