Eva Maria se fue

La noticia del día es que Eva Glawischnig, jefa de los verdes, se retira de la vida pública. Marcando la diferencia, como siempre.

18 de Mayo.- La noticia del día en Austria es que Eva Glawischnig, la jefa de “Los Verdes” (Die Grünen) ha confirmado hoy que deja sus cargos y pasa a ser una ciudadana normal.

Ha sido una ocasión muy diferente del “adiós muy buenas, ahí os quedáis” amargo, seco y contundente con el que el ex vicecanciller Mitterlehner se despidó la semana pasada. La de Carintia ha hecho un balance de su carrera personal y de sus años al frente de los verdes austriacos los cuales, bajo su liderazgo, se han convertido en una de las formaciones de su clase con más éxito a nivel europeo. Para explicar su decisión, ha alegado razones personales y sobre todo, de salud (hace unas semanas tuvo un bache grave que ella achaca a la intensa presión a la que está sometida).

Sin perder la objetividad, se puede decir que, bajo Glawischnig, el partido verde se ha convertido en la avanzadilla de una clase media-alta urbana, progresista, y decididamente reconocible que, probablemente, haya tocado su techo electoral, pero que es hoy por hoy una de las marcas más sólidas y estables dentro del panorama político austriaco.

Como tales, Los Verdes han sido atacados por los que son su espejo en el panorama electoral austriaco: la ultraderecha.

Igual que el negativo y el positivo de una foto, se puede ubicar al núcleo duro del electorado ultraderechista utilizando los antónimos de los adjetivos que describen a la formación que, hasta hoy, lideraba la única mujer al frente de uno de los partidos políticos austriacos. Y la guerra ha sido muy sucia a ratos, y el campo de batalla ha sido internet. Por cierto, una de las últimas victorias de Glawischnig ha sido en la red, al obtener una sentencia judicial que obliga a Facebook a comprometerse a borrar los mensajes de odio en todo el mundo y no solo en los países en donde se publican.

Durante la conferencia de prensa, Glawischnig ha pedido que no se abandone esta batalla, que la ha hecho sufrir tanto personalmente.

Hasta aquí, las informaciones objetivas. Ahora, la valoración.

Si bien es verdad que la jefa de Los Verdes ha posicionado la marca hasta convertirla en una de las más saneadas del “mercado político” austriaco, también es cierto que su “reinado” no ha estado exento de sombras. La más densa, sin duda, ha sido el conflicto que ha terminado separando a los jóvenes verdes del grueso del partido y que ya contamos aquí.

La otra, añado yo, ha sido el no saber capitalizar debidamente la victoria del que, en cierto modo, es su correligionario y en todo caso, un hombre afín, el Presidente Van der Bellen. Poco duró la alegría en la casa de los verdes.

Asimismo, también se le puede achacar cierta pérdida de contacto con la realidad de la calle que ha hecho que el mensaje, claramente positivo en muchos aspectos, de Los Verdes no pueda ser percibido como algo próximo o importante por el hombre de la calle. De hecho, la ultraderecha ha utilizado profusamente esa griega para acusar a Los Verdes de “buenismo” (aunque también se podría decir que si lo de los verdes es buenismo, es lógico pensar que ellos se precian de su “malismo).

En fin.

¿Quién va a suceder a Eva Glawischnig en un momento tan delicado como este? (Con unas elecciones convocadas y un panorama incierto dominado por los partidos mayoritarios empeñados en una carrera apenas disimulada por el populismo). Dos nombres suenan con mucha fuerza: la tirolesa Ingrid Felipe, de 38 años, madre soltera con un hijo, que es la jefa del partido verde en Tirol y uno de los activos más cotizados del partido, y la eurodiputada Ulrike Lunacek, que es la jefa de la fracción verde del parlamento europeo y una de las bestias negras de la reacción europea, debido al justamente famoso informe que lleva su nombre y en el que se sugerían medidas para fomentar la igualdad de los homosexuales y las lesbianas europeos (la señora Lunacek es lesbiana ella misma).

A las preguntas sobre quién puede ser su sucesor/a, Eva Glawischnig ha respondido diciendo que ella no se va a mezclar en ese tema pero que los políticos no tienen que ir siempre de traje y corbata (como decía el castizo, “no te digo ná, y te lo digo tó”)

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