Halli halloooo, Servus, grüss diiiiich

TelevisiónPues después de todo, parece que Servus TV no cierra, y ya verán mis lectores el porqué.

4 de Mayo.- Mi post de ayer generó alguna que otra crítica en las redes sociales pero, naturalmente, no se las tengo en cuenta a quienes las emitieron, porque provienen (estoy seguro) de personas que no han trabajado nunca en un medio de comunicación y siguen conservando una idea romántica (y, por lo tanto, infantil) de lo que supone contar noticias a cambio de un sueldo.

Los periodistas, desgraciadamente, trabajan generalmente en mercados laborales muy pequeños (en España, por ejemplo, hay solamente dos grandes grupos empresariales que contraten gente, en Austria hay tres) con lo cual su poder de negociación a la hora de defender sus derechos tiende a cero.

Esto se traduce en que, o bien abandonan la profesión por otra que pueda desarrollarse en condiciones más normales (por ejemplo, oficial administrativo, panadero o vendedor de wikipedias a domicilio), o bien pasan por el aro, o sea, por cualquier aro (y los niños de los periodistas, como los niños de todo quisqui, tienen la inveterada costumbre de comer tres veces al día) o ponen ellos un blog y se ganan, como servidor, día a día, post a post, la confianza de sus lectores.

Los dos primeros procedimientos, dan para pagar una hipoteca; el tercero, por suerte para la conciencia pero por desgracia para la cuenta bancaria, da para irse a la cama pobre como una rata pero con la conciencia tranquila.

Tal como está el mundo, parece que ambos no se pueden conciliar y lo demuestra, desgraciadamente, la continuación de la noticia que dábamos ayer.

La gran empresa que fabrica el mejunje asqueroso que algunos austriacos dan en desayunar ha decidido que, después de todo, no va a mandar a 264 trabajadores a la rúe. O sea, que no cierra Servus TV.

Hace unas horas, Red Bull, dueña del canal, se reunió con representantes de los trabajadores para tener, según el comunicado que ha emitido la empresa „una reunión constructiva“ (hay expresiones positivas que, en determinados contextos, suenan bastante siniestras, la verdad).

Después de que los trabajadores jurasen y perjurasen que habían renunciado a la idea de fundar un comité de empresa o Betriebsrat, la dirección decidió retirar todos los despidos y continuar con la marcha normal de Servus TV hasta nuevo aviso.

Según la empresa, la fundación de un comité de empresa, hubiera dañado de manera irreparable la línea editorial del medio (!!!, los signos de admiración son míos) la cual se ha mantenido hasta ahora por encima de toda tendencia partidaria ¿En qué se hubiera sustanciado este daño irreparable? Pues ni se explica ni se puede colegir por el comunicado, pero el caso es que el dueño de Red Bull piensa que hubiera sido así. Y el dueño (decíamos ayer) manda.

O sea que le chat est mien et je me le baise quand je veux.

Para rematar la faena y Mateschitz pueda decir aquello de „cautivo y desarmado el ejército rojo“ (que ni es tal ejército y, todo lo más, tira al rosita) 200 trabajadores de Servus TV han firmado una carta abierta en la cual renunciaban por completo a la fundación de un comité de trabajadores.

De hecho, textualmente, pone «Wir wollen und brauchen keinen Betriebsrat.» (O sea, ni queremos ni necesitamos un comité de empresa).

Curiosamente, cuando uno lee los comentarios que deja la gente en la noticia en los periódicos, son pocas las voces que, aunque sea mentar la soga en casa del ahorcado, comparan este asunto (particularmente lo de la carta) con el famoso referendum que convocó Hitler para que los austriacos expresaran su alegría de haberse reintegrado „al glorioso Reich alemán“. Referendum que, por supuesto, tuvo las garantías esperables y se celebró más o menos en el mismo clima que ha debido de reinar en las instalaciones de Servus TV.

Cómo está el mundo, señora…

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