Después de la alegría, el análisis

Van der BellenDespués de dos días de infarto, Austria tiene un nuevo presidente (!Choca esos cinco, Austria!). Ha llegado el momento de poner las cosas en su sitio.

23 de Mayo.- Bueno, pues ha costado, pero por fin se ha escuchado la voz de las urnas. Y esa voz ha dicho que…Van der Hofer.

¿Ein? No: ha ganado, por supuesto Alexander van der Bellen, pero por un estrechísimo margen. Un 0,3 por ciento. Nada. Poco más de treintamil votos. Austria se encuentra dividida prácticamente al cincuenta por ciento entre lo que, particularmente desde la ultraderecha, ha sido presentado como dos maneras de entender la vida.

Ha sido una campaña dura, en la que la ultraderecha ha echado el resto, hasta convertir al que, hasta hace dos meses era una persona prácticamente desconocida en una personalidad mediática. El FPÖ ha hecho una inversión brutal en medios publicitarios para lograrlo y han estado a punto de salirse con la suya. Por eso, nuestra primera consideración será esta:

Hofer con bigote

La gran revelación de estas elecciones ha sido, indudable y sorprendentemente, el candidato perdedor. Ha estado apoyado por la engrasadísima maquinaria propagandística del FPÖ, pero también, hay que decirlo, ha hecho muy eficazmente su papel. De hecho, y desde el punto de vista de la telegenia, mucho mejor que Van der Bellen.

De manera un poco sonrojante, los votantes de Hofer decían ayer que le habían votado „por simpático“ en tanto que los votantes de VdB le habían votado porque creían que defendería mejor los intereses de Austria en el exterior. Este es el nivel. Esta es la hondura del foso abisal que separa a las dos Austrias.

-La siguiente pregunta que cabe hacerse es: ¿Son todos los votantes de Hofer, como sostienen sus antagonistas, creyentes de esa variante posmoderna del fascismo que se ha dado en llamar ultraderecha populista? Pues no ¿Son todos los votantes de Van der Bellen esas personas guapas, progresistas, modernas, cultas y urbanitas que representan el espinazo del caladero de votos de los verdes? Pues señora, tampoco.

Desde mi humilde punto de vista, estas elecciones han mostrado que Austria, como todas las sociedades europeas, tiene un grave problema y ese problema es el sistema educativo.

Sería demasiado tendencioso y del todo injusto decir que el grueso de quienes han votado a Hofer lo han hecho porque tienen un nivel de lecto-escritura tirando a limitado. Pero una cosa, en mi opinión, es cierta: los que han votado a Hofer sienten que han dejado de entender un mundo que evoluciona a muchísima más velocidad de lo que ellos pueden digerir porque el sistema educativo no les ha dado herramientas para digerirlo.

El mundo actual exige cada vez más y de manera más despiadada dominar una serie de destrezas cada vez más complicadas.

Bad Ischl coche antiguo

Exige, por ejemplo, poder analizar un texto (un programa electoral, por ejemplo) y sacar conclusiones, o exige poder comprender las sutilezas de un discurso, o exige poder sacar partido de la tecnología. Sin estas, y otras destrezas, que se adquieren sobre todo a partir de determinados escalones del sistema educativo o, simplemente, „destiñen“ sobre uno, si uno está en contacto con la gente adecuada y en los lugares adecuados, el mundo moderno se convierte en un galimatías sin sentido. La mayoría de los votantes de Hofer ven el mundo así o se sienten excluidos de unos movimientos (el feminismo, la igualdad de derechos de los homosexuales, la globalización) que no entienden que,por ende, consideran supérfluos y contra los cuales reaccionan agresivamente.

Por otro lado, yo estoy convencido de que hay una gran mayoría de los votantes de Hofer que son sinceramente patriotas y aman a su país, principalemente por lo que la pertenencia a ese país les da: un sentimiento de pertenencia a algo estable y más grande que ellos. Lo que pasa es que no se dan cuenta de que ese patriotismo sentimentalón que vende la ultraderecha no es más que el azúcar emocional para hacer que la gente trague una medicina más amarga. O sea, como no pueden llegar a sus votantes explicándoles claramente su programa, tratan de convencerles por la emoción, que es el medio que Disney lleva utilizando desde que Bambi es Bambi para hacer creer a todas las niñas que lo ideal es pillar un principe que te ponga un piso.

Señora

Y después de esto se puede decir que el FPÖ se ha convertido en lo que la socialdemocracia fue en el siglo XIX: el partido de los trabajadores.

-Tercera consideración: se ha hecho evidente que, en Austria, conviven dos países: la ciudad (Viena, particularmente) y el campo. Entendiendo como el campo a todo lo que pase de esas suaves colinas tapizadas de viñedos que son los límites de Viena. Van der Bellen ha ganado en todas las capitales de provincia menos en Eisenstadt, que tiene algo más de 14000 habitantes (por poner un punto de comparación,Móstoles, cerca de Madrid, tiene casi 207.000). Todo el pequeño tejido de pequeñas poblaciones que forma la médula del país ha votado a la ultraderecha.

Por muchos motivos, pero sobre todo porque si hay unos austriacos que se sientan en eso que se llama el „heilige Welt“ esos son los que viven en el campo. Y esos son los que tienen más miedo de los fantasmas que la ultraderecha agita: o sea, el árabe bestial que viola a las mujeres y se come crudos a los niños.

-Cuarta (y última consideración): en Viena, ha ganado Van der Bellen pero no ha ganado por igual. Curiosamente, ha ganado principalente en los distritos de clase media y media alta y el verde dibuja, por cierto, el perfil de aquellas áreas de Viena en donde hay refugiados (Hofer ha ganado por goleada en los distritos más pobres y en aquellos en donde los refugiados solo se conocen por la grosera propaganda del Kronen Zeitung, del Österreich y de otros medios semejantes) ¿Será que la realidad derrota al miedo?

Por cierto, aquellos de mis lectores que sepan catalán o lo entiendan, pueden leer un artículo mío que se ha publicado en Nació Digital describiendo la infartante jornada de ayer

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Un comentario a Después de la alegría, el análisis

  1. Esther dice:

    Desde Madrid hemos seguido los acontecimientos de los últimos días en Austria conteniendo la respiración y muy pendientes de tus crónicas. El lado oscuro no se ha hecho (por muy poco), con la victoria, pero… ¿Podemos los europeos seguir respirando tranquilos? ¿Y, por cuanto tiempo? El viejo continente tiene demasiados frentes abiertos y un futuro bastante incierto…
    Por cierto Paco, no sé si eres seguidor del «Ministerio el tiempo». Televisión Española emitió ayer el último episodio de la serie (no sabemos definitivo o sólo el final de temporada). Vaya por delante queme parece un trabajo curradísimo y con unos guiones muy elaborados. Pero el episodio e ayer resultó, además, toda una declaración de intenciones. Felipe II decidía utilizar el poder de este ministerio tan especial para cambiar el rumbo de la historia y España, ya en el siglo XXI, continuaba siendo el imperio donde nunca se ponía el sol. ¡Daba miedito!
    Si las elecciones de ayer en Austria hubieran sucedido en España hubiera sido el colofón perfecto para terminar la jornada.
    Ahora que lo pienso, no estaría nada mal que repitieran el capítulo el próximo sábado 25 de Junio…

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