Ups, he did it again

Lo ha vuelto a hacer, el obispo auxiliar de Salzburgo, Andreas Laun, ha incendiado las redes. Esta vez, sin embargo, le puede costar caro.

14 de Abril.- Quizá recuerden mis lectores que, durante la última campaña presidencial, hice un jú is jú de las personas conocidas que apoyaban a uno y otro candidato (públicamente, por lo menos).

Entre los que apoyaban al candidato tróspido estaba un cierto obispo auxiliar de la diócesis de Salzburgo llamado Andreas Laun.

Laun es conocido porque, se conoce que piensa que el Concilio de Trento fue en realidad una asamblea de comunistas peligrosos y actúa como si aún la Iglesia católica y su doctrina fuesen el fiel que marcase la balanza de lo moral y lo inmoral.

Laun, con sus homilías, cartas pastorales y demás, da que hablar cada cierto tiempo y casi nunca para bien. Uno sospecha muy mucho que la jerarquía eclesiastica austriaca desearía que Laun fuese llamado a Roma a algún puesto muy importante, por ejemplo, para comprobar que todos los paquetes de quinientos folios que se reciben en el Vaticano traen, exactamente, quinientos folios y de esta manera quitárselo de encima y que dejase de utilizar la posibilidad que su cargo le da de expresar sus opiniones públicamente se diría que con el único objetivo de darle problemas al cardenal Schönborn, que es un señor que no dice una palabra más alta que otra y que, por la mano izquierda que se gasta, podría torear mañana en La Maestranza de Sevilla saliendo en los carteles como „El niño del Stephansdom“.

La última de Laun puede, sin embargo, costarle cara.

Aquí en Austria y en Alemania.

En su última carta pastoral, publicada en la página integrista de internet Kath.net (integrismo: Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, que defienden la intangibilidad de un sistema, especialmente religioso, Diccionario de la Real Academia) Laun sostenía que lo que se conoce como „Ideología de Género“ era un „invento del diablo“ (y no en sentido metafórico, precisamente) lo mismo que el nazismo (lo que la Iglesia Católica suele llamar „ideología de género“ es una amalgama que va desde el feminismo, hasta la lucha del colectivo LGTB por sus derechos, cosas todas que, a ningún lector se le escapará, son justas y necesarias y no tienen por supuesto nada de lo malo que tuvo la dictadura nacionalsocialista).

En el mismo texto, el tridentino Laun habla de los gays y las lesbianas y los describe como „hombres y mujeres perturbados“ (gestörten Männer und Frauen).

El calificativo ha bastado para que cuatro diputados alemanes hayan presentado una denuncia por delitos de odio contra Laun y hoy se ha sabido que la rama salzburguesa (o salzburguí) de la HOSI, la organización que lucha en Austria por los derechos de los gays y las lesbianas, ha anunciado que también va a denunciar a Laun por lo mismo. Las condiciones para no hacerlo serían una discupla pública de Laun (algo me dice que lo llevan crudo) y una toma de postura pública de la Conferencia Episcopal austriaca, cuyo jefe es el cardenal Schönborn.

Dadas las fechas que corren, tanto el obispo, como la conferencia episcopal como el propio cardenal no se han hecho vivos para dar su opinión de lo que les parece la pretensión de la HOSI (están, claro, muy ocupados rememorando la pasión, muerte y resurrección del Señor) y no han hecho ningún comentario al respecto, más que para intentar quitarle hierro al asunto y decir que, a pesar de que Laun es obispo , las opiniones vertidas en la carta pastoral son completamente personales y que, tanto en la diócesis como en Austria entera no siempre se escucha lo que Laun tiene que decir „con una gran alegría“ (o sea, que hasta sus compañeros, o por lo menos parte de ellos, están de Laun y de sus opiniones a la altura de las de cualquier sátrapa checheno hasta el botafumeiro).

Los del HOSI dicen, y tienen razón que, si en vez de Laun, hubiera sido, por ejemplo, un líder musulmán el que hubiera dicho estas cosas públicamente, se hubiera montado la marimorena. Se conoce que Laun tiene mejores padrinos.

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