A Viena Directo le sale competencia

La ORF ha iniciado un programa piloto experimental que estoy seguro de que será del interés de mis lectores.

3 de Agosto.- Una de las cosas más bonitas que me pueden decir mis lectores es que utilizan Viena Directo para „saber lo que se cuece“ en Austria. O sea, para informarse. Soy consciente de que hay un alto porcentaje de los lectores del blog que no dominan todavía el alemán lo suficiente como para leer una noticia en el periódico así que yo intento, en la medida de mis modestísimas posibilidades, tratar una gran variedad de temas y hacerlo de una manera lo más honrada posible para que ellos estén por lo menos al cabo de la calle de lo más importante. Para el resto, ya tendrán santitos y santitas, amigos, familiares, arrimados y diccionarios.

Una de las cosas de las que más me preocupo es de tratar de contar las cosas de manera que las pueda entender un lector medio.

Naturalmente, el concepto este de „lector medio“ la madre del cordero a la que se enfrentan todos los que escriben para un público y calibrar qué leches sea un lector medio es como tratar de encontrar la piedra filosofal, o mejor: es como el juego de la siete y media, o sea que tan malo es pasarse como no llegar.

Por instinto, todos los que escribimos lo hacemos para estar menos solos y, claro, así pasa que todos pensamos que el lector medio es un trasunto de nosotros mismos.

Algunos amigos bienintencionados, que quieren verme forrado como J.K. Rowling o Paulo Coelho me han dicho que, si quisiera que me leyera (todavía) más gente quizá debería apuntar a un nivel un poquito por debajo del nivel de mi lector medio ideal, al que van dirigidos los artículos de Viena Directo.

Sin embargo confieso que yo no veo la razón para hacerlo, principalmente porque me siento afortunadísimo con los lectores que tengo y con lo listos, lo cultos y lo simpáticos que son. Y no es peloteo. O sea, que yo creo honradamente que a mí, si yo conociera a mis lectores, todos me caerían bien (bueno: salvo dos trolls que tengo por ahí que no me pueden ni ver ellos tampoco, así que no perdemos nada). No creo que Coelho pueda decir lo mismo.

Para estas cosas, lo mejor es aplicar una máxima muy inteligente que un día le leí a la actriz americana Katharine Hepburn: „Haz lo que quieras y por lo menos habrá alguien contento“.

De todas estas cosas me acordaba hoy leyendo el periódico.

Resulta que he leido en un recuadro perdido que la ORF ha iniciado en su teletexto -esa cosa que a mí, particularmente, me parece tan irritante- un experimento. Consiste en contar las noticias de manera que todo el mundo pueda entenderlas.

O sea, contar las tres o cuatro noticias que los redactores de la ORF consideren imprescindibles, y dárselas al lector de la página 470 del teletexto muy muy muy masticaditas.

Esto, que parece tan fácil de decir es, en mi opinión, mucho más difícil de hacer de lo que podría pensarse, porque no es fácil saber cuáles son las noticias más importantes del día y, después, porque para explicar las cosas de manera „que todo el mundo pueda entenderlas“ significa también varias cosas.

Para un hablante nativo de alemán „explicar las cosas para que todo el mundo pueda entenderlas“ significa „explicarlas para el menos inteligente de los lectores“. O sea, convertirse en el Österreich o en el Kronen Zeitung. Inmediatamente, una iniciativa tan loable como la de la ORF queda deslucida, porque nadie en su sano juicio querría ser considerado como un lector con pocas luces.

Sin embargo, a veces, es fácil olvidarse de que una televisión pública tiene una gran variedad de público entre sus usuarios. Por ejemplo, personas como los refugiados a los que se les exige un nivel de alemán determinado para probar que están „integrados“ (por cierto, a los cantantes de ópera y a los atletas de élite que obtienen la nacionalidad austriaca por sus cuerdas vocales o por sus músculos, o a los trabajadores de organizaciones internacionales que viven años y años en Austria y que no saben ni pedir un café en alemán, nadie les pide que demuestren idiomáticamente lo integrados que se encuentran).

Desde ese punto de vista de un grupo de receptores con necesidades idiomáticas „especiales“ la idea de la ORF, de momento una experiencia piloto, cobra todo su sentido, porque la integración empieza por eliminar la „sordera“ forzosa de no saber el idioma del país.

Desde ese punto de vista estoy muy contento de que a Viena Directo le haya salido una competencia. A ver si dura, y se amplía.

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Un comentario a A Viena Directo le sale competencia

  1. Rosa María Echezarreta dice:

    Pues a mi me encanta como escribes y como explicas las noticias

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