¿Puede cambiar aún el resultado de las últimas elecciones austriacas?

cazadorHoy, en un programa de radio, el líder de la ultraderecha ha anunciado que ha aumentado la probabilidad de que impugnen el resultado ¿Qué consecuencias tendría?

4 de Junio.- Hace unos días, con motivo de las últimas elecciones austriacas, escribí un artículo para un periódico catalán en el que decía que Austria podía estar ante su 11-M.

Como en el caso de España, con la victoria de Jose Luis Rodríguez Zapatero, tras unas jornadas de perturbador recuerdo, unas elecciones han conseguido abrir un foso muy profundo entre dos mitades casi exactas de la población austriaca y, como en el caso de lo que sucedió en España, la parte „perdedora“ no se conforma con el resultado de las urnas y, como no se conforma, se entrega a la tarea denodada de achacar su suerte a una especie de „conspiración“ de poderes en la sombra.

Cuando esto lo hacen niños en edad escolar, uno puede pensar siempre en la socorrida frase de que „la seño me tiene manía“ pero cuando, como sucedió en España son personalidades de la vida pública y gente con tirón mediático los que se dedican a propalar semejantes cosas, se colocan los países en situaciones de alta tensión cuyos principios se conocen, pero cuyos finales pueden llegar a ser imprevisibles.

Desde casi el mismo momento de haber cerrado los colegios electorales, cuando se vio que la victoria de Hofer no iba a ser un paseo durante el cual mozas rubicundas le tiraran al candidato flores (sin maceta) desde los balcones decorados con la bandera de Austria, el FPÖ se ha dedicado a sembrar dudas a propósito del resultado de los comicios.

En el agónico trance del recuento, Strache empezó a poner en cuestión las cifras que daba la televisión pública austriaca -no sirvió de nada que se le explicase que la cifras incluían la proyección estadística del voto por correo- y, durante los días que han pasado desde la confirmación oficial de los resultados, los del FPÖ no han dejado piedra sin remover para intentar demostrar que alguien les había robado la merienda y que era Hofer y no VdB, quien debía sentarse en la oficina de la Ballhausplatz e incorporar así a Austria (Dios no lo quiera) a ese eje (que da miedito) que pasa por Varsovia y cruza por Budapest (hay quien dice que el tramo hacia París está también en construcción).

Como en aquel monólogo de Gila en el que hacía de detective que quería cazar a Jack el Destripador, los ultraderechistas no dejan de decir:

-Alguien ha matado a alguien…

Y no dejan tampoco de agitar en el aire el fantasma de la impugnación de las elecciones (o Anfechtung) como un as que tuvieran en la manga.

(Como escribiría Antonio Gala, Ay…)

Hoy mismo, Strache, en la radio, ha dicho que el FPÖ está valorando muy seriamente emprender una impugnación de las últimas elecciones presidenciales porque, según él, la ultraderecha tendría una responsabilidad de cara a la democracia y tralarí tralará.

¿Qué puede pasar si el FPö impugna las elecciones?

Probablemente, mis lectores se estarán preguntando: y si el FPÖ impugna las elecciones ¿Qué puede pasar? Pues para ilustración pública, vamos a contar un poquito cómo es el proceso. Trataré de ser claro, porque es algo lioso. A ver:

El día 1 de Junio, el Ministerio del Interior austriaco hizo públicos los resultados oficiales de las elecciones. Ese día empezó a correr el plazo de ocho para que aquellas partes interesadas en ello puedan pedir una impugnación de los resultados. El plazo acabaría, pues, el día 8 de Junio a medianoche (lo sé: a veces el legislador también se pone muy Drama Queen).

¿Quién decide? Pues el Tribunal Constitucional austriaco. De producirse la impugnación (que ha de presentarse con pruebas que la acrediten, de ahí que el FPÖ esté en estos momentos trabajando con sus abogados) el TC valora a cuántos votos afectan las supuestas irregularidades y si esas irregularidades podrían cambiar el resultado de las elecciones e inclinarlo hacia otro candidato (en este caso, hacia Hofer).

VdB, oficialmente, le ganó a Hofer por 31.026 sufragios, así pues para que los funcionarios del TC se pensaran que la impugnación era relevante, esta tendría que afectar por lo menos a 15.515.

Si los funcionarios del Tribunal Constitucional piensan que la cantidad de votos afectada es menor, entonces desestiman el recurso de impugnación y si, a pesar de esto, como Paco Martínez Soria, los que presentan el recurso siguen erre que erre, tienen 48 horas para apelar contra la negativa de considerar el recurso de impugnación.

Supongamos que el recurso de impugnación es aceptado por el Tribunal Constitucional austriaco (o sea, que considera este organismo que hay duda suficiente sobre el resultado oficial); en ese caso, la última y más alta instancia del sistema jurídico austriaco tiene cuatro semanas como máximo para pronunciarse y, o bien validar el resultado de las elecciones, o bien cambiarlo.

De presentarse la impugnación que el baranda del FPÖ considera cada vez más probable, ese plazo terminaría como muy tarde el 6 de Julio, dos días antes de la fecha en que ha de celebrarse la investidura de Alexander van der Bellen en sesión solemne del Parlamento de EPR.

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Un comentario a ¿Puede cambiar aún el resultado de las últimas elecciones austriacas?

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