La clave del éxito

En estos días, los estudiantes austriacos hacen la selectividad. Statistik Austria tiene algo que decir al respecto.

4 de Mayo.- Probablemente una de las figuras más fascinantes de la Historia de España sea Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa, según la Iglesia Católica.

Si algo fue Teresa de Cepeda, fuera de su presunta intimidad con la divinidad, fue una heroína de la cultura.

España era, en la época en que vivió la santa de Ávila, comparable a lo que puede ser el Irán contemporáneo. Una sociedad teocrática, férreamente machista, en la que las mujeres eran consideradas poco más que matrices fértiles y, por supuestísimo, en ningún caso se pensaba que su cerebro fuera una parte de su cuerpo en donde mereciera la pena invertir esfuerzo. De la Iglesia a la cocina y, por el medio, la camilla de parto, hasta que morían agotadas y, sobre todo, vírgenes de cualquier tipo de letra impresa.

En un país lleno de analfabetos, en donde la cultura era un privilegio de las clases pudientes, Teresa se rebeló contra este destino y no solo leyó con avidez sino que escribió algunas de las páginas más bellas de la lengua castellana (no en vano, es patrona de los escritores, aunque también de los notarios, por la cantidad de legajos que tuvo que rellenar a lo largo de su vida).

Si Teresa de Ahumada pudo conseguirlo fue porque no venía de familia de cristianos viejos, sino que era nieta de judíos conversos. En todas las épocas, los practicantes de la religión hebrea, por diferentes razones, les han inculcado a sus hijos la pasión por el saber y las letras (cosa que no ha pasado en la esfera católica, y así nos va) y una de las primeras cosas que Teresa cuenta en su autobiografía, después de decir que sus padres eran honrados y cabales, es que en su casa había libros y que (¡Oh, sorpresa!) no eran en latín, sino en lengua romance, y que ella los leía junto con su madre (¡Otra mujer lectora!). Solo así, con el hábito de lectura adquirido en su infancia y la munición intelectual que ello supuso, pudo Santa Teresa enfrentarse a una vida durísima.

En estos días se celebran en Austria las pruebas de la Matura, que es el nivel educativo mínimo que permite acceder a las escalas más bajas del trabajo intelectual (lo que era la selectividad en mi época y que ahora, merced a los vaivenes del sistema educativo español, cualquiera sabe cómo coño se llama).

Con motivo de este acontecimiento del año educativo, Statistik Austria publica las cifras y los porcentajes relacionados con la educación en Esta Pequeña (pero encantadora) República y, como siempre, del mareo de cifras, se deduce que en este país la educación sigue siendo, como en tiempos de Santa Teresa, una cosa heredada y que es la educación, el nivel educativo alcanzado por los austriacos y las austriacas, uno de los más férreos sostenes del sistema de clases que existe en este país.

Cifras cantan: según Statistik Austria, más de la mitad de los alumnos que en estos días hacen la Matura tienen a su vez a alguno de sus padres que ha hecho la Matura también (y, con mucha probabilidad, ha accedido a estudios superiores) y solo un porcentaje minúsculo de los chavales que hacen la Matura vienen de familias de un nivel educativo menor (o sea, en el que los padres tienen solo la educación obligatoria). Tradúzcase también nivel educativo menor por nivel de ingresos menor y posibilidad menor de ascenso social.

¿Cuál es la buena noticia? Pues la buena noticia es que, normalmente, son las Teresas mucho más intrépidas que sus compañeros varones de aula y que, si en los chicos se observa una correlación más estrecha entre el nivel educativo de los padres y el nivel educativo que alcanzan los chavales, ellas tienden a ser más constantes y a alcanzar un nivel más alto en su carrera académica que aquel que alcanzaron sus padres.

En el siglo XXI o en tiempos de Santa Teresa, las personas con talento natural pueden llegar muy alto, pero la formación es clave para que el genio natural se refine, y pueda dar sus mejores frutos. Los títulos no son todo, claro, pero el camino para obtenerlos permite a la persona aprovechar la experiencia de los que le precedieron.

A “los lobos” les interesa la existencia de un rebaño de ovejas que no sepan dónde tienen la mano derecha. Fastidiemos un poquito a los lobos. Leamos.

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Un comentario a La clave del éxito

  1. Luis dice:

    Además, incluso si leer no te hace mejorar en la escala social, desde luego te hace más feliz

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