Bitte, danke

Fischer!Doce años! Doce lleva en el cargo y yo casi diez escribiendo Viena Directo, y todavía no le había dedicado un post. Hoy, remediamos la falta.

5 de Julio.- Dentro de tres días se acaba una era en Austria. La que ha marcado el mandato del presidente Fischer, persona casi universalmente querida en su país y con gran popularidad.

Con este motivo, la galería Westlicht, meca de la fotografía no ya austriaca ni europea, sino mundial, le ha dedicado al presidente una exposición de retratos la cual, muy en consonancia con el talante risueño y amable del homenajeado lleva por título las dos palabras más educadas de la lengua alemana, o sea „Bitte, Danke“ (Por favor, gracias).

Hoy he ido a verla con un amigo que lleva en Austria relativamente poco tiempo, y claro, me ha preguntado por el Doctor Fischer y yo, la verdad, he tenido que reconocer que fuera de que me cae fenomenal y de anécdotas sueltas, como su afición al senderismo, la verdad es que sé muy poquito del presidente saliente.

Cosa que empezaremos a remediar dentro de un par de párrafos.

De momento, decir que mi principal interés a la hora de visitar la muestra ha sido el profesional, porque a estas alturas ya saben todos mis lectores que lo que más me gusta, cuando tengo una cámara en la mano, es retratar a gente.

Mit Margit

Debo decir que muchas de las fotografías que he visto se salvan, principalmente, por la enorme calidad humana que emana del modelo y es que creo que no me equivoco si digo que Heinz Fischer debe de ser el modelo con el que sueña todo fotógrafo. Siempre relajado, siempre dispuesto a intentar cosas nuevas, siempre interactuando con las personas con las que se encuentra, siempre con cara de estar haciendo una cosa superinteresante y supercuriosa que le tuviera concentrado y divertido.

Un lujo, vaya.

Las fotografías no son todas estupendas (muchas, y son las mejores, están hechas en la premura de los actos oficiales, son descartes de lo que sale en las portadas de los periódicos) pero incluso las que son técnicamente peorcillas se salvan por el carisma de Fischer. Y creo que del trabajo de otros compañeros en esto de la cámara se puede sacar siempre la misma conclusión que, además, es uno de los pilares de mi trabajo. Mejor una foto que no sea técnicamente perfecta pero que sea „verdad“ y diga algo del instante en que fue hecha que no, como decía Cartier Bresson, diez horas de Photoshop jugando „a las cocinitas“ para que luego quede una cosa perfecta técnicamente pero sin alma.

Dicho esto: el único presidente austriaco que yo he conocido nació en Graz en 1938 y tiene, por lo tanto 77 años (nació el nueve de octubre, o sea, que Fischer y yo nos llevamos 47 años y un día).

Fischer lleva en la masa de la sangre dos cosas: una, su pertenencia al partido socialista (su padre fue Secretario de Estado en los cincuenta, durante el gobierno Raab) y dos, muchísimo más curiosa para conocer al personaje es el esperanto. Rudolf Fischer, el padre de nuestro hombre, fue un conocidísimo esperantista el cual conoció a su madre, Emmi, durante un curso de esperanto que se celebró en Wiener Neustadt. Por lo tanto, es fácil suponer que tanto Heinz Fischer como su hermana aprendieron a hablar esperanto casi al mismo tiempo que el alemán. Lo cual explica muchas cosas, porque el esperanto es, más que un idioma, una filosofía de vida comprometida con la paz y la concordia. Si uno cree en el horóscopo, se puede decir que Fischer es un libra prototípico, siempre curioso, siempre intentando lograr la armonía a su alrededor, lo cual le lleva, también a tener amistad con la gente más diversa, desde Ban Ki Moon (que fue Secretario General de la ONU y que es su amigo entrañable) hasta políticos y personas particulares de otros países europeos (salen también en algunas de las fotos de la Westlicht.

En paracaidas

Fischer estudió derecho y se doctoró en 1961. En 1962 publicó un libro sobre el escándalo Borodajkewycz (un profesor nacional-socialista de la Universidad de Viena con el que, por cierto, me he encontrado dos veces en dos días: hoy, con el artículo de Fischer y ayer con el reportaje que la ORF emitió sobre Elisabeth T. Spira, creo que es hora de que le dedique unos posts).

El 20 de Septiembre de 1968, Fischer se casó con su mujer, Margit. El matrimonio tiene dos hijos. A raíz de otro escándalo, esta vez el affaire Groer (el cardenal que precedió a Schonborn y que se tuvo que retirar debido a un escándalo sexual), Heinz Fischer, como muchos otros austriacos, se apartó de la iglesia católica y hoy se define como agnóstico.

También ha sido el primer presidente que ha pasado todo su mandato viviendo en su casa de siempre, en el distrito 8, enfrente del teatro de Josefstadt y no ha utilizado nunca la que fue la Villa de los Presidentes, que fue vendida por el Estado austriaco. Y el argumento ha sido que así puede ir a la oficina andando, cosa que me parece fenomenal. Me consta por buena fuente que la señora Fischer va al supermercado como cualquier vecina, y que el presidente es un señor muy cordial y muy educado con sus vecinos.

Articulo publicado en Política/Economía. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow Me