Viena nos roba

Parlamento austriacoEn octubre de 2022, la escalada soberanista de Carintia llegó a su punto álgido. Se aplicaron los mecanismos constitucionales para restituir al Land a la legalidad.

28 de Octubre.- Uno de los escollos más grandes que existieron en 2017 durante las relativamente cortas negociaciones entre el ÖVP y el FPÖ para formar una coalición estuvo en el tema del federalismo. Cumpliendo su programa electoral el FPÖ exigió a su compañero de Gobierno el recorte de las competencias de los Länder austriacos para evitar duplicidades de competencias. Naturalmente, esos recortes de competencias se concretaron en recortes financieros. Estos impactaron naturalmente más en aquellos länder que se encontraban en peor situación económica, especialmente en Carintia. El largo Gobierno del FPÖ en la región, los escándalos de corrupción y el rescate de facto del Land por parte del Gobierno central en el que Joseph Pröll fue Ministro de Economía, llevaron a graves recortes que pronto afectaron, por ejemplo, a los niveles de desempleo, al ser Carintia muy dependiente de la actividad económica del sector público.

Bastaron apenas un par de años de presión y crisis económica para que el largamente larvado Partido Democrático de Carintia (PDK), una escisión de Los Verdes que, en principio, era tomada por la central de Viena como un grupo marginal, encontrara en el discurso independentista una nueva fuente de afiliados. Bajo el eslogan „Wien nimmt us weg“ (Viena nos roba) lo que a principios del 2018 era un grupúsculo con apenas un cinco dos por ciento de intención de voto, consiguió, en las elecciones regionales de 2021, un treinta y tres por ciento de los sufragios, convirtiéndose así en un enorme dolor de cabeza para el canciller Kurz.

El discurso del PDK se construyó pronto en torno a la culpabilización insistente del Gobierno del FPÖ y de su „cómplice“, el ÖVP en la pobreza de la región y en la opresión de la minoría eslovena. De la noche a la mañana, el Gobierno regional Carintio se lanzó a la tarea de recuperar ignotas tradiciones eslovenas (algunas llevaban siglos extinguidas) y a dar espacio en los medios a escritores, pintores y personalidades de todo tipo que, en la mayoría de los casos, no tenían más capital intelectual que el de ser afines a la causa.

Ante una estrategia mediática victimista planeada a nivel nacional e internacional, de nada sirvieron los intentos de los medios austriacos -particularmente de los radicados en Viena- de demostrar que el discurso del PDK carecía de fundamento, máxime cuando las transferencias del Gobierno central a la región de Carintia -especialmente en apoyo financiero para salvar de la quiebra las maltrechas entidades financieras regionales- constituían una parte básica de lo que el resto de los austriacos ponían para contribuir a mantener al Land financieramente a flote.

Por otro lado, antiguos miembros del BZÖ, el partido ultraderechista que había apoyado a Haider en el poder, no dudaron en alistarse en el PDK, y aportaron su considerable experiencia en las técnicas de agit-prop populista. Para mediados de 2022, la coalición ÖVP-FPÖ entró en crisis, al no existir entre los partidos llamados por la prensa internacional „austracistas“ una posición clara con respecto a la deriva del PDK, cuyo discurso había virado hacia entretanto hacia el independentismo, entendido como una huida hacia delante o cortina de humo para intentar enmascarar los escándalos de corrupción que acosaban al presidente del Land, Uwe Eibl, un coriáceo político con una amplia red clientelar muy amplia, sobre todo entre empresarios afines al antiguo BZÖ, el cual había tenido tiempo de pasar por casi todos los partidos del arco parlamentario austriaco y en todos había plantado su semilla en forma de intrincados sumarios judiciales.

En el verano de 2022, el PDK convocó un referendum para decidir la independencia de Carintia, el cual los medios de Viena y el propio Gobierno del canciller Kurz, ya considerablemente desgastado, se apresuraron a calificar de ilegal y, en todo caso, en contra de la ley austriaca.

Esto no arredró a Eibl, necesitado de una cierta legitimidad, por precaria que fuera, para continuar en un poder del cual amenazaban con desalojarle numerosas causas judiciales abiertas, entre ellas el escándalo „Cintura“, una red de empresas que se dedicaban a emitir facturas entre ellas con el único propósito de hacerle a Eibl más agradables las relaciones con el fisco.

El referendum se celebró el día 1 de Octubre de 2022. El PDK aprovechó todos los medios a su alcance -incluyendo una eficaz colaboración de hackers rusos– para difundir por las redes sociales y los medios de occidente todo tipo de supuestas historias a propósito de la brutalidad policial austriaca-, requisito imprescindible para recavar un apoyo internacional que solo recibieron de instancias tan exóticas como del Gobierno de Osetia del Norte (Eibl por cierto, tuvo que buscar en dónde estaban las Osetias, la del Norte y la del Sur).

Del algo más de medio millón de habitantes de Carintia, en unos comicios llenos de irregularidades y de enormes deficiencias democráticas -sobre todo teniendo en cuenta que la población de Carintia está estructurada en pequeños núcleos en donde todo el mundo se conoce, y que la presión fue máxima hacia los disidentes- consiguieron votar algo más de 200.000 adultos con derecho al voto (en concreto 200.205). El sí a la independencia ganó por 195.727 a 6.803 (las matemáticas nunca fueron el fuerte del Gobierno Carintio).

La Dieta de Carintia, o sea, el Gobierno de Land, se apresuró a proclamar la EUE (einseitige unabhängigkeitserklärung, o declaración unilateral de Independencia). Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. A pesar de lo que había sostenido Eibl durante todo el tenso verano de 2022, la Unión Europea se negó a reconocer la independencia de Carintia, apoyándose en el precedente sentado por la DUI de Cataluña en 2017. En Viena se inició el procedimiento de suspensión del autogobierno de Carintia.

Según la Constitución austriaca, el Parlamento de Viena puede suspender el autogobierno de un Land a instancias del Presidente o del Gobierno federal pero el Parlamento debe sancionarla con una mayoría de dos tercios. La mayoría se obtuvo sin ningún problema y, curiosamente, y debido a una cabriola de la Historia, que es aficionada a estos juegos, Strache, como vicecanciller, terminó encargado de gobernar Carintia mientras se convocaban unas nuevas elecciones, a celebrar en fecha viable, que resultó ser enero de 2023.

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