Austria elige a su mancebo más aparente (2017)

Ayer, en uno de los epicentros del glamour vienés, se eligió al que, hasta el año que viene, será oficialmente el hombre más guapo de Austria.

29 de Octubre.- Cuando se emigra, hay una cosa que siempre sucede. Un día, al mirar atrás, uno se da cuenta de que uno va a lugares y eventos a los que jamás hubiera pisado en su lugar de origen.

A mí me pasó ayer.

Veamos: hace un año aproximadamente, pasó por mi estudio el que es el causante de que este post se escriba hoy.

Se llama Robert Pichler y es de Baja Austria. En aquel momento, iniciaba su carrera aunque era ya era, si no me falla la memoria Mister Austria Euronations (aclaro que las elecciones de Mister y Miss X -ponga aquí el país que quiera- las llevan unas compañías privadas que funcionan, supongo, en régimen de franquicia y no siempre de exclusividad, de manera que puede haber varias Misses simultáneas). Volviendo a Robert, si tengo que decir la verdad, me llamaron la atención sobre todo su seriedad, su inteligencia y eso que Bogart llamaba, en términos admirativos, „su profesionalidad“, o sea, sus ganas de hacer bien su trabajo. A mí me gusta mucho hablar con la gente mientras les hago fotos. Creo firmemente que una buena foto no surge si no se conoce ein al modelo como persona. En Robert, se veía claramente que la misma tenacidad que utilizaba en el gimnasio la empleaba en otros ámbitos de su vida, cosa que siempre es muy agradable a la hora de trabajar con alguien.

Robert -1p

La sesión fue bien, pero todavía tardamos unos meses en volver a vernos. Fue a finales de este verano, cuando ya había sido elegido Mister Baja Austria. Entonces me estuvo contando cómo era el mundo este de los concursos de belleza el cual, dada la humildad de mis encantos, naturalmente me ha quedado siempre muy lejano.

Dada esta relación amistosa que nos unía a Robert y a mí, y a la curiosidad que su vida me había suscitado, decidí ir a ver en vivo y en directo la elección de Mister Austria (jamás se me hubiera ocurrido ir a ver la elección de Mister España, y es aquí en donde se ve lo que decía más arriba).

La final se celebró en un lugar muy especial, en las restauradas Sofien Säle. Durante muchos años, el espléndido edificio decimonónico estuvo en ruinas, tras un incendio que arrasó su imperial arquitectura, pero hace un par de años este augusto espacio, en donde dio conferencias Karl May, y que sirvió de estudios de grabación a la filarmónica de Viena, fue restaurado y se ha convertido en uno de los locales más exclusivos para la celebración de eventos, junto con el salón de baile del antiguo palacio imperial.

En honor a la verdad tengo que decir que la organización de la elección de Mister Austria fue un poco desmadre, un desmadre curioso y divertido, pero un desmadre al fin y al cabo.

uizá fuera porque la hora de entrada en la sala eran las cinco y media -yo, como soy una persona educada, llegué a las seis y media, porque a los eventos hay que llegar, como poco, con una hora de retraso- y hasta las ocho no empezaba el show propiamente dicho. Entretanto, hubo barra libre en donde corrió profusamente el alcohol -como es natural en estas cosas y más como es natural en Austria, en donde el personal lleva „en los genitales“ lo de empinar el codo con alegría-.

Así pues, cuando Alfons Haider, el presentador todoterreno, salió al escenario a presentar la gala, la mayor parte de su público estaba en un estado entre contento y belicoso que no le hubiera permitido superar con bien un test de alcoholemia por poco exigente que hubiera sido y, en general, reinaba un bochinche de fanes, fanas y hormonas desatadas que incluía bocinas de camión y cánticos regionales que no tardaron en poner al presentador bastante de los nervios.

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Haider, curtido en mil batallas, y en su mejor caracterización de estricta gobernanta, no se arrugó sin embargo en lo más mínimo y encareció al público rebelde, en términos cada vez más imperiosos, que mantuvieran un poquito las formas. Lo consiguió a ratos.

Entretanto, uno comprobó que esto de los concursos de belleza, particularmente los de chicos, en donde la cantidad de materia prima disponible es más escasa, es un poco lo que dice siempre Antonio Gala de los poetas, solo que, en vez de lo que dice el insuperable bardo cordobés, nacido en Brazatortas, provincia de Ciudad Real, o sea, en vez del „yo te leo, tú me lees“ aquí rige lo de „yo te conozco del gimnasio, tú me conoces del gimnasio“.

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Según me contó Robert también y pude yo mismo comprobar mediante la observación de campo correspondiente, en el certamen de Mister Austria y es de suponer que en los concursos de chicos en general, no reina ese estado de guerra de gatas del que tanto partido ha sacado el cine a lo largo de su historia y que en alemán suele llamarse, utilizando una terminología muy machista, „Zickenkrieg“, sino que los chavales se palmean las espaldas cuando se ven y reina, en fin, la camaradería. Un poco como yo creo que debe de pasar en las compañías de ballet clásico (o moderno) en donde todos los chicos, séanlo o no, han tenido que sufrir el estigma de que les llamen cosas feas en el colegio, cosa que une mucho. En la sociedad machista en la que vivimos, aún mucha gente ve raro que un hombre aspire a ser hermoso.

Sigamos: como se trataba de elegir al mancebo austriaco más galán de entre los veintiocho cantidatos presentados al escrutinio experto ojo del jurado la cosa tenía un sí es no es de tinte patriótico. Así pues, antes de que los chavales saltaran sin camiseta a la cancha digoooo a la pasarela, un dúo tocó una versión bastante aceptable del himno nacional austriaco, que el respetable coreó con de manera bastante compacta (sobre todo, dadas las circunstancias) y moviendo banderitas „rojibliancas“ colocadas al efecto por la organización.

Luego, desfilaron los chavales, mientras Alfons Haider iba diciendo sus nombres. Aquí tengo que decir, señora, que Cristiano Ronaldo ha hecho mucho daño y que algunos candidatos, sin duda aleccionados por la organización, intentaron ganarse el valor del público con detalles y gestos parecidos a los del divo portugués cuando llega al orgasmo futbolístico de marcar un gol en portería contraria. A pesar de todo, tengo que decir que yo fui el único al que estos excesos molestaron un poco, pero que el público, particularmente la sección femenina, los acogió con gritos de júbilo.

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Como no solo de bíceps y pectorales vive el hombre (particularmente si ese hombre es Míster o aspirante) los muchachos hicieron una coreografía y luego sonó el segundo himno de Austria (I am From Austria, ver post de hace unos días). Lo coreamos también, porque uno, aunque no lo ponga su pasaporte, tiene el corazón partío entre dos mundos.

Tras esto, vino el desfile en bañador (ritual infaltable en estas cosas). Mis acompañantes, peritas en estas lides, encontraron que el bañador era demasiado recatado. Si bien el modelo marcapack les hubiera parecido poco elegante, sí que echaron en falta una lycra o un algo que hicera más evidente aquellas partes del cuerpo del varon al que la mujer (y por lo menos un diez por ciento del electorado masculino) tiene en más estima. Sobre todo teniendo en cuenta que las misses desfilan con el vestuario más escueto posible.

Tras sucesivas eliminatorias que no se entendieron demasiado bien desde el público (organizadores de la gala de elección de Mister Austria, aquí hay un guionista que se ofrece para el año que viene) fue coronado el ganador, el cual no entraba dentro de las quinielas que nos habíamos hecho nosotros que en general iban hacia señores de aspecto más recio. El afortunado se llama Alberto Nodale, es de Viena y desde aquí le deseamos, naturalmente, un largo y fructífero reinado. Robert, por cierto, quedó segundo cosa de la que nos alegramos todos sus fans.

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