Reductio ad Hitlerum

La profesora me tiene manía”, “El perro se ha comido mis deberes”, “es usted un neonanci”…No somos nadie.

10 de Marzo.- La Reductio ad Hitlerum es una figura retórica que consiste en que, cuando en una discusión se agotan los argumentos o uno de los debatientes quiere dar un puñetazo encima de la mesa o decirle al otro, sin decirlo, que es la hez de la canalla y que sus argumentos le parecen una ñorda pinchada en un palo, dice simplemente:

-Es usted más “nanci” que Hitler.

Es, en realidad, el argumento de quien no tiene argumentos. La rabieta del niño que no sabe gestionar su frustración cuando la realidad no se doblega a sus deseos.

El primer Ministro turco, Erdogan, y sus partidarios están teniendo que aprender a gestionar su frustración durante estos días pasados. Primero el Gobierno alemán y después el austriaco han expresado su disconformidad con que Erdogan o sus palmeros haga apariciones públicas en sus países al objeto de pedir el voto en el referéndum que hay convocado en Turquía, y que tiene como objeto llevar el país hacia la senda de un régimen presidencialista.

El Gobierno austriaco incluso está preparando una ley, a la que ya se llama “Ley Erdogan” para tratar de evitar que se repita esta situación en el futuro. Mientras tanto, Erdogan, por boca de su ministro de exteriores, ha comparado la actitud del Gobierno alemán (y por lo mismo, del Gobierno austriaco) con el nazismo. El procedimiento no es nuevo y, quién más y quién menos, lo ha utilizado alguna vez, porque pertenece al mismo arsenal de excusas que “la profesora me tiene manía” o “el perro se me ha comido los deberes”.

Por ejemplo: cuando Varoufakis, Ministro de Economía griego, protestaba contra los acreedores europeos de la perversa troika, las calles de Atenas se llenaron con fotos de esvásticas y con la pobre de la Merkel con un bigotillo a lo Charlot, y a nadie le escandalizó como hubiera debido escandalizarles, porque en el fondo todo el mundo le tiene manía a los primeros de la clase y el primero de la clase es Alemania en este caso.

Pero no solo a la izquierda del espectro político cuecen las proverbiales habas. La acusación velada de nazismo también ha estado estos días en boca de los ultraderechistas del Gobierno polaco(ese país en el que todo es posible por obra y gracia del Espíritu Santo). El Gobierno de Varsovia, de tendencia ultracatólica y fuertemente populista, en un gesto inédito en la historia de la Unión Europea, se negaba en redondo a la elección de su paisano Donald Tusk como presidente del consejo europeo, a pesar de que los demás países de la Unión le apoyaban totalmente. Cuando Tusk, por fin, ha salido reelegido, sus paisanos polacos han declarado despectivamente que el resto de los países europeos seguían el Diktat de Alemania (otra palabra que tiene un fuerte pestazo a totalitarismo).

Entretanto, la tensión entre Ankara, Viena y Berlín sigue ascendiendo, quizá porque en Turquía piensan que, cuanto más aprieten las tuercas de las acusaciones “nancis”, más proclives se mostrarán los Gobiernos occidentales a permitir que los políticos pro-Erdogan hagan campaña en su suelo y si no, los residentes turcos en estos países europeos se sentirán víctimas de una conjura con tintes racistas (cosa que al feroz nacionalismo del Gobierno turco le viene, de todas formas, fenomenal). Fotomontajes como los de los tiempos de Varoufakis con Angela Merkel saludando brazo en alto o acusaciones de que Austria, Alemania y Holanda cobijan a terroristas que luego van a Turquía a matar inocentes, menudean en la prensa controlada por Erdogan (o sea, en toda). El Ministro de Exteriores austriaco, Sebastian Kurz, ha rechazado decididamente estas acusaciones y ha dicho (con razón) que perjudican seriamente a la integración de los turcos en Austria -cosa que desea Ankara por razones tácticas, por supuesto-.

De todas maneras, en esto del nazismo y el totalitarismo, cuando a uno le hacen la acusación, generalmente siempre se puede responder con aquello de “habló Blas”. Ayer, en Hamburgo, el Ministro de Exteriores turco ha utilizado el llamado Saludo del Lobo, que es un poco como poner la mano como Chiquito de la Calzada cuando hacía lo de jaaarrlll no puedorrrl, pero que es el código que los llamados “Lobos Grises” una organización ultraderechista turca también de tendencias “neonancis” (pero a la turca).

En fin: como decía aquel: qué ganao.

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Un comentario a Reductio ad Hitlerum

  1. Antonio Aleman Curià dice:

    Muy bueno. Sigo diciendo que esto es una olla a presión y que se les está yendo la olla de las manos… miedo me dan 😳

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