Europa is voting. Austria is waiting.

EurovisiónZoë ha actuado. Europa is voting. „Justino el del Lago de los Tablones“ (el artista antes conocido como Justin Timberlake) está moviendo el caderámen. El mundo está en orden.

14 de Mayo.- En el momento en que procedo a abrir el procesador de textos, Europa is voting o sea, que ahora mismo, el continente Europeo (y parte de Oceanía) están haciendo que, SMS mediante, la EBU/UER (Unión Europea de Radiodifusión) esté recuperando el coste (alto) de uno de los espectáculos televisivos imprescindibles a nivel mundial: el Festival de Eurovisión.

Este año, Austria participa con Zoë (la muchacha que enseñó el pandeiro en Vorstadtveiber) la cual, salvo este episodio de relativa ligereza (¿Quién no ha enseñado el pandeiro alguna vez en esta vida?) puede presumir de tener un currículum más blanco que el de Karina (antes de que se casara por el rito zulú con Domingo Terroba, como ya recordarán mis lectores que tengan una cierta experiencia de la vida, de los más jóvenes no espero ni que sepan quién era/quién es Karina).

Una lectora me preguntaba ahora mismo en el muro de Facebook de Viena Directo (háganse fanes y fanas, que me hace ilusión y además es una buena forma de hacerme llegar mensajes) que por qué Austria competía (compite) con una canción en la lengua de Carla Bruni; aunque sospecho que el tema ha sido bastante involuntario, porque Zoë fue a Eurovisión como resultado de una votación aproximadamente democrática, lo cierto es que como estrategia de diferenciación está muy bien.

Los aspirantes al premio que Conchita hizo unstoppable tienen tres posibilidades, que son en realidad dos: una, cantar en la lengua de su país de origen o del país por el que compiten (España, hasta este año, siempre ha cantado en español, por ejemplo; los italianos cantan también generalmente en la suya, las Baccara, siendo más españolas que la tortilla de patatas cantaron „Parlez vous francais“ en la lengua que no hace falta especificar). Otra, cantar en los idiomas ambos oficiales de Eurovisión, que son el inglés o el francés (por eso, cada año, nos partimos la caja de cambios de risa cuando escuchamos lo del „guayominí“).

La mayoría de los países eligen el inglés, porque piensan que les abrirá mercados a la canción ganadora (o, que si no gana, los casettes tendrán más exito en las gasolineras de „la antigua república de Macedonia“ o de Serbia y Montenegro).

Zoë de todas maneras parece tener una cierta fijación como persona con el francés (ya lo intentó otra vez con una cancioncilla en ese idioma que no estaba mal) y, si los hados quieren, igual tiene suerte y lo de diferenciarse cantando en la lengua de Napoleón hasta le sirve para sacar una buena puntuación (nadie cuenta con que gane).

Cualquier resultado mejorará el del año pasado, en donde la Internacional Choni conspiró para que los Makemakes quedaran como Remedios Amaya: los últimos, y sin saber quién manejaba su barca (para entender esta alusión también hay que tener una edad y haber visto ya unos cuantos festivales, pero bueno).

Todo el mundo piensa que Rusia ganará (qué pereza, señora, aunque, por otra parte, sería una excusa fenomenal para viajar a Moscú). De cualquier manera, una victoria rusa abriría casi tantas incógnitas como la victoria del candidato ultraderechista a la presidencia austriaca (por cierto, el más afín al Kremlin)

¿Qué pasaría en un hipotético Moscú 2017? ¿Qué hará la tele rusa para que no salgan las banderas del arco iris y tener que explicarle a los niños que en Eurovisión es normal lo que en la calle es, sencillamente, normal?

-Mamá, mamá.

-Qué trrrripa se te ha rrrota, Ivan Alexándrrrovich.

-¿Porrr qué hay tantos banderras de arcoirris en la televisión occsidental?

-Eso es típica degenerassión eurropea. En Rusia, como en Irrrrán, no tenemos estas forrmass de vivirrr la sexualidad no trrradisionales. Así que cállate, Iván Alexándrrrovich y termínate el Borsch o te meto una gaya como la que le metía tu abuelo a los prissionerras del KGB.

Y así.

¿Se terminarán las bromas gay friendly? (deliciosos, sir Ian McKellen y sir Derek Jacobi, interpretando hoy esa versión gay de los dos viejos de los Muppets) ¿Se convertirá Eurovisión, de gólpevich y porrázov, en un evento hetero en el que se reverencie la familia tradicional c.D.m. -o sea, como Dios manda-? Esperemos que, para evitar esto, Rusia quede en un honroso segundo puesto y gane -un año más- un país más civilizado.

Europa is voting. Austria is waiting.

(Me voy a ver las votaciones)

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