Hoy no es un día cualquiera

Normalmente, Viena Directo aborda la actualidad desde el humor. Pero también hay días para ponerse serios y hablar así de lo importante.

17 de Mayo.- El día 15 de Mayo no fue un día cualquiera, aunque pudo parecer que sí. Hoy, tampoco lo es, aunque también lo pueda parecer. El 15 de Mayo fue el día mundial de la familia y el día 17 se celebra el día contra la Discriminación por Orientación sexual e Identidad de Género (o sea, el día en contra de la Homofobia y la Transfobia). Se conmemora que, tal día como ese, la Organización Mundial de la Salud, organismo dependiente de la ONU, decidió sacar la Homosexualidad de la lista de las enfermedades psiquiátricas. Fue, aunque sea abracadabrante, a principios de los noventa del siglo pasado. O sea, como aquel que dice antes de ayer.

Las dos celebraciones no son contradictorias de ninguna manera, a pesar de que los homófobos piensan que familia es solo lo que dicen ellos que es (de todas maneras, es que los homófobos no son demasiado listos, las cosas como son). De hecho, cuando se celebra el día de la familia se celebra el día de todos los modelos de familia que hay. O sea: también el día de las familias monoparentales, o las familias homoparentales, o las familias en donde hay una (o varias) personas transexuales. Familia es, pura y simplemente, donde hay amor de familia. Un espacio para que los niños crezcan y maduren en equilibrio, libertad y respeto, lejos de prejuicios vengan de donde vengan. El resto de detalles son cosas contingentes que cambian según las culturas y los momentos históricos.

En Austria, al contrario de lo que sucede en España, hay todavía lamentablemente familias de primera y familias de segunda. Las de segunda, son las familias homosexuales. En Austria, las familias cuyos cónyuges son del mismo sexo son tratadas aún por el Estado de manera distinta a aquellas en las que los cónyuges pertenecen a sexos distintos, a pesar de que existe, incuestionablemente además, una mayoría social no solo suficiente, sino muy amplia, que apoya que el matrimonio entre personas del mismo sexo se homologue con los matrimonios que hemos conocido hasta ahora.

Es un inconveniente relativamente menor si se considera que hay países en los que se ejecuta a las personas homosexuales solo por el hecho de serlo (países en donde, a la pobreza material se une también la pobreza espiritual propiciada en muchas ocasiones por las jerarquías religiosas), pero no deja de chocar que siendo Austria un país perteneciente a la Unión Europea –esto es, a la parte más avanzada del mundo en estos momentos en lo que respecta a laicismo, derechos civiles y libertades públicas- esta lamentable discriminación aún persista.

Hay algunas señales de que avanzamos por el buen camino. Por ejemplo, cuando un minúsculo grupo de personas reaccionarias financió un autobús para humillar a las personas transexuales, la repulsa fue casi general. Por suerte. Personalmente, quizá me hubiera gustado más que la opinión pública, en vez de enfadarse, hubiera pasado totalmente de esta gente, porque con la repulsa obtuvieron una visibilidad mediática que era exactamente lo que buscaban, pero bueno, qué vamos a hacer.

Debido a cosas como esta, podría parecer que en Europa, el espacio nuestro, todo está hecho. Es verdad que hemos avanzado mucho desde, pongamos, los años ochenta. Sin embargo, aún queda ese tuétano apestoso de homofobia latente que impide que la homosexualidad sea vista no ya con normalidad, sino con la naturalidad y hasta me atrevería a decir que la indiferencia que caracteriza a las cosas que consideramos inofensivas.

Por ejemplo: cuando se quiere descalificar a cualquier persona pública, se sigue considerando que decir de él o de ella que es homosexual es un método efectivo. Los partidarios de Marine Le Pen difundieron la noticia falsa de que Enmanuel Macron era gay porque, indudablemente, pensaban que habría muchos votantes que opinarían que Macron, de haber sido homosexual, hubiera sido peor primer ministro de la República Francesa. Como si lo que hiciera con su pito tuviera algo que ver con su capacidad como gobernante. En Austria aún no se ha dado el caso pero, por si las moscas, los políticos se cuidan de sacar de vez en cuando a sus mujeres, para que no quede ninguna duda.

En el fondo, lo que esa mala gente estaba diciendo es que la preferencia sexual por personas del mismo sexo implicaría que Macron no es un hombre “completo” o alguna clase de discapacidad cognitiva, del mismo modo que piensan que las mujeres no son seres humanos completos y que ser mujer implica déficits cognitivos que impiden hacer algunas tareas que los hombres sí podríamos hacer. Hay gente así todavía.

Por esta razón la lucha contra la homofobia y la transfobia es también la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, y la lucha por la igualdad de hombres y mujeres es la lucha por hacer de este mundo un sitio mejor. Nuestros sucesores en el planeta nos pedirán cuentas. Que no te engañen.

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