Y mientras tanto, en la Ballhausplatz…

Love and warEl viernes a media tarde, en la Ballhausplatz, sede de la cancillería austriaca, se produjo un encuentro con morbo. A puerta cerrada, eso sí.

10 de Julio.- El viernes pasado saltaba la noticia: Heinz Christian Strache y el canciller Kern iban a celebrar un encuentro secreto en Burgenland aprovechando, quizá, que se cumple un año desde que una coalición entre los socialistas y la ultraderecha gobierna Burgenland sin que haya habido, las cosas como son, un ruido ni una palabra más alta que otra.

Los periodistas se pusieron inmediatamente en contacto con las partes implicadas y de ninguna de ellas, ni de la cancillería ni del FPÖ consiguieron ni una afirmación ni un desmentido.

El encuentro se produjo el viernes a media tarde, pero no en un lugar discreto de Burgenland, como estaba previsto en un principio y como parecía conveniente dado que los participantes son contrincantes políticos (uno es el segundo hombre más poderoso de EPR y el otro el partido que, en estos momentos, encabeza las encuestas de intención de voto) sino en la sede de la cancillería austriaca, en pleno centro de Viena.

-Heinz, tío ¿Dónde te viene bien? ¿Allí o aquí?

-Pues yo creo que voy a tu casa ¿No? Ahí no espera nadie que vaya.

Pues eso.

A él asistieron Kern, Strache, Niessl -presidente del land de Burgenland-, Andreas Schieder -jefe del grupo parlamentario socialista en Viena- , el candiato a presidente Hofer, el presidente de Burgenland, el también ultraderechista Tschürtz y por último el consejero de economía de esa región, también militante del FPÖ, Petschnig.

Los citados señores estuvieron reunidos en las oficinas de la cancillería de Viena durante tres horazas. Sin taquígrafos. Sin fotógrafos. Por lo tanto, sin presión mediática. Y, aunque no ha trascendido de qué hablaron sí que hay testigos (el mismo Hofer) que afirman el ambiente fue distendido y estuvo muy alejado de lo que suele ser cualquier conversación pública con Strache el cual, todo el mundo lo sabe, es en política como Lina Morgan (que en paz descanse) era  en actriz: o sea, que lo da todo en cada función.

De los temas tratados, no se sabe gran cosa, como diré más abajo, y yo diría que incluso que dan un poco igual, pero es previsible que funcionara lo que una compañera mía del teatro llamabaa», «la solidaridad de p*lla» se hablara de fútbol para calentar el ambiente y que luego, metidos en harina, pues viniesen los temas de más sustancia.

Desde mi punto de vista el encuentro habla mucho de la altura política de sus participantes y sospecho mucho que el canciller Kern, hombre que, como buen gestor, es realista (y ser realista supone la mayoría de las veces, ponerse en lo peor) sabe que, quizá, dentro de poco tiempo, será difícil gobernar en este país sin contar con la ultraderecha y que, en cualquier caso, la única manera de gobernar de manera eficiente (y por tanto inteligente) es hablar, discutir, negociar y que la poítica del „todo o nada“ del „conmigo o contra mí“ ni en estos momentos ni en ninguno tiene excesivo sentido y solo acarrea consecuencias indeseables como polarización política innecesaria y parálisis (y quien no quiera entenderlo así, no tiene más que echar un vistazo al pantano insitucional en el que vive el país en el que nací y que, probablemente, llevará a la convocatoria de unas próximas elecciones dentro de unos meses).

Como decía, de los temas tratados en la reunión no se sabe gran cosa en realidad, fuera de que Hofer ha declarado a la radio austriaca que se trató de un „intercambio de ideas“ necesario, según él, „en toda democracia.

(O sea, que hablaron de fúrgol).

Parece ser que, en tanto miembros de sus partidos respectivos, los siete hombres se felicitaron de lo bien que está funcionando la colaboración entre Socialistas y Ultraderechistas en el land de Burgenland; descartaron (según Hofer) que esta colaboración fuera a extenderse de manera inminente a nivel nacional (no está la cosa aún madura para tanto, sospecho) aunque quizá, desde un punto de vista táctico, a Kern le interese hacerle ver al jefe del ÖVP, Reinhold „Mitxelena“ que, en el caso de que se ponga demasiado plasta, hay un recambio que no tendría demasiados problemas en entrar en el Gobierno austriaco.

Parece ser que se discutió, eso sí, el relevo en la dirección de la televisión pública austriaca para el cual, siguiendo el ejemplo de lo que sucedió en el tribunal de cuentas, se ha convocado un „casting“ en el que los candidatos a sustituir al actual director, Alexander Wrabetz, tendrán que exponer por qué se consideran adecuados para el puesto.

Ya lo estoy viendo:

-Aquí pone que usted tiene „informática a nivel de usuario“…¿Habla usted inglés?

Como a cualquier hijo de vecino, o sea.

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