Siegfried, su mujer y otras cosas de meter (2)

La historia empezó a gestarse en el sur de Alemania, pasó por Austria y terminó en Budapest. Le echamos un vistazo.

25 de Octubre.- El cantar de los Nibelungos, en sus versiones más íntegras, se compone de unas 2400 estrofas repartidas en 39 cantos. Aunque antes de abordarlo, el lector quizá necesite un poco de música para entrar en situación:

Primera parte: Sigfrido vence a los Nibelungos.

Sigfrido, es un príncipe rubiales, epítome de todas las virtudes germánicas, al que su padre ha mandado al reino de los Nibelungos para que se haga un hombre. El rey de los Nibelungos tiene dos hijos Schilbungo y Nibelungo. Un día, Sigfrido se los encuentra mientras están sacando un tesoro (el famoso tesoro de los Nibelungos que aún hoy muchos cazatesoros aficionados, convencidos de que el poema es en realidad un mapa en clave, siguen buscando por las riberas del Danubio).

Schilbungo y Nibelungo le piden a Sigfrido que les ayude a cargar con el tesoro, prometiéndole que, si les ayudaba, le dejarían quedarse con una parte del tesoro. Schilbungo y Nibelungo, sin embargo, no eran trigo límpio y, en la mejor tradición de los cuentos, cuando están a punto de llegar a donde le han dicho a Sigfrido que le van a dar su parte, deciden darle matarile para así no tener que pagar la deuda contraida. Sin embargo, los dos felones no saben que Sigfrido es un poco ingénuo pero que con una espada en la mano es un Jackie Chan de las frondas germánicas.

Sigfrido se carga a Schilbungo y a Nibelungo y se queda no solo con el tesoro, sino con mil hombres que se lleva a su reino para que le sirvan de esclavos.

Durante esta primera parte del poema Sigfrido mata a un dragón -en la escena que luego filmó Fritz Lang con tanta maestría- y se baña en su sangre para ser inmortal. Sin embargo, lo mismo que en el caso del Aquiles griego a Sigfrido la sangre no le cubre por completo. Hay un punto de su piel en donde se posa una hoja de tilo, verbigracia en la paletilla u homóplato, y que queda sin bañar y, por lo tanto sin proteger. Cosa que será fundamental para el desarrollo de la historia.

Segunda parte: el punto débil de Sigfrido

Sigfrido y Krimilda son dos hijos de reyes (a Sigfrido le conocen ya mis lectores y a Krimilda la presento yo ahora mismo). Sigfrido y Krimilda se conocen, se enamoran y se casan. Pronto, Sigfrido se dará cuenta de que lo peor de un matrimonio, en muchas ocasiones, es la familia política. O sea, „el cuñao“. Krimilda tiene un hermano mayor, que se llama Gunther y es rey. Gunther, el cuñao, ha puesto sus ojos en Brunilda, que es la reina de Islandia. Brunilda es una mujer moderna, que es conocida su bravura y por su fuerza. Brunilda tiene dicho que solo se casará con el hombre que la venza en combate, la muy bestiaja de ella. Gunther está desesperado, porque a él le gustan las mujeres de pelo en pecho y, por lo mismo, Brunilda le tiene loco. Se sincera con Sigfrido y le pide ayuda.

-Nada más fácil, cuñao -le dice Sigfrido- porque yo tengo un capote que cuando me lo pongo por encima me vuelve invisible. Así pues, tú la retas y entre los dos, yo invisible y tú visible, vencemos a la jabata.

Dicho y hecho, Gunther se enzarza en un combate con Krimilda y, para su fastidio y con la ayuda de Sigfrido, va, se pone, y la vence, con lo cual se ve obligada a casarse con él.

Al poco de la boda, surge la enemistad entre las dos concuñadas, porque Krimilda descubre la estratagema que Gunther y Sigfrido han usado para vencerla. Se cabrea como una mona y jura vengarse.

Para hacerlo, convence a un caballero de la corte que se llama Hagen, le promete que si se cepilla a Sigfrido podrá quedarse con su tesoro.

-Hagen, es pan comido.

-Que no Brunilda, que Sigfrido es inmortal.

-Nada, nada, lo que es Sigfrido es un fantasma, porque yo sé de buena tinta que tiene un punto débil.

-¿Y cuál es? -el lector ya lo sabe, así que no abundaremos.

Durante una cacería, Hagen mata a traición a Sigfrido y se queda con el tesoro del Nibelungo. Lo que Hagen no sabe es que el tesoro es como la tumba de Tutankamón y lleva aparejado un maleficio…

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