Das C Wort

Hasta hoy, hemos nombrado poco la palabra que empieza por C, en gran parte para evitarles el enojo a los lectores. Lentamente, no ha quedado más remedio.

27 de Octubre.- Este post de hoy va a empezar entre paréntesis.

(Uno de los observadores más inteligentes de la realidad española, aunque el talento literario, a ratos, no corra parejo a la agudeza de esa inteligencia, es el venezolano Boris Izaguirre.

Si del escritor inglés Chesterton, se puede decir que es un Oscar Wilde de fogueo (por no decir de los chinos), de Boris se podría decir que es un Oscar Wilde, con menos ingenio y una cierta tendencia a la anarquía estilística y constructiva que le viene, quizá, de ser el hijo de una familia bien de Caracas que, siendo niño, tuvo ocasión de quedarse prendado de la gallinácea insulsez de Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis.

En cualquier caso: Boris Izaguirre, en esto de las teclas, ha hecho de todo y entre las ensenadas más curiosas en las que ha recalado el barco de su carrera literaria, estuvo la de ser guionista de La Dama de Rosa, lo que en Austria se llama una telenovela y en España un culebrón. En su entretenidísimo libro „Morir de Glamour“, Boris Izaguirre cuenta que, en mitad de la grabación de LDDR -o sea, aproximadamente por el capítulo 150- estalló en Caracas una ola de disturbios provocada por la crisis económica; todo el equipo de la telenovela, cómicos, guionistas y técnicos, estaba con el corazón en un puño mientras había saqueos, manifestaciones, violencia policial y de la otra, y demás inconvenientes y tropiezos que siempre acompañan estas cosas desde que el mundo es mundo. Un día, en el punto álgido del bochiche, con Jeanette Rodríguez entre rejas siendo la reclusa mejor peinada y maquillada de la historia de la televisión mundial, el jefe de Boris Izaguirre le pidió que escribiese una escena en la que la diva, en la mejor tradición del melodrama mexicano, sufriera el acoso de una guardiana de prisiones sádica y presuntamente lesbiana. Boris, con el corazón partido por lo que sucedía fuera, le recriminó a su jefe que, con la que estaba cayendo, se preocupase del foulard de lentejuelas que la diva llevaba entre rejas y entonces el jefe de Boris Izaguirre, cuyo nombre, desafortunadamente, ha caido en el olvido, le dijo algo como esto:

-Mira Boris, toda esa gente que se está matando ahí fuera solo tienen una vía de escape, y es esta mierda de telenovela que estamos haciendo. Si encima les negamos eso ¿Qué les queda? Anda y vete a escribir una escena de amor con Luis Alfredo, que mañana será otro día.

Espero que mis lectores, cuando vean lo que viene a continuación entiendan el sentido de la anécdota).

Dicho esto:

Hoy, todos los medios informativos austriacos han abierto con lo que ha sucedido en la región española de Cataluña.

Durante estos días, quizá algunos de mis lectores se hayan preguntado por la ausencia de referencias (salvo muy laterales) a estos acontecimientos y a otros anteriores en el blog. En gran parte se han debido a que, a los efectos de los temas que Viena Directo toca normalmente, los sucesos en España se encuentran en el área de la política internacional.

Si me he decidido escribir hoy sobre el tema es porque, durante los últimos días la situación se ha agravado tanto, debido, sobre todo, a las posibles derivaciones a nivel europeo y a los precedentes que el caso catalán pueda sentar, que no han cesado de llegarme mensajes de lectores que viven fuera de Austria preguntándome cómo se ve la cuestión desde aquí o, mejor, cómo ven los austriacos la cuestión.

Debo decir que, en general, tanto el tono del tratamiento que los medios austriacos han hecho del tema como el tono de los comentarios que los aborígenes han ido haciendo a mi alrededor se han ido ensombreciendo con el paso de los días.

En general, lo que en principio eran bromas (en gran parte porque nadie podía creerse que, en el siglo veinte, en el marco de la Unión Europea, pudiera llegar la sangre al rio como ha llegado) se han ido convirtiendo en preocupados interrogantes. Quién más quién menos ha aprovechado que tenía un español a mano para que intentara explicarle qué había sucedido, qué sucedía y qué es lo que iba a suceder.

Como es natural, no puedo responder por lo que hayan dicho los otros españoles que viven en Austria, porque es claro que, a una escala más pequeña, las mismas tensiones y la misma comedia humana (en muchos casos me temo que patética) que se ha desarrollado en la sociedad española se ha reproducido también aquí.

Personalmente, siempre que me han preguntado he tratado de responder con la misma imparcialidad que si me hubieran preguntado, por ejemplo, por una noticia semejante sucedida en cualquier otro país que no hubiera sido aquel en el que yo nací. Las respuestas que he dado, quizá por tratar de ser razonables, no han resultado en la mayoría de los casos satisfactorias para la mayoría de los austriacos los cuales, en muchas ocasiones, me han pedido explicaciones que yo no les he sabido dar.

Desde su punto de vista, repito, la ensalada de siglas y la propensión (tan española) a hablar demasiado de todos los asuntos hasta acabar pudriéndolos, hace que el problema catalán (que uno sospecha que, en realidad, no existe más que porque el lenguaje y sus laberintos lo han creado) les resulte un completo galimatías.

El tratamiento de los medios austriacos ha oscilado entre la preocupación y el sensacionalismo más crudo. Desde España, un lector me contaba que sus parientes austriacos habían llamado con el alma en vilo pensando que España estaba a las puertas de una guerra civil (no quiera Dios). Leían el Kronen Zeitung, que ya se sabe que nunca deja que la realidad le estropee un buen titular (no he querido hacer excursiones por terrenos más abruptos, como el Österreich, que todo el mundo sabe que, como periódico, no vale ni el papel en el que está impreso). En general, ya digo, los medios austriacos han reflejado el tema con una línea claramente favorable al Unión Europea (lo cual quiere decir, en este caso, favorable a la línea del Gobierno de Madrid). Nadie quiere una nueva Yugoslavia, supongo. Aquí todavía está fresco el recuerdo.

Articulo publicado en Política/Economía. Guarda el enlace permanente.

2 Responses to Das C Wort

  1. Rodolfo dice:

    Estimado Señor,
    muy bueno su articulo y su página en general.
    Da realmente pena ver los acontecimientos en España (tierra de mis abuelos ), pero deberíamos preguntar a quien beneficia esta situación donde connacionales se enfrentan de esta manera.En Argentina, mi país, sabemos
    de esto y la división social persiste. Creo que para entender la situación debemos ampliar la mirada , serenamente. mis cordiales saludos.

  2. Luis dice:

    Qué elegancia, Paco.
    Por lo visto, somos un país destinado a fastidiarnos la vida cada 70/80 años, sea porque tenemos tremendos problemas como en los años 30, o bien sea porque no tenemos ningún auténtico problema grave pero le hemos cogido ya el gusto, qué se le va a hacer: está en nuestra naturaleza.

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