La actualidad coge velocidad en Austria

Tras el anuncio de ayer, la actualidad austriaca no ha dado ni un respiro en todo el día. Hacemos un resumen.

15 de Mayo.- Hoy han pasado tantas cosas en Austria, consecuencia de la decisión tomada ayer por la presidencia del Partido Conservador austriaco, que no sé si me van a caber todas en un post.

Vamos a intentarlo, a ver cómo sale.

Desde ayer por la tarde, lo que suele llamarse, con odiosa y manida expresión „la clase política“ austriaca se ha ido acostumbrando a que la coalición que sostenía el Gobierno de Esta Pequeña (mas encantadora) República, ha hecho chimpún y que unas elecciones anticipadas son inevitables, con lo cual todos se han apresurado a preparar sus posiciones para el futuro.

Naturalmente, una vez tomada la decisión del relevo en el ÖVP, decisión que cambia de manera muy signficativa el reparto de poder en el Gobierno austriaco y que ha desequilibrado el equilibrio de la coalición, se imponía informar al Jefe del Estado, esto es al presidente Van der Bellen.

Así pues, VdB ha recibido por turno al canciller Kern, con el que ha mantenido tres cuartos de hora de charla y después al nuevo jefe del partido conservador, Sebastian Kurz el cual ha llegado con algunos minutos de retraso a la cita, por cierto. Con él también ha sostenido una entrevista.

Por su lado, y tras una reunión infrecuentemente unánime, los partidos de la oposición (esto es, los Verdes, los Neos, la ultraderecha del FPÖ y el finiquitado Team Stronach) han depositado en el Hofburg una petición de elecciones anticipadas, a la que más tarde se ha adherido el Partido Popular (conservadores) y el Partido Socialista. Esta última, por cierto, ha sido la adhesión más soprendente, porque durante estas horas pasadas y hasta el ultimísimo momento el canciller Kern ha barajado incluso gobernar a base de mayorías transitorias. Mayorías que, a la postre, nadie quería formar, porque todos los partidos sienten que, en unas nuevas elecciones, podrían optar a más cuota de poder de la que tienen ahora mismo.

Cuando se ha visto que el asunto de las mayorías transitorias no iba a funcionar, el SPÖ, o sea Kern, ha pasado a poner en marcha su plan B.

Y es que una de las cuestiones abiertas en estos momentos es quién va a ocupar en el Gobierno la plaza dejada por Mitterlehner. Los partidos se han puesto de acuerdo en que las elecciones sean o bien el día 8 o el 15 de octubre próximos. Esto es, más o menos dentro de cinco meses. Durante todo ese tiempo, Austria necesita un Gobierno y ese Gobierno necesita un vicecanciller (y, no lo olvidemos, Ministro de Economía). Pues bien: el SPÖ ha intentado -y lo sigue intentado- por todos los medios, que Sebastian Kurz ocupe el puesto que su predecesor ha dejado vacante. Naturalmente, ni Kurz ni aquellos que elaboran su estrategia están dispuestos, ni por lo más remoto, a caer en esa trampa. Y cae por su peso: todo el mundo sabe que el principal capital de Kurz para las próximas elecciones, a celebrar dentro de cinco meses (una eternidad, cuando estamos hablando de política) consiste en que, aunque ya tiene experiencia de Gobierno, esa experiencia se ha desarrollado (!Qué casualidad!) en una cartera que, inmediatamente confiere una reputación inmejorable a quien la ostenta. Esto es, la de asuntos exteriores.

Tradicionalmente, el Ministro de Asuntos Exteriores es parte del Gobierno, pero al mismo tiempo está desconectado de las mezquindades de la gestión diaria. En el Gobierno austriaco o en cualquier otro, es el único cargo que siempre sale en sitios fotogénicos y pisando moquetas. En el Partido Popular austriaco saben que si Sebastian Kurz ocupase el puesto dejado por Mitterlehner, al minuto siguiente empezaría a quemarse, porque de forma inevitable tendría que tomar medidas o participar en asuntos por fuerza impopulares. No. Kurz se mantendrá, mientras pueda, alejado del Gobierno. De este Gobierno. El inconveniente táctico que supone, eventualmente, el no desempeñar un puesto de importancia estratégica como es el de vicecanciller quedaría salvado si nombrase a alguien de su confianza.

¿Quién? No se sabe.

De momento, el Presidente Van der Bellen le ha pedido al dimisionario Mitterlehner que se reincorpore hasta que alguien decida quién va a ocupar su puesto y ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de los partidos. Por encima de los intereses electorales, ha dicho, está el interés de Austria y por ella deben trabajar todos.

Kurz el cual, por cierto, se ha presentado a la comparecencia maquillado como si fuera a salir en televisión (ha salido en televisión, pero ese no era el objetivo primordial del asunto) ha reiterado, entretanto, su petición de una campaña electoral lo más corta y lo más límpia posible.

De momento, la ultraderecha le va a poner todos los palos en las ruedas posibles. Se juegan mucho.

Mañana hablaremos de ello y, quizá de un pequeño inconveniente burocrático que puede llegar a ser muy molesto para el ÖVP si no se le encuentra una solución. Tiene que ver con el nombre del partido.

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