Una contradicción “verde”

¿En el amor y en la guerra todo vale? ¿Puede un partido que, oficialmente, está en contra de los estereotipos sexistas utilizar uno para intentar enganchar al electorado?

18 de Septiembre.- El juego al que vamos a jugar hoy es igual de divertido si se hace con cualquier imagen, aunque naturalmente es mucho más divertido si se hace con una foto que haya sido compuesta intencionalmente para lograr un objetivo concreto, como en el caso de un cartel electoral.

Hay también muchísimos procedimientos para jugar. El mío en particular, el que considero más seguro, es el que seguiré hoy, y consiste proceder por capas. La primera capa es describir lo más minuciosamente y objetivamente que se pueda, lo que se ve en la imagen.

Así:

En nuestro caso: vemos a una mujer de edad madura que está con un niño, ambos están en una ligera posición de ligero escorzo frente a la cámara. La mujer tiene el pelo corto, va vestida de blanco y, a pesar de que no está maquillada, tiene un poco de color en los ojos. Las joyas son discretas. Unos pendientes geométricos y un brazalete, de color plata, a juego con el pelo, que no está teñido. La mujer tiene el brazo que está más cerca de la cámara, solo medio relajado, y el que está más lejos envolviendo al niño ligeramente pero sin tocarle, como si estuviera preparada por si el niño se fuera a caer de espaldas y a sostenerle. El niño, es obvio, está subido a algo, a un banco, probablemente, para que su cabeza quede casi a la misma altura que la de la mujer, pero un poquito por debajo. El niño va vestido de manera muy informal, con una camiseta a rayas, sin mangas yunos pantalones de color crudo, un poco menos blancos que el atuendo que lleva la mujer, que es del color que, en España, suele llamarse „blanco nuclear“. Los dos se encuentran a la sombra de unos árboles, o sea que presumimos que la temperatura es agradable. Probablemente, la fotografía fue hecha en verano y aunque no es seguro, yo diría que se tomó en la plazuela que está entre el Parlamento y el Palacio de Justicia. Al fondo también se ven algunos árboles más.

Ni la mujer ni el niño miran a cámara, sino a unas personas que están fuera de cuadro y que, probablemente, son los padres del niño o los adultos que cuidan de él. En la mirada del niño se ve que tiene una relación de afecto evidente con esos adultos porque les sonríe. La expresión de la mujer mayor es afable también. Está claro que está diciéndoles algo a las personas que están fuera de cuadro, probablemente llamándoles. El niño ya ha acudido a su llamada y busca la mirada de los padres solicitando, o bien su aprobación por haberse acercado a la mujer mayor, o bien que se incorporen al grupo de personas felices que ya forma con la mujer mayor.

Hasta aquí, lo que vemos objetivamente. La segunda parte del juego es preguntarse ¿Por qué están ahí cada uno de los elementos de la foto? Empezando por el vestuario ¿Por qué la mujer va vestida de blanco? La razón resulta muchísimo más clara si pensásemos en cómo quedaría la imagen si la mujer fuera vestida de negro. En la esfera cultural occidental el color blanco no tiene más que valores positivos. Simboliza la paz, la humildad y el amor. El Papa va vestido de blanco, las novias van vestidas de blanco, los ángeles llevan camisones blancos. Un político vestido de blanco (un político que, además, en este caso, es una mujer) está pregonando una serie de cualidades morales determinadas. Otra pregunta interesante es ¿Por qué un niño y no una niña? Lázaro Carreter decía siempre que era una tontería que la gente pidiera que se eliminaran los significados presuntamente sexistas de algunas palabras. Si zorro significa hombre listo y zorra puta no es culpa de los señores de la academia a la que, según Elvira Lindo, va su marido todos los jueves, sino que el infolio académico es solamente un espejo de lo que dice la calle y la gente piensa.

Un poco así también han trabajado los que han hecho el cartel para los verdes y que han introducido en él, con toda la intención, un elemento supersexista y que perpetúa de manera muy sutil los estereotipos de género contra los que, oficialmente, lucha el partido verde.

Numerosos estudios (entre ellos uno reciente de la Universidad de Viena) demuestran que los padres tratan de forma diferente a los niños y a las niñas. Se favorece en los niños que sean intrépidos, que prueben cosas nuevas, que se arriesguen, en tanto que a las niñas se las educa para ser tranquilas, cuidadosas, para ser sociales, empáticas y para estar monas.

La presencia del niño en la foto queda mucho más clara si uno se fija en el eslógan, que es „Sé un hombre: vota a una mujer“ en donde se intenta que el votante (EL votante) reaccione de la misma manera que el niño de la foto. O sea, que les diga a las personas que considera importantes aquello de „esta mujer es supermaja, acercaos a ella como lo he hecho yo ¿Véis? No pasa nada. Si hasta me está sujetando por si me caigo“.

Por supuesto, también está el hecho de que cualquier persona puesta al lado de un niño, en actitud protectora, queda también automaticamente impregnada de simpatía a los ojos de cualquier espectador medio. En nuestro instinto más profundo está el de proteger a las crías de la especie y a las crías de cualquier especie (en parte, este instinto incardinado en lo más profundo de nuestro cerebro reptiliano es el responsable de que nos encanten los vídeos de gatitos que la gente pone en Facebook).

El juego podría prolongarse indefinidamente, pero yo lo voy a dejar aquí. Invito a mis lectores a que sigan por su cuenta y, si se les ocurre algo, me lo pongan en los comentarios.

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