Viena Directo: risas y noticias desde 2006

Hoy se cumplen once años desde el día en el que tuve una de las mejores ideas de mi vida: abrir Viena Directo.

4 de Octubre.- Durante los últimos días de la semana pasada estuve en Roma. Aun descontando esa plaga moderna que es el turismo, Roma es un impacto estético para cualquier persona sensible, porque Roma es, ante todo, una manera de relacionarse con la creación de objetos, sean esos objetos estatuas, bolsos o bisutería.

Las paredes de los edificios, pintadas generalmente en variaciones de tonos Siena, reflejan la luz del sol y le dan a las cosas una calidez que hace que, en general, la vida parezca más rica, más generosa, más placentera y digna de ser vivida. Esto, y generaciones de italianos compitiendo por depurar un estilo, han convertido a Italia en lo que es hoy: un sitio que produce y exporta una estética reconocible, la cual hunde sus raíces en el quatrocento y del que United Colors of Benetton o Versace son solo un eslabón en una cadena dedicada a la producción de objetos contundentemente hermosos.

Para mí, como fotógrafo, además, ha supuesto un antes y un después en mi manera de ver mi oficio. En Roma he leído un libro fundamental: la autobiografía de Nestor Almendros. Es una autobiografía un poco sui generis, porque Almendros habla sobre todo de su trabajo de director de fotografía, aportando una enorme cantidad de datos técnicos preciosos pero, sobre todo, lo que podríamos llamar un sentido de la elegancia que tiene mucho que ver con la lógica, con la inteligencia y con una austeridad muy de mi gusto.

También he leído, en italiano, un ensayo sobre el color que se llama Colorama, de Riccardo Falcinelli. Es un libro no solo ameno, sino también fascinante y muy riguroso, en el que la solidez no está reñida, en ningún momento, con la simpatía.

Ambos libros me han dado que pensar también en lo personal. Leyendo a Almendros y a Falcinelli, a pesar de que nos separan abismos de experiencia, de edad (menos en el caso de Falcinelli, que es solo un poco mayor que yo), de ubicación geográfica, yo he sentido hacia ellos el afecto de los miembros de la misma gens que se reconocen y se saludan. Es uno de los aspectos mágicos de eso tan civilizado y tan hermoso que se llama tradición cultural. Tanto Falcinelli, como Almendros como yo mismo somos, cada uno en su especificidad, tres hombres europeos, que comparten más cosas de las que les separan. Entre ellas, la luz del quatrocento o los estampados, a un paso de la vulgaridad pero sin caer nunca en ella, de los objetos de la casa Versace.

Leyéndoles he sentido sin equivocación posible que, de haberse dado el caso de que nos hubiéramos encontrado en casa de amigos comunes, o en la mesa de un restaurante, habrían bastado cinco minutos para que la conversación hubiera fluido como si nos hubiéramos conocido desde siempre.

Hoy se cumplen once años del día en el que tuve una de las mejores ideas que he tenido nunca: abrir Viena Directo. Es, como hago todos los años, el momento de dar las gracias a todos los lectores que, cada día, leen estos artículos que escribo. Pero no solamente. También es el momento de hacer una reflexión, si me lo permiten que, como todos los artículos de Viena Directo, van más allá del tema que tratamos todos los días, la actualidad austriaca. Y mi reflexión es esta: a lo largo de estos más de cuatromil días que llevamos caminando juntos, tengo la sensación de que, tomando la actualidad austriaca como excusa, se ha formado alrededor del blog una comunidad de personas afines entre sí, que comparten una cierta manera de mirar la realidad que me gustaría pensar que es ilustrada, un poco burlona (sin que eso que os británicos llaman understatement implique nunca falta de rigor), un poco cariñosa. Estoy por ello convencido de que, si se diera el caso de que, en algún momento, se juntaran todos los lectores de Viena Directo (señoras y señores, no quiero dar cifras, pero todos los días llenamos un teatro grandecito) podríamos asistir al feliz acontecimiento de que, tras los cinco minutos de rigor, todos empezáramos a gastarnos bromas y a reírnos como si nos conociéramos de toda la vida.

Es muy agradable saber que, ahí fuera, cada día, hay gente como vosotros, queridos lectores. Solo por eso, ya hubiera merecido la pena todo este trabajo por hacerlo cada día un poquito mejor. Como cada día, gracias. Que sea por muchos años.

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2 Responses to Viena Directo: risas y noticias desde 2006

  1. Marta dice:

    Por muchos años!!!
    Besos desde Maastricht.

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