El jú is jú

quienA dos días escasos de que se acabe todo, Die Prese ha hecho el ejercicio de compilar el jú is jú de los partidarios de uno y otro candidato a presidente.

2 de Diciembre.- Quedan algo menos de dos días para que se cierren los colegios electorales austriacos. Será el fin de una campaña electoral que, si hubiera sido una película de Hollywood, hubiera tenido todas las cartas para haberse convertido en una superproducción. Ha sido la más larga (aunque, como es notorio, más larga y dura es la del elefante), ha sido la más cara y, sin lugar a dudas, la que más a puesto a prueba la paciencia de los electores.

Pero todo tiene su fin y, tras el debate electoral de ayer el domingo se depositarán los sufragios en las urnas.

Tardará en saberse, sin embargo,el resultado definitivo por lo menos un par de días más (a no ser que se trate de una victoria arrolladora por parte de alguno de los dos candidatos) y ello por dos razones: en primer lugar, porque dados los precedentes es previsible que esta vez se ponga más cuidadín en el recuento; y en segundo lugar porque como también era previsible, ha aumentado muchísimo ha sido la de los austriacos residentes en el extranjero y, por lo tanto, el voto por correo (lo cual, por cierto, podría ser un buen dato para VdB).

Hoy, Die Presse, el boletín oficioso del conservadurismo austriaco, un periódico serio y nada dado a los excesos, ha hecho el ejercicio de compilar el „jú is jú“ de los famosetes partidarios de uno y otro candidato.

Con el resultado esperable, por otra parte. Basta comparar para darse cuenta de que, si llega a ser presidente, el candidto tróspido no va a tener precisamente de su parte al mundo de la cultura (pero bueno, Ronald McDonald Trump tampoco lo ha tenido y ni falta que le ha importado, porque los votantes, tanto de Hofer como de Trump, tienen el nivel cultural justito que hace falta para sacar dinero de un cajero automático).

Entre los que públicamente han hecho campaña por el candidato verde está Klaus Eberhartinger, el cantante del grupo EAV, y uno de los personajes más populares de la televisión austriaca (un poco, salvando las distancias -abisales- como el Bertín Osborne austriaco; es lo más parecido que se me ocurre). Eberhartinger es un notorio simpatizante de la izquierda y, en este caso, pues no se puede imaginarle apoyando a Hofer.

Del lado del ultraderechista está Felix Baumgartner, hombre conocido por dos cosas: por ser uña y mierda de uña con el dueño de Red Bull y de Servus TV quien, a su vez es un notorio simpatizante de la ultraderecha y por las salidas de pata de banco que tiene cuando no está explorando la estratosfera. Ni la ortografía es lo suyo ni tampoco las finuras intelectuales, dejémoslo ahí.

Hubert von Goisern, hombre inteligentísimo y renovador del folklore austriaco va con VdB e incluso ha pedido a sus músicos que se abstengan de tocar en ningún acto electoral de Hofer. También Reinhardt Fendrich el cual ha prestado su canción „I am from Austria“ (hay quien dice que es el himno oficioso de este país) para que VdB la use en un anuncio electoral.

Del lado oscuro está un tal John Otti, el cual, durante muchos años, ha venido a ser un poco el músico de cabecera del FPÖ en mítines y cosas. Otti alcanzó cierta notoriedad por quedar segundo en un concurso de talentos de la tele pública. Quizá su notoria postura política haya tenido que ver con que el señor Otti no haya alcanzado el olimpo de los diésel en el negocio musical. Si gana Hofer (D.n.l.q.) quizá cambié su suerte.

Conchita Wurst va con VdB, por supuesto. No hacen falta explicaciones de por qué ¿Verdad?

El obispo auxiliar de Salzburgo, un señor que se llama Andreas Laun, va con La Sonrisa del Régimen. Y es extraño porque, salvo casos muy puntuales, las grandes confesiones religiosas se han guardado muy mucho (como es lógico) de hacer ninguna recomendación electoral. Laun, por lo que uno tiene oído y leído de él deja por comparación a Escrivá de Balaguer o a Juanpa dos palitos a la altura de Vladimir Illich Lenin. Para consolarnos, diremos también que el sagaz periodista Hugo Portisch va con Van der Bellen. Hugo Portisch viene a ser a Austria lo que Victoria Prego es a los españoles. Con sus dos monumentales series de Televisión Österrech I y II, enseñó a sus conciudadanos las quisicosas históricas de las dos repúblicas austriacas y no solo lo hizo amenamente, sino con el ánimo (quizás vano) de que su país no volviera a repetir los errores que le llevaron al nazismo.

Karl-Heinz Grasser, el marido de Fiona Swarovski, protegé de Jörg Haider, y uno de los hombres más empapelado en casos de contabilidad creativa de EPR apoya a Hofer (es uno de esos apoyos que yo, si fuera Hofer, mantendría en la discreción). A pesar de haber sido ministro, Grasser viene a ser el Felix Baumgartner de la política y a veces, viéndole, uno tiene la sensación de que no hay más que ponerle una cámara delante para que él se haga la picha un lío y se ponga a decir cosas que mejor haría no diciendo.

Desde Hollywood, „el oscarizado actor“ Christoph Walz, le da a Van der Bellen todo su apoyo y, desde América, ha pedido a sus paisanos que voten porque quien no vota, luego no puede quejarse.

Siguiendo con la lista de prestigiosos intelectuales que apoyan a Hofer, Die Presse menciona a Richard Lugner. Pues eso: entre premios Nobel anda el juego.

Die Presse, cierra el artículo, muy a la austriaca, con uno que „ni pa ti ni pa mí“. Se trata del que muchos consideran el hombre más gracioso de Austria, el cabaretista Niavarani. A él no le gustan ninguno de los dos candidatos pero anima a los austriacos a que expresen sus preferencias de la manera más eficaz: o sea, echando el voto en la urna. Sobre el resto, se declara pesimista.

Fischer

2/24 La segunda ventana de nuestro calendario de adviento va para el Bundespresi. Con permiso de todos mis lectores para Mi Bundespresi. El único que he conocido. Aún así, Heinz Fischer ha dejado la marca muy alta. ¿Quién le sucederá? El domingo lo sabremos. Mientras tanto, recordamos la exposición de fotos que le dedicó la galería Westlicht, auténtica meca de la fotografía europea, y que glosamos en este bonito artículo de Viena Directo, claro.

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