Canciones de amor a/de Austria

Hoy nos podemos permitir ser un poquito cursis y hacer a calzón quitado lo que, disimuladamente, hacemos todos los días: declarar nuestro amor a Austria

26 de Octubre.- Hoy es el día de la fiesta nacional austriaca. Para mí, es un día muy especial, porque me permite hacer sin mayores complejos una cosa que hago todos los días de una manera algo disimulada, esto es, declarar mi amor profundo, alegre y verdadero por este país en el que vivo hace trece años.

Todos los años, por el Día de la Austrianidad hago un post especial. El del 2017 se va a centrar en uno de los aspectos en los que Austria destaca y ha destacado, históricamente: la música. Me van a permitir mis lectores que les lleve de excursión por las canciones que forman una especie de constelación sentimental. La primera es esta:

Se trata de Wien, wien, nur du allein. Sí, lo sé. Es cursi y representa ese estilo „nata montada“ por el que este país es la meca de los turistas japoneses. He oido la canción muchísimas veces, pero quizá la situación más especial en que ha sonado fue en Cuba. Iba en un coche, saliendo de la ciudad de Santa Clara, entre cafetales cuando, de pronto, en la radio del coche, normalmente ocupada por asmáticas interpretaciones de clásicos del siglo diecinueve tocados por orquestas de los países del antiguo bloque comunista, una orquesta empezó a tocar esta canción y a mí se me saltaron las lágrimas. Resultó que era la sintonía de un culebrón radiofónico.

La segunda canción es una canción tradicional de Carintia, y se llama „In die Berg bin i gern“ (Me gusta mucho ir a las montañas).

La conocí por casualidad y fue un flechazo a primera escucha. Un día, salí a hacer fotos y, en una de las bóvedas del Hofburg había un coro de chicos cantándola a capella (el coro VieVox, que también la canta en este vídeo). Me impresionó la belleza de la melodía, su elegancia, su tradicional economía. Y, como siempre me pasa con las canciones que me gustan, en cuanto llegué a casa, busqué la letra y me la aprendí.

La tercera canción es también una melodía muy famosa. Se trata de Schenk man sich Rosen in Tirol y pertenece a la opereta Der Vogelhändler. Me van a permitir mis lectores que les confiese que, en mi casa, nunca falta un cd con esta opereta, que es un clásico. Si tarareo la melodía, me vienen a la cabeza las montañas de Austria, sus valles frescos y verdes en verano, los lagos color turquesa de Salzkammergut, la niebla que se levanta entre los viñedos cargados de fruto por las mañanas, en la Burgenland de mis amores. En fin…Que me pongo de buen humor.

La cuarta canción es también un jitazo muy famoso, pero más moderno. Se trata de Vienna Calling, de Falco. No tengo ninguna anécdota especial con Vienna Calling, salvo que para mí representa los tiempos en que llegué a Austria y esta versión que pongo es un remix de Parov Stellar (uno de los conciertos más chulos en los que he estado en Viena, por cierto).

La quinta canción también es bastante moderna y para mí representa las noches de marcha en Viena. Por cierto, el dúo que la canta, Seiler und Speer, no lo están pasando bien. Tuvieron un accidente de coche bastante grave hace poco y uno de ellos ha estado a punto de perder la vida. Pero la canción, la canción mola mucho.

Termino esta recopilación de canciones austriacas que me gustan con el que pasa por ser el himno oficioso de este país, I am From Austria. La canción es de Rainhard Fendrich y es uno de los temas predilectos de los aborígenes cuando se meten en copas (fase sentimental, contigua a la de „exaltación de la amistad“). El dj que ponga esto en una fiesta a las tres de la mañana se asegura ojos húmedos, abrazos y gargantas desentonadas cantando a coro lo de que yo soy la manzana y tú eres mi rama (sí, estos austriacos tienen unas metáforas muy extrañas).

Por cierto, la historia de cómo se compuso la canción tiene una historia muy vinculada con la de Austria. Rainhard Fendrich la escribió cuando estalló el escándalo de Kurt Waldheim. Estaba, si no me falla la memoria, en Mallorca. Cuando todo el mundo atacaba a su país, acusando a los austriacos de esto y de lo otro (mayormente de nazis) y él no lo era (ni la mayoría del país, por otra parte) decidió escribir la canción como un canto de amor honrado hacia su tierra. Nosotros, para lo mismo, tenemos a Manolo Escobar (salvando las distancias, claro).

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Un comentario a Canciones de amor a/de Austria

  1. victoria dice:

    Confieso mi ignorancia, pues de todas estas canciones sólo conocía Viena Calling, una de mis canciones preferidas, por cierto.

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