La gran pregunta

piernas de corredoresPor primera vez, los cambios en la política austriaca han tenido su traducción en encuestas. Se ha abierto una gran pregunta.

21 de Mayo.- Hacemos hoy un corto intermedio en nuestro relato del escándalo Gröer para volver a la actualidad.

Bueno, lo de la actualidad es un decir, la verdad. Porque en estos momentos la actualidad austriaca está centrada en un objetivo: las elecciones de octubre. Con su dimisión y el dominó de consecuencias que produjo su marcha, el vicecanciller Mitterlehner dio el proverbial pistoletazo de salida a una campaña electoral que, por las trazas va a prolongarse durante los próximos cinco meses.

Señor, danos paciencia.

A estos efectos, la dimisión de Eva Glawitschnig y su sustitución por Ulrike Lunacek, la verdad es que han tenido menos relevancia. No tanto porque los austriacos tuvieran el cuerpo hecho a ese susto, sino porque en el caso de los verdes no ha habido llanto, ni crujir de dientes, ni dramatismos, ni siquiera un mal chiste de Armin Wolf que llevarse al titular. A reina muerta, reina puesta (reinas, en este caso) y aquí paz.

Si uno lee los periódicos, podría pensar que las elecciones ya han sido y que las quinielas se hacen ya a urna pasada. Pero no: son sobre encuestas. Y ya se sabe que las encuestas son un arte cuyos resultados todo el mundo sabe explicar a toro pasado, pero que antes de que pase el astado son tan interpretables como los posos del café o las figuras que los clarividentes ven en el fondo nuclear de la bola de cristal.

Hoy, se ha publicado la primera encuesta con Kurz al frente del ÖVP y con Lunacek a favor de los verdes.

A la pregunta ¿A qué partido votaría usted si las elecciones fueran el próximo domingo? Los austriacos han respondido así:

Partido Popular Austriaco – Lista Kurz : 31% (en enero, a la misma pregunta: 20%)

Partido Socialista Austriaco – 28 % (en enero, a la misma pregunta 27%)

FPÖ (la ultraderecha): 26% (en enero, 33%)

Los verdes: 9% (en enero12%, en el Kurier, que es de donde están sacados estos datos, aclaran que, mientras se hacía la encuesta, se retiraba Eva Glawischnig)

Neos: 4% (en Enero un 6%)

En primer lugar, es fácil darse cuenta de una cosa: del tirón que (de momento) tiene Sebastian Kurz y en segundo lugar que, mediante la promoción de Kurz ha funcionado algo que ya me han dicho varias personas austriacas -que no se conocen entre sí- y es que „bueno, Kurz es lo que es, pero mejor Kurz que no Strache“.

Naturalmente, en cinco meses puede pasar de todo. Y, de hecho, va a pasar de todo. Entre lo previsible, debates electorales, cartelería, niños mocosos a los que besar, amas de casa cabreadas en programas de televisión del tipo „tengo una pregunta para usted“, etcéra; entre lo imprevisible: cualquier cosa que se le ocurra al lector, desde hackers rusos filtrando fotos de Sebastian Kurz en tanga, hasta cualquier pifia de Erdogan.

Ahora bien: imaginemos que los resultados de esta encuesta se tradujesen, punto por punto a los repartos parlamentarios correspondientes. Básicamente significaría que, ganando todos, no ganaría nadie porque el canciller Kurz, probablemente el canciller más joven de la historia de Austria, tendría que pactar con alguien para poder gobernar y ese alguien solo podría ser Strache (tras cinco meses de durísima campaña electoral que ha empezado en un amarguísimo divorcio, es muy poco probable que a ÖVP y a SPÖ le quedasen ganas de pactar y resucitar una coalición de la que todo el mundo echa pestes), con lo cual, sería probablemente Strache quien propondría las condiciones y, al final, el país lo gobernaría la ultraderecha.

Durante la campaña electoral, naturalmente, una pregunta va a estar todo el tiempo en el aire: supongamos señor Kern, que usted gana, supongamos, señor Kurz, que usted gana ¿Pactaría usted con la ultraderecha?

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