No me gusta que a los toros te pongas…El burka

Mujer musulmana en VienaEl día uno de octubre será una fecha señalada en Austria porque entrará en vigor la que se ha llamado „ley antiburka“

25 de Septiembre.- Para los españoles el primer día del mes entrante será, sobre todo, el día del referendum catalán.

Sin embargo, la llegada del mes que ha pasado a la Historia como el que vio el amanecer de la Revolución Rusa (fue octubre solo en la futura Unión Soviética, en el resto del mundo era ya noviembre) traerá también a Austria algunas novedades. La principal es la que en la calle (y en el Kronen Zeitung) se conoce como „Ley Antiburka“.

Dada la atención que ha merecido esta prenda de vestir por parte del Gobierno saliente, podría pensarse que por las calles de las ciudades de Este Santo País, uno no hace más que ver a señoras tapadas sospechosas de llevar un Kalashnikov debajo de las tocas, y podría cundir el miedo a que todas las „emburkadas“, al ser requeridas por la autoridad para que se descubriesen, montaran un motín como el de Esquilache y la cosa terminara en disturbios de diversa consideración.

No parece que vaya a ser para tanto. Por lo menos, de momento.

No dejaba de ser gracioso ver a los presentadores de la ORF (sufridos son, oyes) de ordinario ocupados con cosas como las fechorías del coreano malo o las salidas de pata de banco del americano loco del pelo pollo/a, explicarle a la audiencia de la cadena pública austriaca, mediante sencillos diagramas, lo que va a estar prohibido y lo que no (y lo que es más entretenido, cuándo va a estar prohibido y cuándo no va a estarlo).

Y es que no solo va a estar prohibido que las simpáticas musulmanas radicales no nos den la más mínima ocasión de verles el aserejé, sino también, por ejemplo, llevar una bufanda fuera de las épocas del año en que es aconsejable para no pillar una faringitis.

También estará prohibido ir vestido de payaso (¿Será multada Agata Ruiz de la Prada nada más ponga pie en el aeropuerto de Schwechat? ¿Sentirá sobre sí todo el peso de la ley Marilyn Manson? En el caso de que la ONU decida plantar una cumbre en Kaisermühlen ¿Tendrá que sacar la billetera el americano del pelo pollo/a?). Porque claro: habría que definir lo que es ir vestido de payaso y si también algunos atuendos no concebidos expresamente para hacer „de reir“ podrían considerarse como „de payaso“ atendiendo al portador. Grave aprieto para las fuerzas del orden.

También serán punibles las máscaras (pongamos de Mickey Mouse) y los disfraces fuera de las ocasiones tradicionales en que estos disfraces, máscaras y arreos suelen usarse y exhibirse.

De nuevo, incómodo, surge el interrogante. Como dice una buena amiga mía si (un poner) Sebastian Kurz es una loncha de carne picada de Big Mac pero actúa como si fuera un jugoso solomillo ¿Cuenta esto como disfraz? ¿Debemos considerar que las máscaras, aunque sean metafóricas, entran dentro de la fuerza de la costumbre si se llevan en periodo de campaña electoral?

Canutas van a pasarlas también los industriosos japoneses que quieran protegerse de la perniciosa polución (con perdón) producida por los vehículos que utilizan como combustible el diésel y no la regatoniana gasolina, porque también estarán prohibidas las mascarillas protectoras, al no permitir que se reconozca el rostro del portador o de la portadora. Dirá algún listo (que en todas partes los hay) que de todas maneras esto no es grave, ya que aún sin máscara los chinos son taco de difíciles de distinguir unos de otros pero al legislador esto le chupa un pie. Que los chinos sean como dos gotas de agua, siempre que se pueda comprobar lo que tienen entre el entrecejo y la barbilla.

Si, a pesar de todo, el respetable lector decide que a él le gusta transitar por el lado salvaje de la vida y pasar del cumplimiento de la norma, sepa que se tendrá que enfrentar a las autoridades. Los policías que trabajan en EPR, de cara a la entrada en vigor de la norma, han hecho un cursillo y, en cuanto vean a una señora tapada, se acercarán a ella y con mucho tacto, le dirán que en Austria está prohibido ir así por la calle, así que hará bien en descubrirse. Si la interpelada (o el interpelado, no excluyamos tampoco esta posibilidad) se niega a mostrar la faz, se procederá a una segunda advertencia y tras ella se aplicará una sanción económica que empieza en los ciento cincuenta euros.

(Por cierto, cuando hablábamos de mocitas y de honores y de machismos me refería precisamente a cosas como el video que precede a estas líneas)

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