A tortas en pleno centro de Viena

I am PulseAyer, en mitad de Viena, dos grupos de unas 1800 personas en total practicaron lo que parece que está más de moda en esta primavera-verano.

12 de Junio.- Antes de empezar con el tema de hoy -que tampoco es manco- y conectando con el final del artículo de ayer, quisiera hacer pública mi repulsa más absoluta por el atentado que esta mañana (hora europea) se ha producido en la ciudad de Orlando, en la discoteca homosexual Pulse.

Bajo ningún concepto debemos dejarnos amedrentar por estos cafres que lo único que quieren es asesinar nuestra alegría de vivir y la libertad de la gente para ser lo que le apetezca ser y vivir como le apetezca vivir sin molestar a nadie. La violencia extremista, verbal y física, lo mismo si viene de fundamentalistas cristianos que de fundamentalistas musulmanes, es un asunto que nos concierne a todos. Debemos luchar contra todo tipo de extremismos basados en la religión mal entendida. Dios, si es que existe, nos quiere a todos como somos. Si no, Él que puede, nos hubiera hecho de otra manera.

Dicho esto: parece que en esta temporada primavera-verano 2016 lo radical está de moda y que, para estar a la última, lo único que no se necesita es un cerebro.

Ayer se empeñaron en demostrarlo, en pleno centro de Viena, unas 1800 personas que, utilizando el pretexto de hacer uso de su derecho a la Libertad de Expresión, terminaron llegando a las manos (bueno, a las manos, a las piernas, a los parietales y a todo lo que se les puso a tiro de canto).

De un lado, la autodenominada cofradía de „los identitarios“, grupo de extrema derecha, afín al ala más dura del FPÖ del que, desgraciadamente, ya hemos tenido ocasión de ocuparnos en Viena Directo.

Los identitarios, las identitarias, esos seres, han decidido utilizar, como en los años treitna del pasado siglo, tácticas de agit-prop que ellos aseguran están copiadas de los movimientos de tendencia izquierdista. Tácticas como reventar actos de todo tipo relacionados la mayoría de las veces con cosas totalmente inofensivas que no le hacen daño a nadie, como la irrupción en una representación teatral, hecha por refugiados, de una obra de Elfried Jelinek. Cosas que, como es notorio, exigen nulas dosis de valentía.

En este mismo plan, irrumpieron el día 10 en una lectura que se estaba celebrando en la Universidad de Klagenfurt, y que tenía como tema los refugiados.

Los muy hotentotes se dedicaron a gritar sus consignas histéricas y simularon una lapidación. Cuando el rector de la Universidad de Klagenfurt se presentó para conminarles a que depusieran su actitud, le empujaron y le acogotaron y luego, se marcharon. La policía llegó tarde, pero los identitarios no contaron con que la tecnología moderna permite hacer fotografías y vídeos con el telefonino. De esta forma, pudieron los funcionarios de los cuerpos de seguridad identificar al jefe de la banda, que resultó ser un carguillo provincial del FPÖ.

Como hubiera escrito Don Antonio Gala (Ay). Suspiro.

Ayer, los de la cofradía se manifestaban en Viena en contra de lo que ellos piensan que es la subversión de los valores occidentales y la „islamización“ de Europa (qué pereza, señora). Del otro lado, había otros tantos autodenominados „antifascistas“ que también (mira tú por dónde) querían hacerle saber al mundo que pensaban „de que no“.

Como suele suceder en estos casos, entre las identitarias y las antifascistas había un cordón policial para que la sangre no llegase al río. Pues bien: llegó a pesar de todo y la tangana fue tal que terminó con 13 detenciones -una de ellas, por cierto, por portar símbolos nazis, que están prohibidos en Austria- y varios heridos, entre ellos un policía. Y es que, como en los tebeos de Asterix, que parecen ser el modelo de estos bestias, hubo lanzamiento de objetos que terminaban indefectiblemente impactando contra los tarros de los manifestantes.

Tan enconada se puso la situación que la policía terminó utilizando gases lacrimógenos, cosa que ha provocado muchas críticas entre los que pensaban que, si la policía hubiera actuado como debía, no tendría que haber sido necesario.

El que esto escribe no tiene información suficiente como para valorar si esto es verdad o es mentira, con lo cual pone el punto final de este artículo haciéndole a sus lectores la reflexión siguiente: el mundo se está poniendo de un asqueroso que, a veces, ni ganas dan de escribir ná de ná. Hasta mañana.

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6 Responses to A tortas en pleno centro de Viena

  1. José Ignacio dice:

    ¡Cuanto más asqueroso se pone el mundo más falta hace gente que lo escriba, no desistas!

    • Paco Bernal dice:

      Gracias José Ignacio! Se procurará, por lo menos para intentar compensar tanta maldad con unas pocas risas, porque los malos, si algo no tienen, es sentido del humor.

  2. Sonia Rosa dice:

    Paco que frase más buena, “Dios nos quiere todos como somos, si no, El que puede, nos hubiera hecho de otra manera”.

  3. Sandra dice:

    El secreto está en no dejarse vencer por el desánimo causado por tanta maldad,ánimo Paco que leerte es un placer.

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